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Thursday, September 3, 2026

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Cristiano Ronaldo ya atesora una colección de coches valorada en más de 30 millones de euros

El astro portugués se refiere a sus híper deportivos como "mis juguetes". Algunos de ellos son ediciones muy limitadas cuyo valor se multiplica con los años.

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Cristiano Ronaldo ya superaría los 30 millones de euros en coches, una cifra que convierte su garaje particular en una de las colecciones más valiosas de cuantas puede presumir una estrella del deporte (o tal vez la más valiosa). Este verano, el delantero portugués ya hizo exhibición de una parte de su colección, a la que se refirió como "mis juguetes". Pero lo suyo no es un juego, sino un un despliegue de híper coches adquiridos a golpe de talonario capaz de dejarte desconcertado si sientes algo especial por el mundo de las cuatro ruedas. La pieza más cara de cuantas aparca en su casa es el Bugatti Centodieci, presentado en 2019 y entregado a partir de 2022. Apenas existen diez unidades en el planeta, todas vendidas antes incluso de fabricarse a clientes muy especiales de la marca, lo que demuestra que Cristiano sería uno de ellos. Bajo su carrocería esconde un motor W16 de 1.600 CV capaz de catapultarlo de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos y de rozar los 380 km/h de velocidad máxima. Salió de fábrica por 8 millones de euros antes de impuestos y, dada su rareza, algunas tasaciones recientes lo sitúan ya cerca de los 10 millones. Pero esta cifra sin duda no irá más que ir subiendo. Muy cerca de donde descansa este tiene aparcado un Mercedes-AMG One, el hiperdeportivo que trasladó a la carretera la tecnología híbrida de la Fórmula 1 pilotada por Lewis Hamilton. Llegó al mercado en el verano de 2022 en una tirada de apenas 275 unidades, todas también reservadas de antemano. Su propulsor combina un motor de 1,6 litros con tres motores eléctricos hasta sumar 1.063 CV, suficientes para un 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y una velocidad punta de 352 km/h. Le debió costar alrededor de 2,7 millones de euros antes de impuestos y, en subastas recientes, ha llegado a tasarse en 3 millones, con algún propietario que ha llegado a pedir el doble en el mercado privado. Rondando la escala de precios se sitúa el McLaren Speedtail, el híper deportivo que la marca de Woking presentó en octubre de 2018 como heredero espiritual del mí­tico F1 de los noventa, del que toma incluso el número de unidades. Se fabricaron exactamente 106 ejemplares, todos vendidos antes de arrancar la producción en 2020, con un sistema hí­brido que combina un V8 biturbo y un motor eléctrico hasta sumar 1.050 CV. Esa potencia le permite firmar un 0 a 100 km/h en unos 3 segundos y alcanzar los 403 km/h, la velocidad más alta lograda jamás por un McLaren de calle. Su precio de salida rondó los 2 millones de euros antes de impuestos pero, lejos de estancarse, el mercado de coleccionistas lo empuja hoy muy por encima de esa cifra, con unidades recientes vendidas entre 2,3 y casi 4 millones de euros. El Ferrari Daytona SP3 no desmerece a estos tres en cuanto a espectacularidad. Presentado en 2021 como homenaje a la victoria de Maranello en las 24 Horas de Daytona de 1967, se fabricaron 599 unidades, adjudicadas en su totalidad a los clientes más fieles de la marca antes de conocerse siquiera su precio oficial. Su V12 atmosférico de 840 CV lo impulsa de 0 a 100 km/h en 2,85 segundos y hasta los 340 km/h de velocidad máxima. Su precio de salida rondó los 2 millones de euros antes de 'pasar por Hacienda', aunque en el mercado de coleccionistas ya están pidiendo cifras por encima de los 6 millones de euros. Antes que el Daytona llegó el Ferrari Monza SP1, la barchetta monoplaza que en septiembre de 2018 inauguró la exclusiva serie Icona. Solo se construyeron 499 unidades repartidas entre las variantes SP1 y SP2, cada una equipada con el mismo V12 de 810 CV, capaz de un 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y de superar los 300 km/h. Su precio de salida se movió entre 1,6 y 1,75 millones de euros antes de impuestos, una cifra que el mercado de segunda mano mantiene con firmeza gracias al estatus fundacional del modelo dentro de la gama más selecta de Maranello. El Bugatti Tourbillon entró en su garaje a finales del año pasado. El portugués se refirió como "una inversión" a un deportivo de 16 cilindros y 1.800 CV que completa el sprint de 0 a 100 en 2 segundos, tiene un cuadro de relojes que es una auténtica joya de la relojería y le obligó a 'aligerar' en unos 3,8 millones de euros su fastuosa cuenta corriente. Solo se ha anunciado la fabricación de 250 unidades, lo que garantiza que su cotización vaya subiendo cada año como el buen vino. Otro Bugatti, el Veyron que Cristiano compró hace años, sigue en su garaje. El coche debutó en 2005, aunque su producción se extendió hasta 2015, y sigue siendo una referencia histórica pese a llevar más de una década descatalogado. Bugatti fabricó 450 unidades contando todas sus variantes, con un motor W16 de 1.001 CV que firmaba el 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y una velocidad máxima de 407 km/h, cifras que en su día bastaron para convertirlo en el coche de producción más rápido del mundo. Su precio de salida rondó el millón y medio de euros y, hoy, lejos de devaluarse, se ofrece en el mercado de coleccionistas por cifras similares o incluso superiores. Solo estas siete piezas, atendiendo a su precio cuando las compró, rondan ya los 20 millones de euros, una cifra que la revalorización de varias de ellas empuja todavía más al alza. Y eso es solo lo que Cristiano Ronaldo ha decidido enseñar recientemente en sus redes, porque a ello suma unidades de Rolls-Royce, Lamborghini, Ferrari (tiene, entre otros, un Purosangue) o Porsche que completan un parque móvil que algunas estimaciones elevan muy por encima de esos 30 millones de euros. Circula, además, la idea de que su entorno goza de libertad para adquirir coches directamente con el dinero del futbolista, cerrando compras de coches no tan elitistas de las que luego se entera cuando los ve en el garaje. Sea esto último verdad o exageración, lo cierto es que, a finales del año pasado, el propio Ronaldo reconoció guardar unos 41 coches en su garaje, si bien matizaba su afirmación con un "quizá. No lo sé”. Y eso que asegura que "los coches deportivos ya no son mi pasión".

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