Una NBA sin prioridad nacional
La opinión de Jesús Sánchez
Aday Mara le puso un tapón por encima del aro a Wembanyama en sus primeros minutos en la NBA. El pívot aragonés no sólo lucía en el 'prime time' de la competición con una jugada que alimentaba el relato como kryptonita del francés. Fue una magnífica tarjeta de presentación y de alguna manera venía a confirmar por un lado que este chico de Zaragoza tiene estrella y que la trascendencia de los jugadores internacionales es imparable desde el minuto uno. La notoriedad obedece a la cantidad y la calidad, y también un cambio de actitud a la hora de reclutar. La NBA se quitó el gorro de cowboy y abrió un buen día sus puertas al mundo. Un total de 125 jugadores no estadounidenses de 450 posibles iniciarán la temporada 81ª de la competición profesional de baloncesto. Francia aporta 17 y Canadá, que ha liderado estos años, 16. España, después de unas temporadas sin demasiada relevancia, tendrá cinco: Hugo González, Mara, Baba Miller, Aldama y De Larrea. Un total de 43 países distintos (igual el récord de la campaña 2017-18) están representados en la NBA, competición que se puede ver por televisión en 214 países. Obviamente no se juega tan buen baloncesto en los cinco continentes, hay muchos niveles, pero la capilaridad de la marca NBA por todo el planeta convierte el campeonato norteamericano en la Liga de baloncesto del mundo. Sólo Europa, devoto de un juego más ortodoxo y rico a la vez, aporta 71. En 1985, sólo aparecía el búlgaro Glouchkov. Después llegarían Fernando Martín y otros muchos. El número de europeos, tratándose del Viejo Continente donde hay un fantástico trabajo en la formación de jugadores y una devoción por la tradición en el juego, no es tan sorprendente como los 60 jugadores africanos o de origen africano que empezarán la NBA 2026-27. ¿Prevalencia del físico? Nigeria, 52 en el ranking de la FIBA, aporta seis. Olajuwon fue precisamente una de las primeras estrellas internacionales del campeonato. Alemania, campeona del mundo, tiene siete. Australia, nueve. Lo que pudo parecer hace años una tendencia, a raíz de la explosión estelar de jugadores como Ginobili, Nowitzki, Parker o Pau Gasol que siguieron la estela de Kukoc, Divac, Smits, Petrovic o Sabonis, se ha convertido en un patrón. La excepción es la regla. Es la sexta temporada consecutiva con 120 internacionales o más. En la temporada 2025-26 la cota se fijó en 135. Dallas Mavericks, Miami Heat y Washington Wizards tienen siete cada uno. Lo que puede parecer una colosal torre de Babel es riqueza porque además últimamente los jugadores más valiosos ya no son estadounidenses. En los últimos cinco años, los tres primeros en la carrera por el premio al jugador más valioso han sido internacionales. En 2026, Shai, Jokic y Wembanyama. El escolta de los Thunder lleva dos años como MVP. Cuatro jugadores no estadounidenses han ganado el trofeo en las ocho últimas temporadas (Shai, Jokic, Embiid y Antetokounmpo). Estados Unidos no levanta el trofeo desde James Harden en 2018. Según las encuestas entre los directores deportivos, el francés Wemby y el serbio Jokic son los candidatos a ganar en 2027 y el prodigio francés el favorito como ‘jugador franquicia’ a la hora de construir un equipo de cero. Y Wemby definitivamente marca tendencia. Porque en la NBA, tal y como evoluciona la selección de personal, el jugador típico es paradójicamente el que resulta imposible de tipificar, el hombre al que no puedes atar a una posición, capaz de hacer muchas cosas bien, como Doncic, Anteto, Jokic o el marciano francés…
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