Skip to content
Gigantum.net
Soccer

Owomoyela: "Klopp nos daba libertad, te transmitía que podías trabajar duro sin tener que estar siempre serio"

El exlateral de Borussia Dortmund y Werder Bremen analiza la actualidad de la Bundesliga

· 1,770 words

Las 'rastas' de Patrick Owomoyela (Hamburgo, 1979) se convirtieron en un icono de la Bundesliga a comienzos de Siglo. El exlateral de Werder Bremen y Borussia Dortmund repasó toda la actualidad del 'fussball' en una 'mesa redonda' organizada por la Bundesliga. P. ¿Qué significa 'Der Klassiker' y qué recuerdos el evoca? R. Es uno de los partidos más importantes de la temporada. Sigue teniendo un gran peso y un gran valor para los dos clubes. Cuando pienso en el pasado, siempre ha sido así. Pude jugarlo con el Borussia Dortmund y también con el Werder Bremen, en los años anteriores. Es un partido intenso y, durante la semana previa, puedes sentir que está pasando algo especial. Mis recuerdos son, sobre todo, los duelos individuales: a quién tenía que defender y contra quién tenía que luchar. En mi etapa en Dortmund, normalmente me tocaba enfrentarme a Ribéry. Eran duelos intensos, tanto físicos como verbales. A veces sales ganando y otras veces no, pero es algo especial jugar este tipo de partidos. P. ¿Cómo era enfrentarse a un jugador como Franck Ribéry? R. No era fácil. Me enfrenté a varios jugadores como él, capaces de salir por la izquierda o por la derecha o de ir directamente hacia ti si intentabas cerrarles las dos opciones. Siempre es difícil tener un plan. Tienes que dar lo mejor de ti y esperar ganar algunos de esos duelos, pero es divertido jugar contra los mejores equipos y contra grandes rivales. P. De lateral a lateral. ¿Qué opina de Alphonso Davies y de su capacidad para cambiar de posición, pasando de jugar como defensor a hacerlo más adelantado? R. Depende de cómo te veas a ti mismo y de cuánto quieras adaptarte. No es tan difícil, aunque hoy en día las posiciones son muy fluidas. Si juegas como defensa o como atacante, muchas cosas son parecidas. Como defensor tienes que participar en el ataque, y eso es más importante ahora que en mi época. Lo importante es centrarte más en la parte del trabajo que corresponde a tu posición, pero no es como cambiar de una banda a otra. Eso último es más complicado, porque cambian los apoyos y las situaciones de desborde. Pasar de una posición más adelantada a otra más retrasada, o al contrario, no debería ser demasiado difícil, especialmente con la preparación y la formación que tienen hoy los jugadores. Sigue siendo un cambio, pero si quieres hacerlo, deberías ser capaz. Especialmente jugadores como Alphonso Davies. P. ¿Es más difícil jugar en ataque o en defensa? R. Depende de tus capacidades. Si disfrutas llevando el balón hacia delante y desbordando, te puede resultar fácil jugar en ataque. Si te gusta centrar, reaccionar y evitar situaciones, porque tienes una mentalidad más defensiva, puede costarte algo más participar en ataque. Hay jugadores como Ryerson, a los que les gusta llevar el balón hacia delante, y otros con un perfil más defensivo, aunque a veces tengan que jugar en la misma posición. Depende de con qué te sientas más cómodo, pero todos estos jugadores pueden jugar un fútbol fantástico, así que deberían poder hacer ambas cosas. P. ¿Te atraía jugar en el Borussia Dortmund cuando estabas en el Werder Bremen? R. En absoluto. Cuando estaba en el Werder Bremen, el equipo era lo que es ahora el Borussia Dortmund: el perseguidor del Bayern Múnich. Estuve allí tres años y creo que quedamos segundos, terceros y segundos. También jugué la Champions League con el Werder. En aquella época no pensaba más allá del club en el que estaba. No tenía un plan sobre adónde quería ir después. Hoy es diferente: los jugadores tienen un plan y sus agencias también. Cuando firman un contrato, ya saben dónde quieren ir a continuación. Yo simplemente disfrutaba de mi tiempo en el club en el que estaba. El Borussia Dortmund no parecía entonces un club especialmente atractivo. Acababa de salir prácticamente de la bancarrota y había tenido muchos problemas. No era un equipo al que estuviera intentando fichar cuando llegó el momento de cambiar. Sin embargo, conocía el estadio, la energía y lo que podía llegar a ser el club. Tenía un amigo que jugaba allí, lo había visitado y conocía sus mejores épocas. Él me habló de la cultura del club y de su trabajo con Jürgen Klopp. Eso me hizo pensar que podía construirse algo en los años siguientes. No fui allí pensando en ser campeón, porque eso estaba muy lejos en aquel momento, pero veía que algo estaba sucediendo. Fue una buena decisión para ese momento. P. ¿Qué aportó Jürgen Klopp al equipo? ¿Cuál era su principal virtud? R. Lo primero era que quería crear una cultura de trabajo duro, pero disfrutando al mismo tiempo. Él parecía divertirse siempre y, aunque nos exigía mucho, también conseguía que nosotros disfrutáramos. Transmitía la sensación de que podíamos trabajar duro sin tener que estar siempre serios. Nos daba libertad, pero teníamos que respaldarla trabajando al máximo y haciendo lo que nos pedía. Otra de sus grandes virtudes era su capacidad para crear imágenes. Hacía que fuera muy fácil entender adónde querías llegar y qué tenías que hacer. Cuando hablaba contigo, era como si tuvieras una película delante. Esa capacidad para motivarte emocionalmente y hacerte ver exactamente lo que debías hacer lo situaba por encima de muchos otros entrenadores. P. ¿Quién fue ese amigo que te acercó al Borussia Dortmund? R. Otto Addo. Jugó en el Dortmund, creo que entre 1999 y 2005. Lo conozco desde Hamburgo porque los dos somos de allí. Cuando era adolescente, pensaba que era un chico de Hamburgo, con raíces africanas, que había conseguido llegar al fútbol profesional. No diría que era mi ídolo, pero era alguien en quien me fijaba. Lo visité y pude ver cómo era el Dortmund en sus buenos tiempos. Se convirtió en campeón con ellos. P. ¿Qué cambió en el equipo con Klopp? ¿Fue algo táctico o cultural? R. Mucho de todo eso. La clave fue que nos permitió jugar el fútbol más intenso que podíamos imaginar. Si perdíamos el balón, teníamos que perseguirlo; si lo recuperábamos, debíamos ir hacia el rival lo más rápido posible. Y si volvíamos a perderlo, teníamos que perseguirlo otra vez. También teníamos pequeños objetivos. Por ejemplo, nos decía que si conseguíamos correr 120 kilómetros entre todos como equipo, tendríamos muchas posibilidades de ganar el partido. Lo conseguíamos y después pensábamos que quizá podíamos llegar a 124 kilómetros. Esas pequeñas mejoras nos ayudaban a creer en lo que decía. Incluso cuando perdíamos partidos importantes o derbis, nos transmitía que seguíamos en la dirección correcta. La primera temporada estuvimos cerca de clasificarnos para Europa. Al año siguiente terminamos quintos. Todo el proceso fue increíble, y él consiguió que pareciera divertido y sencillo. P. ¿Qué puede aportar Klopp en Alemania, cuando trabaja con jugadores con los que apenas tiene tiempo para entrenar? R. Me gustaría que tuviera la oportunidad de trabajar con los mejores jugadores todos los días, y entonces veríamos adónde puede llevar a Alemania, pero esa no es la situación. Como he dicho, es capaz de generar un impacto inmediato, motivación y una visión clara de lo que hay que hacer. Los jugadores creen en lo que dice. Creo que eso encaja bien con un entrenador que no dispone de mucho tiempo con los futbolistas, pero que puede conseguir que las cosas sucedan. Ahora se trataba más de encontrar a las personas adecuadas. Ha probado con muchos jugadores y eso no será así en todos los partidos. Cuando encuentre su equipo, podrá trabajar con él y hacer que las cosas sucedan en poco tiempo. P. ¿Qué aporta Luis Díaz al Bayern? R. Es un jugador de banda fantástico. Marca muchos goles y crea muchas situaciones. Cuando tienes jugadores de este tipo, sabes que la defensa rival tiene que estar pendiente de ellos. Con Luis Díaz nunca sabes exactamente por dónde va a aparecer: puede cambiar de lado y eso obliga a estar siempre alerta. Es agotador para la defensa rival. Sin él, o con otro jugador, quizá la atención defensiva se centraría más en Harry Kane y en otro futbolista. No diría que para el rival sería más fácil enfrentarse al Bayern sin Luis Díaz, sino que sería diferente. Su presencia supone una amenaza especial. P. ¿Qué tendría que suceder para que alguien pudiera quitarle la Bundesliga al Bayern? R. El Bayer Leverkusen hizo algo todavía más extraordinario que lo que nosotros conseguimos entre 2010 y 2012. Estaban en una dinámica increíble, tenían un buen grupo de jugadores y un buen entrenador. Había algunas similitudes con nuestro equipo, pero creo que lo suyo fue incluso mejor. Sin embargo, no pudieron repetirlo porque no consiguieron mantener aquel núcleo de jugadores. En nuestro caso, queríamos disfrutar jugando juntos. En el Leverkusen parecía que algunos pensaban más en irse a otro sitio o en conseguir el mejor resultado individual. Creo que esa fue una diferencia. Es muy difícil conseguir algo así. Para quitarle el título al Bayern, hay que creer que es posible. Esta temporada el Bayern ha demostrado que puede ser vulnerable. Si un equipo con más calidad cree de la misma manera y aprovecha sus oportunidades, quizá pueda conseguirlo. Y si Dortmund puede hacerlo, eso demostraría a los demás equipos de la Bundesliga que es posible. Sería una gran señal para toda la liga, no sólo para el Borussia Dortmund. P. ¿Cómo vivisteis aquel Dortmund que fue capaz de ganar dos Bundesligas consecutivas? R. No pensábamos que fuéramos mejores que los demás. Sabíamos que podíamos derrotarlos si hacíamos las cosas adecuadas: identificar lo que no querían hacer y obligarlos a hacerlo. En el primer campeonato, el de 2010-11, no éramos realmente conscientes de lo que estaba pasando. Al final pensamos: 'Si ganamos este partido, somos campeones'. Siempre buscábamos el siguiente paso: correr más, ganar más duelos o marcar más goles. En el segundo año fue parecido. Sabíamos lo difícil que había sido ganar una vez, así que no pensábamos simplemente en volver a ser campeones. Queríamos seguir desarrollándonos y mejorar para ser el mejor equipo posible. No mirábamos constantemente lo que ya habíamos conseguido. Nuestra creencia era que podíamos volver a ganarles. P. ¿Cómo ha evolucionado la rivalidad con el Bayern? R. Hace tiempo que no conseguimos quitarle algo grande al Bayern. La última oportunidad fue en 2023, cuando deberíamos haberlo conseguido, pero al final no pudimos. Yo formé parte del equipo que lo hizo por última vez. Hay que mostrar un poco más de humildad y aceptar que el Bayern ha hecho un gran trabajo durante los últimos 30 ó 40 años. Por eso está por delante.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.

Friday, November 6, 2026

© 2026 Gigantum.net. Content gathered automatically from external sources; rights to each text belong to whoever originally published it.