La nueva armada española llama a la puerta de la NBA
Una generación plena de talento con cinco jugadores y dos aspirantes al anillo pide paso
España vuelve a ganar peso en la NBA. La temporada 2026-27 arranca con cinco jugadores españoles, la cifra más alta de las tres últimas campañas, gracias a la llegada de Aday Mara (Oklahoma City Thunder), Sergio de Larrea (Dallas Mavericks) y Baba Miller (Los Angeles Clippers), que se unen a los ya asentados Santi Aldama (Dallas Mavericks) y Hugo González (Boston Celtics). Una generación con una edad media de apenas 21,6 años y cinco desafíos muy diferentes, desde pelear por el anillo hasta ganarse un sitio en la rotación. Con sus 2,21 metros y después de conquistar el título universitario con Michigan, el pívot aragonés de 21 años aterriza en los Oklahoma City Thunder, campeones en la 2024-25 y uno de los grandes aspirantes a una corona que ya ganó en 2025. Elegido en el número 12 del último 'draft', puede aportar centímetros, intimidación y una presencia interior que el equipo necesitará para competir contra los grandes pívots de la liga. Su pretemporada invita al optimismo. El reto será trasladar esas sensaciones a la competición oficial y ganarse minutos en una plantilla que aspira a todo. El segundo año suele marcar un antes y un después para los novatos, y el escolta madrileño de 1,98 m y 20 años lo afronta con una oportunidad para hacerse importante en los Boston Celtics. Su energía, su capacidad defensiva y su intensidad pueden convertirlo en un recurso valioso para Joe Mazzulla, pero necesita dar un paso adelante en el lanzamiento exterior para ampliar su influencia ofensiva. Si consigue asentarse en la rotación, podría participar en una nueva carrera por el título de una franquicia acostumbrada a competir al máximo nivel. Su primera temporada dejó destellos, aunque también una lección: no basta con prometer, hay que rendir cuando llegan los partidos decisivos. El ala-pívot canario de 2,13 m inicia su sexta campaña en la NBA con un nuevo destino y la posibilidad de convertirse en una pieza importante de los Mavericks. A sus 25 años, llega después de firmar sus mejores números en la liga: 14 puntos y 6,7 rebotes por encuentro en la temporada anterior. Su capacidad para abrir la pista con el tiro exterior y jugar en varias posiciones encaja con un proyecto que tiene en Cooper Flagg a su gran referencia de futuro. La incógnita está en su estado físico, después de los problemas de rodilla que limitaron su participación y le han impedido disputar la pretemporada. Si recupera su mejor versión, Dallas puede encontrar en él mucho más que un jugador de rotación. El base vallisoletano de 1,98 m llega a Dallas después de proclamarse campeón de la ACB con el Valencia Basket y ser elegido en el puesto 25 del 'draft'. A sus 20 años, su visión de juego, su tamaño para la posición y su capacidad para organizar el ataque le ofrecen argumentos para hacerse un hueco. La pretemporada ha reforzado sus opciones: ha promediado 9,5 puntos, 3,5 rebotes y cinco asistencias, con un notable 66,7% de acierto desde el triple. Sin embargo, la competencia en el perímetro de los Mavericks le obligará a aprovechar cada oportunidad. Su primera misión no será deslumbrar, sino demostrar que puede dirigir una segunda unidad y sobrevivir al exigente ritmo de la NBA. El alero balear de 2,09 m y 22 años, fue elegido en el puesto 36 del 'draft' por Los Angeles Clippers y aterriza en una franquicia que afronta una etapa de cambios. Su combinación de altura, movilidad, capacidad para rebotear y habilidad para conducir el balón le permite aspirar a convertirse en un interior moderno, capaz de defender lejos del aro y participar en la creación ofensiva. En la universidad de Cincinnati promedió 13 puntos, 10,3 rebotes y 3,7 asistencias en su última campaña. Su reto inmediato será trasladar esa versatilidad a una liga mucho más exigente y encontrar continuidad en la rotación angelina. El talento está ahí; el siguiente paso es convertirlo en minutos de calidad. La temporada dibuja dos escenarios especialmente atractivos para el baloncesto español. Mara puede tener la oportunidad de disputar el título desde su primer año, mientras que Hugo González aspira a consolidarse en un equipo con ambiciones de campeonato. Aldama busca estabilidad y protagonismo en Dallas, De Larrea necesita abrirse paso entre los bases y Miller quiere aprovechar el nuevo contexto de los Clippers. Ninguno tiene garantizado su papel, pero los cinco llegan a una NBA que ofrece espacio a perfiles muy distintos, desde el pívot dominante hasta el exterior capaz de cambiar el ritmo de un partido. El entrenador catalán afrontará su tercera temporada al frente de los Brooklyn Nets, una franquicia que también trabaja en la construcción de un proyecto competitivo. Su presencia amplía la huella española en la liga y confirma que el talento nacional no se limita a la pista. La referencia, sin embargo, sigue estando en los jugadores: cinco nombres, tres debutantes y una pregunta que acompañará al baloncesto español durante todo el curso. ¿Hasta dónde puede llegar esta nueva generación? En Oklahoma City y Boston, al menos, el horizonte del anillo no parece una quimera, aunque ganarse un sitio en el camino será el primer gran desafío.
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