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Para ángel, el que tiene Baena

El campeón del mundo certifica a última hora la sexta victoria consecutiva del Atlético, arruinando la maravillosa función que se había marcado Fortuño bajo los palos del Espanyol

· 779 words

Las había parado absolutamente todas Ángel. El del Espanyol se entiende, Fortuño de apellido, con Dmitrovic contemplando acontecimientos desde el banquillo. La que acababa de sacar a Julián, por ejemplo, resultó estremecedora por complicada. Y de la mano de su portero, de las manos en este caso, saboreaba el Espanyol un empate que había dado por bueno desde el arranque. Aunque para ángel, el que tiene Baena. Le había dado un respiro Simeone, de modo que no apareció hasta el segundo acto, pero justo ahí, sobre la bocina, sacó un derechazo con el que no pudo Ángel. Y se abrazó con su míster para festejar la sexta del Atlético. Había conducido la pelota en esa jugada La Araña, definitivamente en su versión 'pídeme cualquier cosa menos que haga un gol'. Porque antes de la relatada ya había tenido una que embolsó el arquero, porque después del gol incluso tuvo otra para el segundo que se marchó por un palmo y que hizo aún más importante la gran parada posterior de Oblak, justo cuando el reloj apuraba, esta vez sí, su jornada laboral. Iba a valer la de Baena para un Atlético de entreguerras, que acumula botines en lo que trata de proteger a la tropa. Por ahí iban también los tiros entre Champions y Champions. El cuadro rojiblanco se hizo con la pelota en cuanto el ínclito don Alejandro dio permiso para que rodara. También es verdad que el Espanyol decidió protegerse atrás con línea de tres centrales y allá se las dieran todas, el caso es que a las primeras de cambio Kang-in no anduvo tan lejos de embocar, el caso es que a las segundas también probó suerte Jonathan David. Ellos al menos remataron, porque el devenir de la sobremesa trajo consigo la constatación de que el de Simeone era un equipo poco concreto, empeñado a veces en seguir combinando cuando la cosa requería definición. Aun con ésas el resto del primer acto fue salpicándose de ocasiones visitantes, la que evitó Hinojo en lo que ya parecía mano a mano de Giuliano con Fortuño o la que se le marchó a Jonathan palmeada por el meta. Pero el dominio por momentos se diluía, no tanto porque el Espanyol apretara sino porque el propio Atlético se aburría de aburrirse. De hecho el primer arrebato perico se correspondió con un saque de banda que cambió de manos por aquello de haber perdido demasiado tiempo: dolido por la decisión, se ve, el equipo de Manolo apretó para recuperar, primero, para forzar un córner, después, y para que Roberto no anduviera lejos de la resolución, por último. Simeone había movido el árbol con una alineación hasta cierto punto sorprendente, cinco cambios respecto a la Champions y tipos de prestigio en el banquillo. Lo más llamativo era quizás la presencia del canterano Dani Martínez en el lateral izquierdo, el caso es que se hubiera podido entender que el del traje negro quería mantenerse en el partido hasta el refrigerio para reventarlo después de no ser porque, por mucho que fuera de más a menos en cuanto a la destreza, el timón lo había llevado su equipo. Poco antes del descanso, eso sí, otro balón parado, en este caso el de la falta lateral que había costado tarjeta a Kang-in, derivó en un disparo de Cabrera desde fuera del área... y al travesaño. Sólo hubiera faltado. Cada uno podía ver la botella como quisiera antes de la reanudación, el Espanyol sano y salvo después de su bloque bajo y sus imprecisiones, el Atlético con ese 'plan B' en mente después de su ejercicio estéril. Efectivamente, El Cholo tiró directamente de Grimaldo y Julián en detrimento de un Dani que no había desentonado y de un Lookman otra vez extraviado. Y, como poco sucedía, de Llorente después. Por un Barrios, eso sí, al que se sigue mimando, seguramente su titularidad se explica desde las ausencias de Koke y Cardoso. Y, justo después de que Llorente se estrellara con el larguero, de Baena. Ay, Baena. Fue entonces cuando Manolo hizo su primer movimiento, que pareció obligado por lo físico, fuera Drkusic, dentro Núñez. Enseguida llegaría el quinto y último visitante, para diseñar un curioso doble pivote con Mendoza y Llorente, dejando paso a un carrusel posterior del que el Espanyol no salió favorecido, por mucho que, por ejemplo, la grada jaleara el retorno de Puado. Las tuvieron otra vez Julián, Jonathan o Hjulmand, topando en casi todos los casos con Ángel. Y en éstas, el del ángel. El campeón del mundo para rendir Cornellà. Otros tres puntos. Que en todo caso son menos que las tarjetas, hasta cinco, bueno es Hernández al cuadrado para eso.

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Saturday, October 17, 2026

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