El Dream Team femenino pone a prueba su aplastante dominio: 69-0 desde 2006, pero ¿puede perder?
El crecimiento de los rivales, la ajustada final olímpica de los Juegos de París (67-66), las importantes bajas y la falta de preparación abren la puerta a la campanada
Desde que los Juegos de Barcelona en 1992 vieron el nacimiento del irrepetible Dream Team, muchos combinados masculinos de Estados Unidos han llevado ese sobrenombre tanto si se acercaban a la versión original como si no. En cambio, el término sí ha hecho justicia a las selecciones femeninas, cuyo dominio ha sido abrumador en torneos a nivel planetario. En los Juegos Olímpicos, las estadounidenses no pierden un partido desde la semifinal de, precisamente, Barcelona'92, cuando cayeron por 73-79 ante el Equipo Unificado en plena desintegración de la Unión Soviética. Después ganarían el duelo por el bronce, iniciando una racha que se ha traducido en un balance de 61-0 y ocho oros consecutivos. En los Mundiales han estado en todos los podios desde 1979 ganando nueve de ellos y los últimos cuatro de manera consecutiva. Su última derrota en el torneo data del 21 de septiembre de 2006, cuando cedió en semifinales contra Rusia (75-68). Como vencieron en la lucha por la tercera plaza, 33-0 desde entonces. Y el último título, hace cuatro años se lo llevaron con una diferencia media de 40,75 puntos en sus ocho triunfos. Sumando las dos competiciones, el balance desde su último tropiezo es de 69-0 con una recompensa de cinco oros olímpicos y cuatro mundiales. Ninguna otra selección de ningún país o disciplina ha ejercido un dominio tan bestial como las jugadoras estadounidenses de baloncesto. Ahora aspira a mantenerlo con un equipo plagado de grandes nombres: Breanna Stewart, Napheesa Collier, Kahleah Copper... y jóvenes como Aliyah Boston, Paige Bueckers, Angel Reese y la mediática Caitlin Clark, que se estrenará en un gran torneo internacional. Y, sin embargo, ¿se ve Estados Unidos amenazada en este Mundial que está a punto de arrancar? La final olímpica de París fue todo un aviso. Las anfitrionas estuvieron cerca de dar una campanada histórica. Perdieron por 67-66 tras llevar al límite a la selección invencible. "Francia estuvo muy cerca y eso debería servirnos de advertencia. Debemos asegurarnos de estar preparadas cada partido, sin desmerecer a nadie. Aquel día ellas jugaron muy bien, pero creo que no fue nuestra mejor actuación y queremos dar lo mejor de nosotras", asegura Breanna Stewart, estrella del combinado actual y una de las mejores jugadoras de la historia. Francia parte como una de las principales amenazas para el combinado norteamericano. Las galas tienen 12 jugadoras en la WNBA y cinco de ellas han sido incluidas en una lista con las 50 mejores de la competición. Ocho estarán en el Mundial. Por físico, ellas y Australia no andan lejos de Estados Unidos. "Todos los equipos y todos los países están mejorando. En Estados Unidos, debemos seguir elevando nuestro nivel de juego", considera Stewart. Lo extraño de la preparación también alimenta la posibilidad de ver una campanada. La WNBA se ha detenido hace unos pocos días, con lo que las internacionales estadounidenses apenas han tenido oportunidad de entrenarse juntas ni han disputado ningún amistoso. Además, este lunes se conocían las importantes ausencias por problemas físicos de A'ja Wilson y Kelsey Plum. La primera, probablemente la jugadora más dominante del mundo con cuatro MVP de la WNBA, era el referente interior. La segunda iba a ser una de las brújulas en el puesto de base. La selección femenina de Estados Unidos, el equipo que nunca pierde, parece más amenazado que nunca en la historia reciente. El Mundial se presenta como una exigente prueba para su aplastante dominio.
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