En el centro del problema
A Mou sólo le queda la pieza de Pitarch por probar en un doble pivote que no carbura
En la máquina del Real Madrid hay dos piezas que no terminan de funcionar. El doble pivote está en el ojo del huracán por la falta de fútbol del equipo y Mourinho no termina de dar con la tecla. El equipo pedía a gritos en el mercado un recambio que finalmente no llegó de fuera. Sólo Bernardo Silva por Ceballos, un perfil el del portugués más próximo al de Bellingham y Güler que de organizador. Rodri, Vitinha y Zubimendi estuvieron en el escaparate, pero el Madrid no dio el paso. El perfil de jugador que se consideraba más necesario fue el que no llegó. Ahora le toca a Mou trabajar en una solución que no acaba de encontrar. La pareja del centro del campo está siendo un quebradero de cabeza. El técnico sólo parece tener claro que Valverde es intocable. El resto ha sido un baile de jugadores para acompañar al uruguayo sin una conclusión clara: Bernardo Silva, Camavinga, Tchouaméni, Trent... Sólo le queda la opción de Thiago Pitarch por probar. Cuatro parejas distintas en el doble pivote en ocho partidos y siete centros del campo diferentes. Así es el viaje al centro del problema de Mourinho. Porque Bellingham y Güler se salen de la ecuación del doble pivote. A ellos les afecta, pero su responsabilidad está más arriba. Al menos, hasta el momento. Intocable. Ha sido titular en los ocho partidos. Sus socios en el doble pivote han cambiado, pero él siempre ha permanecido en el once inicial. Aun así, el uruguayo no escapa al runrún de su rendimiento en una posición en la que no puede lucir las virtudes que lo llevaron al estrellato: imparables conducciones al espacio, incansable recorrido por banda y un descomunal disparo. Todo eso lo explotaba desde la banda, desde una posición más de interior. Centrado como ahora, se le cuestiona su habilidad para la organización y distribución del juego del equipo. Si se recupera de la lesión sufrida en el derbi, no parece haber ninguna duda de que se mantendrá en el once ante el Villarreal... y en el doble pivote. Tardó en llegar a la temporada por culpa de una lesión. Se ha subido al tren en marcha y le va a costar coger velocidad de crucero. No entró en el primer plan de Zidane para la selección francesa, lo que le hubiese venido bien para acumular minutos. Su papel es el que es y no es precisamente un organizador. Si no tiene a alguien que le ayude en la salida del balón, se le ven más sus dificultades para organizar el juego. Es un jugador con una descomunal fortaleza defensiva, pero organizar y distribuir el juego no es su fuerte. Por ello, la mezcla con Valverde se antoja complicada porque ninguno de los dos es un especialista en la creación. Estuvo en el mercado todo el verano porque la sensación que había era de fin de ciclo. La temporada pasada, en la que fue adelantado por la derecha por el canterano Thiago Pitarch, fue decisiva para que el club se plantease la opción de abrirle la puerta si llegaba una buena oferta. Una idea que no compartía el jugador, que con la llegada de un nuevo entrenador quería intentar volver a ser importante. Mou aceptó el reto de Camavinga, pero la situación del francés apenas ha cambiado por más que el técnico le haya dado cariño en alguna ocasión. "Hoy hubo un chico que no es muy amado que ha hecho un partidazo: Camavinga", destacó Mou tras el triunfo ante el Málaga, en la que fue la primera titularidad del 6. Desde entonces, sólo una titularidad más para él (Betis). Ante el Inter estaba sancionado y en los tres últimos encuentros, Bernardo y Tchouaméni le han ganado la partida en el once. Todo ello sin que Camavinga haya conseguido alejar los fantasmas de su bajo rendimiento en su sexta temporada como madridista. Zidane le abrió la puerta de la selección y su paso está siendo positivo. Dadas las carencias en el juego del Madrid, se esperaba un mayor protagonismo del portugués para ayudar al equipo a salir del atasco futbolístico. Por exigencia física es una posición en la sufre a nivel defensivo, pero su calidad y visión de juego podían venirle de maravilla al equipo. Con esa idea arrancó Mourinho la temporada, con Valverde y Bernardo en el doble pivote en el primer partido de Liga ante el Espanyol. Pero luego el ex del City no ha tenido ninguna continuidad en los onces iniciales. Fue titular otra vez ante el Rayo en el Bernabéu y nada más. En el derbi perdió el sitio ante Tchouaméni, que había reaparecido 12 días antes frente al Inter. Otra prueba que parece no haber convencido del todo a Mourinho. La única pieza que le queda a Mourinho por probar para ver si la cosa funciona en el centro del campo. Parecía que sin Arbeloa el canterano tenía todas las papeletas para salir. De hecho, el propio Arbeloa hizo todo lo posible por ficharlo para su proyecto en el Fulham. Pero Mou hizo especial hincapié en que se lo quería quedar y el club lo sacó del mercado. Thiago es una joya que el portugués quería seguir puliendo en Valdebebas, aunque el plan lo arruinó una lesión de rodilla que lo dejó sin pretemporada. Razón por la que el técnico dio luz verde a que durante el parón el jugador se incorporase al Castilla para disfrutar de minutos y recuperar el terreno perdido a nivel de competición. Una 'pretemporada' exprés para que se ponga al mismo nivel que el resto de los jugadores por los que compite por un puesto. A la vuelta del parón puede ser la hora de Thiago Pitarch.
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