El Rayo, el barrio, Presa
Al otro lado del espejo
“Oscuro e incierto se presentaba el reinado de Witiza”, contaban los manuales escolares de ‘cuando entonces’, como diría Umbral. Así veo ahora el del Rayo Vallecano, propiedad sentimental del Puente de Vallecas, que no es exactamente lo mismo que Vallecas, pero propiedad legal de un señor llamado Raúl Martín Presa, cuyos ingresos vienen en mucha mayor medida (casi un 90%) de la televisión que de la aportación del público en el estadio (10%). Para más complicarlo, la mayoría social del Puente de Vallecas es izquierdista, la facción radical de la hinchada rayista, Los Bukaneros, de extrema izquierda, pero Presa hace alarde de visitantes de Vox en su palco. Y hay un tercer elemento, la Comunidad de Madrid, propietaria del estadio, con la que Martín Presa no ha sabido entenderse. Martín Presa es un hombre extravagante, con una gestión muy sui géneris del club. Sólo le interesa la primera plantilla, y eso lo borda. Nunca antes el Rayo había estado ocho temporadas en Primera, pero el resto es un desastre, desde el abandono de la ciudad deportiva hasta la desatención al correo electrónico. Cometió un error de origen: cuando accedió al Rayo, le dijeron que algunos jugadores habían sido comprados para un partido en el Sánchez-Pizjuán y no tuvo mejor idea que invitar a un grupo de bukaneros para intimidarles. Ellos cumplieron, pero de inmediato trató de apartarlos en lugar de devolverles el favor. Así de mal empezó ese matrimonio. Es notorio que quiere llevarse el club de donde está, hacer un campo mayor en alguna otra zona de Vallecas donde los bukaneros no tendrían tanta presencia ni influencia, pero no encuentra la colaboración de la Comunidad. Así hemos llegado a este maléfico inicio de temporada, en el que la Comunidad se hartó de Presa, le desterró del estadio y él amenazó incluso con llevarse el equipo a Burgos, nada menos. Ahora, con el retorno a Vallecas (provisional) en plena inercia de las movilizaciones por la vivienda, los ‘bukaneros’ han decidido que hay que desalojar a Presa del Rayo (ahora o nunca), y de ahí el sabotaje al partido del Athletic. El partido se completará a puerta cerrada, el fondo será cerrado por dos o tres partidos y la tensión se incrementará. Martín Presa podría vender el club de forma ventajosa, porque su buena gestión deportiva lo ha valorizado, pero la terquedad es una de sus características más destacadas y entiende que no tiene por qué. Se siente desamparado por la Comunidad y la Policía. Oscuro e incierto se presenta el futuro del Rayo. A ocho meses del Mundial de Brasil, nuestra selección femenina ha aceptado un doble duelo de aúpa ante Estados Unidos en su terreno. El primero se ganó en Washington, 0-2, y fue una pena que quedara ocluido por el del Madrid, a su misma hora, con la conocida peripecia de Vinicius y demás guarnición. Estados Unidos significa muchísimo en el fútbol femenino, fue su gran factor de lanzamiento y ha dominado el escenario hasta ahora. España, campeona mundial vigente, se atreve con todo. ¡Bravo! La retirada de Messi de la selección argentina era un acontecimiento universal que la AFA abarató indecentemente con decisiones frustrantes. Se buscó como rival Benín, selección sin tradición ni presente, en un propósito de abaratar el acontecimiento, dado que Messi ya vendía por sí solo. Y los drones lanzados al cielo plasmaron el anuncio de una empresa de seguros. Un cúmulo de mal gusto para un acontecimiento que hubiera merecido otro envoltorio que ese cochambroso papel de estraza con marca publicitaria.
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