Militao, 180 días después
El central reaparece ante el Sevilla medio año después de romperse el tendón proximal del bíceps femoral izquierdo frente al Alavés
Ciento ochenta días caben en un calendario, pero no en la cabeza de quien los cuenta desde la enfermería. Ese es el tiempo exacto que Éder Militao ha tardado en volver a pisar el Santiago Bernabéu para sentirse futbolista. Este domingo, ante el Sevilla, el central brasileño reapareció medio año después de su última caída, y lo hizo en su primer partido a las órdenes de José Mourinho. El Bernabéu no esperó al cambio para abrazarlo. Bastó que Militao se levantara del banquillo y empezara a calentar por la banda para que algún sector del estadio se pusiera en pie. Una ovación cálida, de las que reconocen el mérito que hay detrás del sufrimiento, recibió al defensa en el momento de volver a vestirse de corto junto a sus compañeros. El reencuentro completo llegó en el minuto 84, tras el gol de Diomande, cuando Militao saltó al césped en relevo de Valverde. Esta vez no fue un sector, sino todo Chamartín el que se rindió a su regreso con una ovación unánime. Su calvario tiene nombre técnico y fecha. Fue el pasado abril, frente al Alavés, cuando el tendón proximal del bíceps femoral de su pierna izquierda dijo basta. Se operó pocos días después en Finlandia, de la mano de Lasse Lempainen, el mismo cirujano que ya lo había guiado antes, y el quirófano le arrebató el verano y el Mundial con Brasil. Medio año de gimnasio, de paciencia y de espera para llegar hasta la noche de hoy. Nadie en Valdebebas ha olvidado el currículum de cicatrices que acompaña al brasileño. Antes del bíceps femoral, la rodilla izquierda cedió en noviembre de 2024; un año y pico antes, la derecha, en agosto de 2023. Dos cruzados en dos cursos consecutivos, un peaje que pocos futbolistas pagan en toda una carrera y que Militao ha afrontado sin bajar los brazos. Mourinho, que apenas lleva unos meses en el banquillo, se estrena así con un Militao sano, un jugador al que había visto crecer en los entrenamientos y al que, según confesó él mismo, frenaba cada día para evitar prisas. Ahora, el central vuelve a sumarse a una defensa que lo esperaba con muchas ganas.
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