En 1961, una pequeña nave enviada al espacio por la NASA se hundió en el amerizaje: 38 años después, la encontraron a 5.000 metros de profundidad bajo el Atlántico
La Liberty Bell 7 se hundió en 1961 tras un accidente durante la recuperación del astronauta Gus Grissom
La conquista del espacio también está marcada por misiones que terminaron de una forma inesperada. Una de ellas fue la de la Liberty Bell 7, una cápsula estadounidense que desapareció bajo las aguas del océano Atlántico después de completar su vuelo espacial en julio de 1961. Su recuperación parecía una tarea extremadamente complicada, pero casi cuatro décadas después un equipo de exploradores logró localizarla y devolverla a la superficie. La nave había transportado al astronauta Gus Grissom durante un vuelo suborbital de aproximadamente 15 minutos, dentro del programa Mercury de la NASA. Aunque la misión se desarrolló con normalidad durante el trayecto espacial, todo cambió cuando la cápsula amerizó y comenzó la operación para rescatar tanto al astronauta como a la nave. El problema comenzó cuando la escotilla de la Liberty Bell 7 se abrió de manera inesperada después del amerizaje. El agua empezó a entrar en el interior de la cápsula y Grissom tuvo que abandonarla rápidamente para evitar quedar atrapado. El astronauta consiguió mantenerse a flote, aunque su traje comenzó a llenarse de agua y su rescate se convirtió en una operación de emergencia. Un helicóptero logró sacar a Grissom del océano, pero recuperar la nave resultó mucho más complicado. El aparato intentó elevarla mediante un cable, aunque el peso adicional del agua que había entrado en su interior superó su capacidad de carga. Para evitar poner en peligro a la tripulación, los equipos tuvieron que soltarla. La cápsula se hundió y quedó a unos 4.900 metros bajo la superficie del océano Atlántico. La búsqueda no dio resultados hasta 1999, cuando una expedición financiada por Discovery Channel utilizó sistemas de sonar y vehículos submarinos teledirigidos para localizarla. Tras identificar su posición, el equipo organizó una operación de recuperación que culminó el 20 de julio de ese año, exactamente 38 años después de la misión original. Una vez en la superficie, la cápsula fue trasladada para someterla a un minucioso proceso de conservación y restauración. Los especialistas comprobaron que algunos materiales habían resistido sorprendentemente bien el paso del tiempo bajo el agua, aunque las piezas metálicas presentaban corrosión. Actualmente, la Liberty Bell 7 se conserva en el museo Cosmosphere, en Kansas, donde permite conocer uno de los episodios más singulares de los primeros vuelos espaciales tripulados.
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