La primavera se adelanta en el Granada
Los Flores, Juanjo y Alberto, germinaron en Zubieta con un gran encuentro
Tras cuatro jornadas sin ganar, Pacheta necesitaba soluciones y ante la Real Sociedad B acometió una revolución, cambiando el dibujo e introduciendo cinco novedades en el once. Los cambios, en su gran mayoría, no fueron efectivos, a excepción de la presencia de Alberto Flores y Juanjo Flores, que exprimieron al máximo su oportunidad, demostrando que están preparados para ser importantes en este equipo. Alberto Flores desembarcó en Los Cármenes con ambición, dispuesto a ponerle las cosas difíciles a Lizoain. El portero canario fue el elegido por Pacheta para iniciar como titular el curso, lo que obligaba al hispalense a esperar paciente su momento, una coyuntura que apareció ante la Real Sociedad B. Después de varios encuentros en los que Lizoain no mostró su mejor nivel, el preparador rojiblanco decidió rotar en la portería, una apuesta que surtió el efecto deseado. Flores destiló seguridad y durante la primera parte mantuvo con vida a los andaluces, evitando que los donostiarras ampliasen aún más la ventaja. En el segundo acto, con menos trabajo, el sevillano también fue decisivo con varias intervenciones salvadoras, contribuyendo de forma sustancial a la remontada. Por lo ofrecido ante el Sanse, todo apunta a que Flores seguirá defendiendo la portería de los rojiblancos en los próximos encuentros, intercambiando los papeles con Lizoain, al que ahora le tocará apretar los dientes para intentar recuperar su puesto en el once. La oportunidad para Juanjo Flores también llegó en San Sebastián. El central, después de madurar durante el curso pasado bajo la tutela de Pacheta, mostró su nivel en las últimas jornadas de la pasada campaña, dejando claro que estaba listo para dar el salto al primer equipo. Tras sus buenas actuaciones, todo apuntaba a que su papel este año sería importante, pero de forma inesperada el técnico rojiblanco optó por Bourama y Gimber, dejando al sevillano en el fondo de la rotación. Fiel a su carácter, Flores siguió trabajando sin descanso, aguardando sin desesperar hasta que la puerta se volvió a abrir. Ante el Sanse, el joven zaguero desplegó sus virtudes, mostrándose como un defensa siempre concentrado, sin conceder facilidades al rival, completando una actuación convincente que le devuelve al primer plano convertido en candidato a acompañar a Lama en el centro de la zaga nazarí.
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