Nadie lo cuenta, pero los tiradores enrasados de los coches son cada vez más habituales por esta razón
Las manetas ocultas de los coches modernos responden a un cálculo de ingeniería aerodinámica clave para reducir la resistencia al aire
Cada vez más a menudo, subirse a un coche implica agarrar una maneta que está enrasada en la puerta, y que emerge para que tiremos de ella. El invento no es nuevo y ya hace años que hay coches en el mercado con esta solución. Quizá tú seas de los que piensas que es un bonito detalle estético que hace que la carrocería parezca más moderna. Pero la verdad es que, en la mayoría de los casos, este sistema no se monta para que el coche parezca más chulo. La razón está en el aire, que actúa como un muro invisible que el coche necesita atravesar de manera constante. Cuanto menos salientes tenga la superficie del coche, menor esfuerzo requiere su motor y menos energía o combustible gasta, y las manetas tradicionales sobresalen de la chapa varios centímetros, haciendo que se rompa la fluidez de la corriente lateral. Ahora bien, ¿se rompe mucho o se rompe poco esta aerodinámica? Pruebas realizadas en túneles de viento demuestran que las manetas enrasadas consiguen reducir el coeficiente aerodinámico (el famoso Cx) entre 0,005 y 0,015 puntos, teniendo en cuenta que un coche actual puede tener un coeficiente de 0,25. Esta merma parece diminuta a simple vista, pero en el diseño aerodinámico actual cada milésima cuenta como un triunfo, y más ahora que están proliferando los eléctricos y a muchos aún les genera ansiedad su autonomía. Comprenderás mejor la importancia de la aerodinámica si te decimos que, a velocidades legales de autopista, más del 70% de la energía del coche se puede destinar a vencer la resistencia del aire (depende de con que fuerza y dirección sople, claro). En ese escenario, limar medio punto equivale a liberar al motor de un lastre invisible. Por ponerlo en cifras, y hablando de los coches eléctricos (que son los que más las emplean), esa modesta mejora aerodinámica se traduce en una ganancia de entre 5 y 10 kilómetros extra de autonomía, dependiendo del coche. Se trata de un margen adicional que puedes agradecer en viajes largos, además de una ayudita para que cada marca trate de ofrecer más autonomía que las marcas rivales. ¿Significa esto que los tiradores enrasados resultan igual de importantes en los coches con motor térmico que en los eléctricos? La respuesta indica que la reducción de la resistencia al aire es idéntica en ambos casos. Pero en la práctica, su impacto es diferente. En un coche térmico de gasolina o diésel, la mayor parte de la energía del combustible (en torno al 60% o 70%) se pierde en forma de calor a través del tubo de escape y del radiador. Además, la parte delantera de estos coches necesita parrillas de refrigeración abiertas para enfriar el motor por medio del radiador, lo que genera bastantes turbulencias. En ese contexto, arañar unas milésimas de resistencia en las puertas ofrece un beneficio real en el consumo, tal vez unas décimas. Pero el resultado global queda eclipsado por la propia ineficiencia del motor de combustión. En un coche eléctrico, sin embargo, se aprovecha más del 80% de la energía almacenada en las baterías y el frontal carece de esas enormes parrillas propias casi de un Word Rally Car. Al tener una superficie en general más esculpida, cualquier pequeño saliente como la maneta de una puerta supone un porcentaje mayor del arrastre total. Por eso, aunque en un coche térmico ayuda a gastar menos combustible, es sobre todo en los eléctricos donde se convierte en una prioridad para bajar el consumo y aumentar la autonomía. Así que, aunque veas que quedan muy bonitos, el verdadero motivo está en la batalla contra el viento. Y esa es una batalla para la que cada vez más fabricantes quieren afilar sus diseños.
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