Cramer: "Antes nuestros grandes jugadores se iban al Bayern, ¿dónde están ahora Haaland, Bellingham...?"
El presidente del Consejo de Administración del Borussia Dortmund aborda la actualidad del 'fussball'
Carsten Cramer (Münster, 1968) es mucho más que el Presidente del Consejo de Administración del Borussia Dortmund. A nivel de despachos, es uno de los nombres más reconocibles del fútbol europeo. Cuenta, además, con una visión diferente que comparte en esta 'mesa redonda' de la Bundesliga. P. ¿Qué importancia tiene 'Der Klassiker' en el hecho de tener una Bundesliga más competida? R. Me interesa saber cómo hacer que la Bundesliga sea más emocionante y atractiva que en años anteriores. Sabemos que, especialmente en el extranjero, el interés por la Bundesliga depende mucho de la competición en la parte alta de la clasificación. En los últimos años, el Bayern ha sido tan dominante que probablemente la competición se ha vuelto un poco aburrida para la gente de algunos países. Estoy muy contento de que, después de mucho tiempo, lleguemos a un 'Klassiker' con una situación más emocionante en la tabla. El año pasado o la temporada anterior llegamos con cinco, seis o siete puntos de desventaja. Ahora está todo mucho más igualado y el resultado puede influir en cómo continúa la Bundesliga. P. ¿Qué diferencia al Borussia Dortmund de otros grandes clubes europeos? R. Somos mucho más que un club de fútbol. Por supuesto, queremos ganar puntos y partidos, pero si sólo nos centráramos en ganar, no habría ninguna razón para hacerse aficionado del Dortmund. En los últimos trece años no hemos sido campeones, pero el interés por nuestro club sigue creciendo. Cada vez hay más personas que nos siguen en las redes sociales y en los lugares del mundo a los que viajamos. Creo que el Borussia Dortmund puede ofrecer algo diferente al Bayern y también a los grandes clubes de Inglaterra, España o al PSG. Si compitiéramos únicamente con cifras financieras, no tendríamos ninguna posibilidad de hacerlo, ni en el campo ni en el ámbito digital. La historia del Dortmund y el concepto de 'Echte Liebe' (amor verdadero) son capaces de atraer a la gente. La emoción, la intensidad y la lealtad de nuestros aficionados hacen especial al club. Somos de Dortmund y no escondemos de dónde venimos. Desde el punto de vista económico estamos lejos de Múnich, Madrid, Londres, París o Milán, pero sabemos que en el deporte hay algo más que la competición financiera. P. ¿Qué importancia tiene la relación con los aficionados para el Borussia Dortmund? R. Nos importa la gente. En Noruega, por ejemplo, viajamos acompañados por 405 aficionados y decidimos invitarles a tres cervezas. Para nosotros suponía una pequeña cantidad de dinero, pero era un símbolo importante para demostrarles que nos preocupamos por ellos y que sabemos lo que significa viajar con el equipo desde Dortmund hasta Noruega, después a Berlín y, tres días más tarde, a Azerbaiyán. También por eso impulsamos la iniciativa para que la gente deje el teléfono durante los partidos. No es simplemente una campaña de marketing. Si hablamos de la grada amarilla y de su atmósfera, necesitamos que la gente preste atención al partido. Si están enviando mensajes y mirando el teléfono, se pierden parte de lo que sucede. Rory McIlroy nos dijo que uno de los objetivos de su lista de deseos era formar parte de la grada amarilla y lo consiguió. Carragher también lo hizo cuando vino Dortmund. La emoción que genera esa grada es muy especial y tenemos que protegerla. P. ¿Qué representa la identidad del Borussia Dortmund en términos económicos y deportivos? R. La emoción es nuestra inversión y nuestra moneda más importante. Por supuesto, queremos ganar todo el dinero posible porque necesitamos invertir en fútbol e infraestructuras, pero lo más importante para nosotros es el cariño que nos da la gente y la emoción que generamos. La atmósfera del Signal Iduna Park es lo que hace especial al Borussia Dortmund. Cuando hablamos con los jóvenes jugadores que acabamos de fichar, una de las razones que mencionan para venir es el sueño de jugar delante de nuestra afición y experimentar esa emoción. El dinero también es importante para los jugadores, por supuesto. Pero si sólo nos centramos en él, no podremos competir. Dortmund es una ciudad de unos 600.000 habitantes. Si nos comparamos con Múnich, tenemos otras posibilidades y otros desafíos. No quiero lamentarme por nuestra situación: sólo puedo trabajar para el Dortmund. Aun así, estoy muy orgulloso de que, pese a todos esos problemas, seamos uno de los diez mejores clubes de Europa. Nuestros competidores son los grandes equipos de Inglaterra, los de Italia y España, el PSG y otros clubes. P. ¿Cómo afronta el Dortmund la diferencia económica respecto a sus grandes competidores? R. Es cada vez más difícil, pero tenemos nuestras propias fortalezas. Ellos tienen mejores oportunidades y más dinero. Nosotros podemos ser más creativos y tenemos otras capacidades y oportunidades. Hemos conseguido mucho pese a nuestras desventajas económicas, incluso en los años en los que fuimos campeones. El Bayern siempre estuvo por delante en ese sentido. Hay diferencias históricas que no podemos compensar en los próximos 10 ó 15 años. Por ejemplo, el gran estadio de Múnich fue ofrecido al Bayern para los Juegos Olímpicos de 1972, mientras que nosotros recibimos un estadio más pequeño, el Westfalenstadion, para el Mundial de 1974. Pero eso no significa que debamos olvidarnos de nuestras fortalezas. P. ¿Qué importancia tiene el negocio de los traspasos para el modelo económico del Dortmund? R. Hemos decidido consolidar nuestro presupuesto para no depender de una gran venta cada año. Por supuesto, somos un club que desarrolla y forma jugadores. Estoy seguro de que algunos futbolistas no empezarán y terminarán su carrera en Dortmund. Tenemos que aceptar que algunos querrán dar el siguiente paso hacia otro club. Hace 10 años nuestros grandes jugadores se marchaban al Bayern. Ahora Haaland, Bellingham y Dembélé, ¿dónde están? No han terminado en Alemania. Se han marchado directamente al Manchester City, al Real Madrid, al Barcelona o al París Saint-Germain. Nuestro objetivo es formar a jóvenes talentos para que sigan jugando en Dortmund tanto tiempo como sea posible. Y si alguno quiere dar el siguiente paso hacia un club internacional, debería ser hacia un equipo de primer nivel. P. ¿Ha cambiado la capacidad económica del Borussia Dortmund a la hora de fichar jugadores? R. Las cifras están cambiando, pero no vamos a hacer cosas ridículas o estúpidas. Intentamos ser un club sólido y serio. No hay que asumir riesgos financieros para conseguir éxitos deportivos, tampoco al contratar jugadores jóvenes con talento. Si sólo te concentras en vender jugadores a la Premier League, ¿qué sucede si ese mercado deja de responder a tu modelo? Tu negocio puede quedar completamente en peligro. P. ¿El Dortmund estaría dispuesto a gastar mucho dinero por un jugador si está convencido de su talento? R. Si tenemos la oportunidad de gastar dinero en un jugador con talento que puede parecer demasiado caro, podríamos hacerlo si estamos convencidos. Si no lo estamos, detenemos la operación. En el caso de nuestros fichajes, estamos convencidos de las decisiones que hemos tomado. Decidimos detener las negociaciones por El Mala porque teníamos otras buenas ideas. No sólo estábamos siguiendo ese camino, sino que también queríamos demostrar que el Borussia Dortmund está interesado en hacer operaciones especiales. Lo que hicimos con Konstantinos Karetsas y Joey Veerman fue positivo desde nuestro punto de vista. También fichamos a Gadou muy pronto, en mayo, y fue barato en relación con su potencial. Hemos observado el mercado, pero no quiero hacer comentarios sobre ningún jugador, incluido El Mala. P. ¿Qué papel desempeña la autenticidad en la estrategia internacional del Dortmund? R. Intentamos acercar a nuestros jugadores a la gente y abrir las puertas del club para que los aficionados sientan que forman parte de él. Esa cercanía es algo que podemos ofrecer y que nos diferencia. Si alguien solo está interesado en los trofeos y el dinero, y busca a un ganador del Balón de Oro con una camiseta amarilla y negra, quizá no podamos ofrecerle eso. Pero podemos ofrecerle otra cosa: cercanía. Ese es el modo Dortmund. No quiero decir que seamos un club de nicho, pero sí somos un poco diferentes. Si no lo fuéramos, nuestro modelo no funcionaría.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.