Enric Gallego, el delantero sin fecha de caducidad
A punto de cumplir 40 años, desafía al calendario con un arranque que lo sitúa como máximo goleador de Segunda
El DNI dice 39, pero el césped cuenta otra historia. Enric Gallego cumplirá 40 años en menos de 20 días y su olfato goleador se niega a envejecer. El delantero del Tenerife ha arrancado el curso como si el calendario no fuese con él. Corre. Presiona. Choca. Pelea. Y marca. Dos jornadas. Dos tantos. Seis puntos. Y el blanquiazul en lo más alto de la tabla de goleadores de Segunda. Gallego vive uno de esos comienzos que desafían cualquier lógica futbolística. Mientras otros atacantes de su generación hace años que colgaron las botas, él sigue atacando el área adversaria con la voracidad de un veinteañero. No administra esfuerzos. No negocia duelos. No renuncia a una carrera. Su fútbol mantiene intacta una de las pocas virtudes que no entiende de edades: saber dónde va a caer la pelota. Es su gran secreto, pero no el único. Porque Gallego es un delantero de oficio. De los que entienden el juego. Sabe cuándo fijar a los centrales, cuándo caer a un costado y, sobre todo, cuándo aparecer en el lugar exacto para, como sucedió el pasado domingo en el Heliodoro, dar los tres puntos a los blanquiazules ante el Almería. "Estoy contento de aportar al equipo. Siempre trabajo, pero con goles todo va mejor. A ver si puedo seguir haciendo grande a Nacho Gil", bromeó elogiando al mediapunta que le ha empaquetado los dos goles que han terminado en la red del rival. La edad, lejos de ser un lastre, le ha dado más herramientas. El paso del tiempo no le ha quitado recursos a su juego. Más bien le ha añadido nuevas lecturas. "Este equipo sale a competir en cada jugada y cada duelo. Sabemos de dónde venimos y dónde queremos llegar. Tenemos que ir, aunque suene a tópico, semana a semana. No me marco cifras. Quiero seguir disfrutando con lo que hago. Los delanteros vivimos de rachas y quiero exprimir esta todo lo que pueda", explicó el capitán. Su carrera no responde al guion habitual de una estrella precoz. Llegó a Primera con 32 años y, justo donde muchos empiezan a escribir su epílogo deportivo, Gallego empezó a desgranar los capítulos más importantes. El Tenerife se ha convertido en uno de ellos. La isla es un escenario en el que su fútbol encaja y la grada lo venera. Nadie olvida sus 19 dianas en Primera RFEF para lograr el último ascenso. Como blanquiazul suma ya 57 goles y tiene a tiro los 63 que rubricó la leyenda Rommel Fernández. El gran ídolo del Heliodoro tampoco parece dispuesto a negociar con el calendario. Reivindica que no existe una edad exacta para dejar de competir al máximo nivel. Sobre todo, porque el mapa con todos los secretos del área sigue intacto en su cerebro. Así que, mientras sea feliz y acuda a su cita con la red, continuará siendo un delantero sin fecha de caducidad.
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