Güler despeja el camino del Madrid
El turco, protagonista con su golazo y con una acción previa con Peque que no interpretó Busquets como agresión. Mbappé, doblete, y Diomande completan ante un Sevilla indignado
El Real Madrid sacó adelante el compromiso previo al Clásico mejorando juego y sensaciones, con Güler en el eje de todo. El turco fue determinante abriendo el partido con un golazo minutos después de un lance con Peque en que se reclamó agresión. Arda se jugó la roja, cierto, tanto como que mejora el juego blanco en el eje. También fue más compacto el Madrid con Valverde en una banda y Diomande en la otra. Mejoró a Vinicius, es un hecho. El Sevilla compitió con orgullo, cargado de indignación. Jugó bien, y las decisiones arbitrales cayeron en su contra. Una sanción y una decena de partidos devolvieron al Madrid a la casilla que ocupó hace un año. Mourinho repasó datos y estadísticas para colocar, en el penúltimo ensayo antes del Camp Nou, a Valverde en el carril derecho y a Güler en el eje del juego. Aquella apuesta le costó a Xabi el primer choque con la plantilla, y después de dos correcciones para ganar dos partidos complejos (Villarreal y Roma), el uruguayo se colocó en banda, con Trent y Dumfries disponibles. Vamos, que no fue un recurso desesperado. Fede fue todo. Lateral, interior y extremo. Suya fue la primera opción clara de un partido que nació reivindicativo. Diez minutos de gritos contra Tebas, Laporta, Negreira y la Federación. Total, que al poco de acabar la protesta se infiltró Bellingham por la derecha, metió el pase atrás y asomó Valverde en la frontal para conectar el derechazo. Lo sacó Mbappé con la espalda. El Sevilla, que llegaba al Bernabéu compartiendo enfado con los árbitros (con razón), arrancó sufriendo y cuando más cómodo se sentía en el partido, redobló su indignación. Sin Isaac Romero, Luis García colocó a Robbie Ure en punta y a Peque a su espalda con doble función, hurgar entre líneas y vigilar a Güler. En esas estaba cuando sujetó a Arda en una contra y el turco se revolvió. Peque cayó fulminado, pareció por un codazo. Los hispalenses reclamaron, pero Cuadra Fernández en el VAR no debió encontrar ninguna imagen clara y manifiesta de la agresión. Aunque se intuía más incluso que el tirón de pelo de Vinicius. Para colmo de casualidades, siete minutos después, Diomande, generoso con y sin balón, retrasó desde su costado y Arda, de primeras, colocó de zurda en la escuadra contraria. El Sevilla se juntó como una piña antes de reanudar el juego. Bien organizado, había encontrado buenas rutas de escape a la presión del Madrid, y buscó mantenerse en partido. Le costó porque, con resultado a favor, aparecieron las virtudes de la apuesta blanca. Endrick buscó profundidad a pierna cambiada, Bellingham apareció como llegador y Güler lució pase. Como en un servicio a Valverde que el uruguayo sirvió al área pero no conectó con Mbappé. El francés se reservaba su momento estelar. Buscó la contra el Sevilla, forcejeó Ure con Konaté, con agarrones incluidos, pero controló Courtois, abrió a banda, la pelota llegó a la frontal, taconeó Bellingham y Kylian dibujó un golazo: giro, recorte seco a Salas, uno-dos ante Odysseas y a la jaula. Pidieron los sevillistas falta previa, como la mano del Cucho un día antes. Nada que rascar. Intentó descontar el Sevilla antes del descanso, pero el tiro seco de Agoume encontró una mano prodigiosa de Courtois. Determinante. Cambió la banda derecha Luis García tras la pausa, Ejuke por Vargas. No cambió la queja de la grada por los arbitrajes, pese a flotar en el ambiente que en esta ocasión no había motivo. Más bien al contrario. Pudo aprovechar Diomande un error de Juan Iglesias y una pared en la medular que le permitió irse solo a la frontal. Le faltó finura en el último toque en ambas acciones mientras el recién ingresado Ejuke sacaba de punto a Cucurella. Por ese sector le dobló Juan Iglesias, que picó al segundo palo donde voleó Correia. Salvó Valverde, providencial, manteniendo la renta intacta para la sentencia. Llegó en un pase profundo de Diomande a Mbappé que el francés convirtió en penalti al cruzarse a la espalda de Castrín. Claro. Kylian modificó la solución y ejecutó un Panenka perfecto. Y como en el primer acto volvió a aparecer a continuación Courtois para asegurar la renta. Llegó bien el Sevilla a la frontal, remató Fofana y sacó el belga. Mourinho usó los cambios con sentido. Se fue Güler con el estadio en pie. Minutos para Bernardo y Brahim, ausente desde su actuación ante el Inter. El caso es que bajó algo la tensión blanca y lo aprovechó el Sevilla. Avisó Manu Bueno tras una falta ensayada, el mismo protagonista que castigó una pérdida de Mbappé para convertir un gran tanto, raso y con la zurda. No tuvo apenas tiempo de disfrutarlo, porque Diomande cerró el asunto con otro gran gol, arrancando desde la izquierda y conectando un derechazo imponente. Ahí acabó un duelo del que se quejará con razón el Sevilla, todas las decisiones arbitrales le fueron en contra. Con polémica o sin ella, el Madrid mejoró en juego, en intención y variantes. Más compacto. Habrá que ver si esta versión es suficiente para cortar el paso al Barça.
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