La 'Gran Muralla Verde' que nació hace 19 años: ¡hoy cuenta ya con 8.000 kilómetros y cruza diez países en África!
Objetivo: detener el avance de la desertificación en la región del Sahel como desafío ecológicos y humanitario
El avance de la desertificación en la región del Sahel es uno de los desafíos ecológicos y humanitarios más críticos del siglo XXI. Para hacerle frente, nació la Gran Muralla Verde del Sáhara y el Sahel, una iniciativa monumental que busca transformar el paisaje africano y asegurar el futuro de millones de personas. Hace 19 años empezó un gran proyecto que hoy se asienta entre la naturaleza. Recibió dicho nombre: Gran Muralla Verde. Una iniciativa impulsada por varios países africanos con el objetivo de restaurar millones de hectáreas degradadas y frenar el avance del desierto del Sáhara. El proyecto nació en 2007, bajo el impulso de la Unión Africana, con una ambición determinada: restaurar 100 millones de hectáreas de tierras degradadas antes de 2030 en la franja del Sahel. Pretendía crear una enorme franja de vegetación que atravesara el continente de oeste a este, desde Senegal hasta Yibuti. Más que una simple barrera de árboles, la iniciativa busca recuperar ecosistemas, mejorar la fertilidad de los suelos y ofrecer oportunidades económicas a millones de personas que viven en algunas de las regiones más vulnerables del planeta. Expertos en la materia, y que han tratado este asunto directamente, afirman que no se trata sólo de plantar árboles, sino de devolver la fertilidad a los suelos, recuperar ecosistemas y ayudar a las comunidades locales a adaptarse a unas condiciones climáticas cada vez más complejas. Abarca más de 8.000 kilómetros y cruza una decena de países africanos entre los que están Burkina Faso, Níger, Nigeria, Etiopía, Eritrea, Malí, Mauritania, Sudán y Chad. Gracias a la reforestación y a técnicas agrícolas sostenibles, ya se han recuperado millones de hectáreas de terreno degradado y se han generado miles de empleos relacionados con la agricultura y la gestión forestal. La falta de financiación, los conflictos armados en algunas zonas y los efectos cada vez más intensos del cambio climático siguen siendo grandes retos. Sin embargo, la Gran Muralla Verde se ha convertido en uno de los mayores proyectos de restauración ambiental del mundo y en un símbolo de la lucha africana contra la desertificación. Etiopía es uno de los líderes indiscutibles del proyecto, habiendo restaurado millones de hectáreas mediante la reforestación de tierras altas y la creación de terrazas agrícolas para evitar la erosión del suelo. El avance se enfrenta a importantes obstáculos. La inestabilidad geopolítica y los conflictos armados en países como Malí, Burkina Faso y la región del lago Chad dificultan el acceso de los técnicos al terreno. Además, el financiamiento internacional prometido a menudo llega de forma lenta o fragmentada, lo que ralentiza las obras de infraestructura hidráulica necesarias.
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