Noviembre cura al Madrid más fallón
Un mes y medio después de ser el equipo que más ocasiones claras desperdiciaba de Europa, el Madrid ha corregido la puntería, aunque el bajón de Vinicius ensancha la brecha con un Mbappé a pleno rendimiento
A mediados de septiembre, el Real Madrid cargaba con una gran contradicción en su fútbol: disparaba más que casi nadie, generaba más peligro que el propio Barça y, sin embargo, encabezaba un ranking que ningún equipo quiere liderar, el de las grandes ocasiones falladas en Europa, con 25. El diagnóstico de entonces representaba que el problema de los de Mourinho no estaba en llegar, sino en rematar. Mes y medio después, los números explican la realidad de una mejora palpable por sensaciones y resultados. En aquel primer mes, el equipo blanco malgastó 25 ocasiones manifiestas; en todo el tramo posterior, que supera ya la duración de aquel, apenas ha sumado dos más. La pólvora que se mojaba ha empezado a prender. El Madrid ha pasado de 19 a 28 goles en Liga según datos de Opta, un salto del 47%, y ha elevado su efectividad sobre los disparos entre los tres palos del 32,76% al 36,36%. La clave está en que los goles han crecido a mayor ritmo que los propios disparos: un 47% más de tantos frente a un 33% más de remates a puerta, señal de que el equipo no solo tira más, sino que aprovecha mejor lo que tira. Conviene no confundir la mejora con la coronación a la que aspiran los de Mou. El Madrid dispara mejor que antes, pero sigue a distancia de los más certeros del continente. El Barça convierte uno de cada dos tiros a puerta (51,69%) y la Roma ronda el 44%; el conjunto blanco se queda en ese 36% (uno de cada 2,75) que incluso el Manchester City mejora. La puntería blanca ha dejado de ser una herida a sanar, aunque todavía no sea un arma de precisión. El diagnóstico individual, en cambio, divide a la delantera en dos historias opuestas. Mbappé firma una campaña liguera intachable: 12 goles y un 40% de acierto sobre los disparos a puerta, uno cada dos remates y medio entre palos. Carga, es verdad, con catorce grandes ocasiones falladas, las que más de la plantilla, pero el reproche se desactiva solo cuando se mira el marcador. El que más dispara y más genera es también el que más perdona, y aun así nadie mete tanto. Bellingham lo acompaña con un 40% de acierto y solo dos ocasiones claras desaprovechadas, reconvertido por Mourinho en un futbolista de área que ha recuperado el gol. Y luego está Vinicius, cuyo capítulo discurre a contramano de todo lo demás. Mientras el equipo afinaba la mira, el brasileño la perdía: un gol en siete disparos a puerta, un 14,29% que incluso empeora el 16,67% de septiembre. Dos meses de Liga para sumar un remate entre palos y ningún tanto nuevo. Cinco grandes ocasiones falladas que pesan el triple precisamente porque solo ha celebrado una vez. El Madrid ha curado su puntería colectiva sin que la medicina llegara a su banda izquierda. La reordenación del ataque ha tenido, además, un beneficiario claro en ese mismo sector. En septiembre, Yan Diomande ni siquiera era titular. La posterior sanción de Vinicius —con tres de los cuatro partidos ya cumplidos— le abrió la puerta de la izquierda, y el marfileño la ha cruzado por la puerta grande: tres goles en Liga en cuatro disparos a puerta, un 75% que dibuja a las mil maravillas el estado de gracia del chico. Más allá de la bella factura de los tantos, uno de ellos sirvió para liderar una victoria por la mínima ante el Villarreal. El Madrid de noviembre, en suma, ya no es aquel que generaba para frustrarse. Ha aprendido a transformar, se ha quitado de encima el sambenito del equipo manirroto y afronta el tramo de competición con la sensación de que el esfuerzo, por fin, se traduce en premio.
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