El abismo entre Mourinho y Xabi Alonso: la intrahistoria de las dos noches en Valdebebas
El portugués se 'encerró' a las 3am con su plantilla para unirlos frente al calendario; el tolosarra impuso una concentración.. y acabó regalando dos días libres para frenar el motín
La caída de Xabi Alonso en el Real Madrid se fraguó en la gestión de la disciplina interna, abriendo una brecha insalvable con sus futbolistas que terminó costándole el puesto. O al menos fue uno de los factores que marcaron su paso en el club blanco. No fue el único motivo de su salida, pero sí uno de los aspectos que más contribuyeron a deteriorar la relación con la plantilla. Uno de los episodios más significativos llegó en la previa del encuentro ante el Athletic. Alonso decidió que el equipo debía pasar la noche concentrado en Valdebebas, una medida que no sentó bien a varios de los pesos pesados del vestuario. La decisión abrió un nuevo foco de tensión en un momento en el que la relación entre el técnico y algunos futbolistas ya atravesaba dificultades tras el Clásico... y la explosión que llegaría después: "¡No sabía que venía a entrenar a una guardería!", adelantó MARCA el día que todo saltó por los aires. Para rebajar el malestar, el entrenador acabó regalando dos días libres para frenar el motín tras el partido. El Madrid cumplió con contundencia y se impuso por 0-3 en Bilbao. Después llegaron esas dos jornadas de descanso, antes de una semana que terminó con dos derrotas en el Santiago Bernabéu: el 0-2 ante el Celta en Liga y el 1-2 frente al Manchester City en Champions. Los resultados agravaron una situación que ya venía de lejos y en la que también pesaban las diferencias en el día a día. La exigencia de Alonso no siempre encontraba la respuesta que esperaba y los desencuentros en los entrenamientos fueron aumentando. La comparación con José Mourinho permite observar la otra cara de una situación parecida. Tras regresar del desplazamiento a Atenas en Champions, con la expedición llegando a Madrid alrededor de las tres de la madrugada, el portugués decidió que el equipo se quedara a dormir en la ciudad deportiva. El objetivo era evitar desplazamientos innecesarios y permitir que los futbolistas descansaran algo más para entrenar la mañana siguiente de cara al partido frente al Valencia (solo tienen dos días de entrenamiento). El mensaje fue diferente. La concentración no se planteó como una exigencia disciplinaria ni como una demostración de autoridad, sino como una decisión compartida para proteger el descanso de la plantilla ante un calendario exigente. Los jugadores entendieron el propósito de la medida y la respuesta del vestuario fue positiva. "Hemos llegado aquí a las 3am... pero nos hemos quedado, ningún jugador se ha ido a casa para intentar tener un par de horas más de sueño. El feedback de los jugadores es positivo, pero no vamos ahora a dramatizar y mañana estaremos", explicó Mourinho. Ahora, el respaldo del club y la convicción de los futbolistas de que las decisiones responden a un objetivo común hacen que todo fluya de manera diferente.
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