Omrzel y la nueva bestia eslovena que no quiere ser Pogacar: "Debo ser yo mismo"
El corredor del Bahrain Victorious, vencedor del Giro Next Gen, estrena su palmarés en una gran vuelta tras imponerse en Calar Alto
Eslovenia parece empeñada en fabricar estrellas en serie. Mientras el ciclismo todavía trata de explicar el fenómeno de Tadej Pogacar y Primoz Roglic continúa peleando por ampliar su historia, aparece Jakob Omrzel: 20 años, 1,85 metros, apenas 62 kilos y una forma de pedalear que empuja a buscar parecidos. Él lleva tiempo intentando escapar de ellos. “No quiero que me conozcan como la copia de otro”, ha advertido en numerosas ocasiones cada vez que le hablan de sus compatriotas. Quiere ser Jakob Omrzel y en Calar Alto encontró una buena manera de empezar a construir su propio apellido. El corredor del Bahrain Victorious conquistó su primera victoria en una gran vuelta después de una jornada en la que su equipo movió las piezas con inteligencia y el joven remató sin complejos. Un golpe enorme para un ciclista que cumplió 20 años el pasado 21 de marzo. La web oficial de LaVuelta confirma su fecha de nacimiento, el 21 de marzo de 2006, y su condición de corredor del Bahrain Victorious. Omrzel nació en Novo Mesto, una de las cunas del ciclismo esloveno, y desde las categorías inferiores fue dejando pistas de que aquello podía ir muy en serio. Se formó en el Adria Mobil Juniors, un vivero fundamental para entender la producción de talento que vive su país. En 2023 se proclamó campeón nacional júnior tanto en ruta como contra el reloj. Un año después volvió a conquistar el título esloveno de fondo y añadió a su currículo una victoria que explica mucho sobre la clase de corredor que puede llegar a ser: ganó la París-Roubaix júnior. Omrzel escala y su ciclismo ofrece más registros. “Soy escalador. No soy velocista”, se define él mismo. Su trayectoria dibuja un corredor capaz de sobrevivir en el adoquín, desenvolverse en la montaña y conservar una velocidad final interesante cuando los velocistas ya han desaparecido de escena. Con 1,85 metros y 62 kilos tiene el físico estilizado de los grandes fondistas modernos. La explosión definitiva llegó en 2025. Bahrain le incorporó a su estructura y Omrzel respondió ganando el Giro de Italia Next Gen, una de las pruebas que mejor funciona como pasarela hacia la élite, además del Campeonato de Eslovenia en ruta. En 2026, antes de aterrizar en LaVuelta, fue segundo en el Nacional de fondo, tercero en el de contrarreloj y tercero también en el Tour de Eslovenia. En el Tour de los Alpes terminó sexto en la general. La promesa ya estaba allí. Faltaba comprobar cómo respondía cuando delante aparecían los mejores y LaVuelta se convirtió en su examen de ingreso. Antes del triunfo de Calar Alto ya había dejado señales. Fue cuarto en Valdelinares después de entrar en la escapada decisiva y resistió en una jornada tan salvaje como la del sterrato. En Aitana, un día después del abandono de Pogacar, terminó decimoquinto. El más joven de toda la carrera estaba compitiendo sin pedir permiso. La comparación terminó apareciendo. Pogacar. Omrzel la acepta hasta cierto punto. Admira al campeón y reconoce que puede aprender de “su disciplina y su dedicación”. La idea de convertirse en una fotocopia no entra en sus planes. “Pogacar no es el mejor del mundo sólo por su talento, sino porque lo da todo por el ciclismo”, ha explicado. La lección que extrae está más cerca de copiar su profesionalidad que sus ataques: alimentación, descanso, entrenamiento, todo colocado alrededor de la bicicleta. A los 20 años ya entiende que el talento es solamente el principio. En Calar Alto apareció además el resultado que cambia la mirada desde fuera. Hasta allí era una revelación. Desde allí también es ganador de etapa en una gran vuelta. Y hacerlo con 20 años en un país donde cualquier muchacho con acento esloveno, talento para subir y valentía para atacar queda bajo la comparación con Pogacar obliga a convivir con una lupa enorme. Omrzel parece dispuesto a convivir con esa presión. “Sé cuál es mi progreso y lo que puedo hacer. Los objetivos llegarán. La presión incluso ayuda”, decía antes de empezar a coleccionar titulares. Conviene atender a sus palabras y no correr demasiado. El ciclismo está lleno de herederos que nunca llegaron a recibir la corona y también de corredores que encontraron su sitio a golpe de resultados. Omrzel ya tiene el suyo: Calar Alto, 20 años y una primera victoria en una gran vuelta que llega después de ser campeón júnior, ganar la París-Roubaix júnior, conquistar el Giro de Italia Next Gen y empezar a asomar con los mayores. Mientras los grandes de LaVuelta peleaban en Calar Alto por segundos y por el rojo, Omrzel levantó los brazos. Allí, después de tantos paralelismos y tantas miradas hacia Pogacar, el esloveno del Bahrain Victorious dejó una imagen propia: la de un corredor de 20 años celebrando su primera etapa en una gran vuelta y empezando a conseguir que su apellido sonara simplemente a Omrzel.
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.