Skip to content

Thursday, August 27, 2026

Gigantum.net
More sport

El balón que volvió a salvar a Sandro Rodríguez

El campeón del Open de España y Carlos Calvo, presidente de la Federación Española de Footgolf acercan las claves de un deporte que gana terreno

· 1,616 words· updated August 27, 2026 at 03:50 AM

El balón sigue siendo el mismo compañero de viaje, pero prácticamente todo lo demás cambia. No hay porterías, tampoco compañeros a los que buscar con un pase, ni un rival al que superar. Hay calles, hoyos, desniveles, viento y una distancia que recorrer con el menor número de golpes posible. El Footgolf conserva el gesto más reconocible del fútbol, golpear un balón con el pie, y lo traslada a un escenario completamente diferente. A los 29 años, una lesión de rodilla alejó al exfutbolista tinerfeño Sandro Rodríguez de los estadios. "Pensaba jugar hasta los 36 y no pude hacerlo. Entonces apareció el Footgolf", explica el exjugador del Chennai City. Ha sido tres veces campeón del España, cuatro de Canarias y quedó quinto en el Mundial de México en Mayo de estre año. Hoy defiende su corona en un Open de España que tendrá del 3 al 6 de septiembre en Cádiz y que reunirá a algunos de los mejores jugadores del mundo. "Es una fusión de fútbol y golf que tiene más que ver con el golf, aunque la ejecución se haga con las piernas y los pies", explica Carlos Calvo, presidente de la Federación Española de Footgolf y también jugador. Una combinación que puede parecer sencilla desde fuera, especialmente para quien ha pasado media vida con un balón pegado a los pies. Nada más lejos de la realidad. Sandro Rodríguez lo sabe bien. El exfutbolista del Tenerife y la UD Las Palmas encontró en el Footgolf una segunda vida deportiva después de que la pandemia y unas molestias en una antigua lesión de rodilla precipitaran el final de su etapa en el fútbol. "Me encontraba en India jugando, pero se me empezó a complicar por unas molestias en la rodilla que me impedían estar al cien por cien. Entre una cosa y otra decidí dejarlo y volver a casa", recuerda. Entonces apareció el Footgolf. "Me dio la oportunidad de volver a disfrutar con un balón en los pies, aunque de una manera muy diferente. Sabía que se me podía dar bien, pero no esperaba que tanto y tan rápido. Pronto me di cuenta de que podía competir por ganar torneos", relata con orgullo. Su pasado como futbolista ayudaba, pero no llevaba incorporado ningún atajo hacia el éxito. "Debes estar concentrado desde el hoyo uno al dieciocho", cuenta Sandro. En este sentido, Calvo advierte que "haber jugado al fútbol no te garantiza nada para hacerlo bien en Footgolf". La explicación está en todo aquello que sucede después del golpeo. "En el fútbol siempre hay un compañero que recibe el balón. Aquí estás tú solo ante la naturaleza: pendientes, inclinaciones, subidas, bajadas, viento…", explica el presidente. Sandro coincide y desmonta una de las imágenes que pueden generar las redes sociales: "De sencillo no tiene nada. Evidentemente, en redes casi todos los vídeos que se ven son haciendo un gran golpe y metiéndola en el hoyo, pero desgraciadamente no siempre es así". La técnica importa. La lectura del terreno también. Pero existe un tercer componente que ambos sitúan casi por encima del resto: la cabeza. "Hay que tener una parte mental muy fuerte", señala Calvo. "Cuando estás bien vas tú solo, pero cuando estás mal también. En un deporte colectivo, si tienes un mal día, están tus compañeros para ayudarte y salvarte. Aquí eres tú solo y tienes que afrontarlo". La preparación también desmonta otro tópico. Sandro trabaja en el gimnasio y busca campos de fútbol o pistas de fútbol sala para mantener el golpeo. "Quizás podría compararse con la presión de tirar un penalti", señala. Posiblemente ahí se encuentre una de las razones por las que el Footgolf consigue atrapar a quienes dejan atrás el fútbol profesional. El balón continúa presente y también la competición, pero desaparecen buena parte del desgaste y las exigencias físicas de sus anteriores carreras. Para Sandro, volver a sentir ese contacto fue precisamente una "válvula de escape". "Seguir en contacto con un balón para alguien que ha sido futbolista durante casi toda su vida es importante. Creo que todo deporte que tenga de por medio una pelota atrae demasiado". Calvo lo observa continuamente: "Una vez entran es difícil salir, porque vuelven a competir de cierta manera. No es tan exigente ni tan lesivo como el fútbol. Poder competir en un deporte similar a lo que has hecho durante tantos años es lo que hace que muchos futbolistas puedan entrar". Mientras aumenta el nivel dentro del campo, el Footgolf español libra otra competición fuera de él: crecer, ganar visibilidad y conseguir estructuras cada vez más profesionales. "Está creciendo bastante. Hemos introducido más profesionalismo a la hora de celebrar los torneos, en la decoración y en aspectos en los que antes no hacíamos tanto hincapié", explica Calvo. Sin embargo, evita hablar todavía de consolidación. "Queda mucho. Estamos en una fase de crecimiento y tenemos que seguir trabajando para que algún día pueda ser profesional de verdad". En los últimos tres años, según el presidente, ha aumentado tanto el número de campos como su calidad y también "ha mejorado muchísimo" el nivel de los jugadores nacionales. Pero existe un problema básico para continuar extendiendo el deporte: poder practicarlo cerca de casa. "Necesitamos muchos más campos de Footgolf habilitados en campos de golf. No es lo mismo tener uno a 80 kilómetros que tenerlo a diez o quince minutos", señala. Calvo utiliza el pádel como espejo: su enorme accesibilidad ha facilitado su expansión. "La gente juega mucho al pádel porque en cada esquina hay una pista". Practicar Footgolf, asegura, tampoco requiere un gran desembolso. "Una partida o un entrenamiento son unos 18, 20 o 25 euros. Estás tres o cuatro horas en un campo, en la naturaleza, aislado de la vida y disfrutando de esa paz y tranquilidad". El problema económico aparece principalmente cuando llega la competición: desplazamientos, hoteles y varios días fuera de casa incrementan considerablemente el coste para los jugadores. Para crecer también hace falta que el deporte se vea. Y ahí apareció una ventana especialmente importante con la llegada del Footgolf a la plataforma de DAZN, donde la pasada edición del Open de España quedó plasmada en una producción de casi una hora. "Para nosotros es muy importante entrar en una plataforma que nos pueda dar visibilidad, para que la gente vea el deporte, lo conozca y sepa cómo funciona", reconoce Calvo. "Cuando DAZN aceptó meternos en su plataforma fue una alegría muy grande. Esperemos que pueda ser el inicio de algo muy bonito e impactante para el deporte". La visibilidad sirve, además, para romper prejuicios. Porque detrás de los golpes espectaculares y los hoyos que circulan por las redes hay estrategia, técnica, preparación y muchas horas de competición. Una realidad que Sandro conoce especialmente bien después de una adaptación mucho más rápida de la que él mismo había imaginado: "He sido tres veces Campeón de España y cuatro veces de Canarias. En mayo quedé quinto en el Mundial de México. Se me da bastante bien, la verdad". Todo ese crecimiento tendrá uno de sus principales escaparates del 3 al 6 de septiembre en Cádiz. El Open de España reunirá, a falta del cierre definitivo de inscripciones, a 153 jugadores, con la posibilidad de alcanzar aproximadamente los 155 participantes. "Son bastantes jugadores en un año en el que ha habido un Mundial de por medio y la gente se ha gastado mucho dinero", valora Calvo. El objetivo no es únicamente reunir a los mejores, sino conseguir que quienes viajen hasta Cádiz encuentren un torneo cada vez más cercano a los estándares profesionales que persigue la organización. Incluso la naturaleza jugará su propia partida. "El único hándicap que tenemos, al estar en Cádiz, es el viento. Esperemos que este año no haga el viento extremo de la edición pasada", bromea el presidente, que desea que los participantes encuentren "uno de los mejores torneos que puedan disputar durante el año". Entre los participantes aparecen nombres como Piero Menor o Noé Cortiñas, además de figuras internacionales como Florian Warsemann, reciente campeón del mundo; Gonzalo Novosad, subcampeón mundial; y Matías Perrone, campeón del mundo en 2018 y una de las grandes referencias históricas de la disciplina. Carlos Calvo afrontará el Open desde una posición peculiar. Es presidente, organizador y jugador. Quiere ganar, pero sabe que durante esos días su marcador particular no será únicamente el de su tarjeta. "Soy el primero que quiere ganar. El fútbol nos enseña desde pequeños a ser competitivos", admite. Pero inmediatamente coloca otra victoria por encima: "Si lo que más feliz me hiciera fuera ganar torneos, no podría estar aquí de presidente. A mí me da mucha más satisfacción ver a la gente feliz y que se vaya contenta a casa que ganar yo". Detrás existe todavía una estructura sostenida en buena medida por quienes empujan el deporte por pasión. "Nadie cobra por hacer esto. Lo hacemos por amor al arte", reconoce. Precisamente por eso, el gran objetivo va mucho más allá de llenar campos o aumentar participantes. Cuando mira cinco años hacia delante, Calvo no duda: "Lo que queremos todos es que sea un deporte reconocido. Sabemos que no es fácil crear un deporte nuevo". El Footgolf vive todavía entre los dos mundos nacientes. "Está el golf porque jugamos en sus campos y el fútbol porque forma parte del Footgolf", resume el presidente. Pero la aspiración es conseguir algún día una identidad plenamente reconocida. Mientras ese momento llega, seguirá creciendo golpe a golpe. Con futbolistas que encuentran una segunda competición, jugadores que llegan sin haber pisado antes un vestuario profesional y un Open de España que quiere convertirse en su gran escaparate. El balón sigue rodando. Solo ha cambiado el fin: ahora, en lugar de buscar la portería, busca un hoyo.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.