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Monday, September 14, 2026

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El pecado capital de Ron Gourlay en el mercado del Valencia: la velocidad de las negociaciones, su principal enemigo

Al ya exCEO le faltó agilidad en el mercado: el proceso era claro en la elección de piezas, en definir a por quién se iba pero después llegaba la negociación que ha sido 'una a una' y lentas

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Un club de fútbol, hoy en día, requiere de una velocidad de crucero cuando se está en el mercado porque si no el de al lado te adelanta sin pestañear y al Valencia le ha faltado mucha agilidad negociadora. Ese convencimiento, ese saber estar en operaciones que ha ido dejando que se cocieran a una potencia tan débil que ha ido en detrimento del club. Y es lo más grave de esta situación. El CEO del Valencia, Ron Gourlay, era el único encargado de negociar, en ese tramo final de todo el proceso y cerrar operaciones, pero éstas han sido demasiado lentas. Le aturullaba lleva en curso varias negociaciones al mismo tiempo. Fallo capital en el fútbol de hoy. Ese fue el principio del fin para el escocés que no ha podido soportar la última embestida cuando él pensaba que poniendo la cabeza de su secretaría técnica a merced de la destitución se salvaría del cargo, pero esta estrategia no le ha servido. Pero lo más llamativo no ha sido esta circunstancia. Lo que más ha influido en el debe de este mercado del Valencia ha sido cómo se han eternizado las mismas. Y lo que ha marcado la diferencia entre el modelo del Valencia y el resto de clubes es que no se han llevado varias operaciones en paralelo sino que se acometían de forma individual. Primero una y cuando se llegara a un acuerdo o no, a por la siguiente. Esta es la velocidad a la que no se puede ir en el mercado de hoy en día y ha ocurrido en el Valencia. Le ha perjudicado. Los mercados en el fútbol actual requieren de 'multinegociaciones' y Ron Gourlay no ha sabido llevar esa gestión. Este ha sido el pecado capital cuando el CEO escocés ha entrado en las fase finales de las operaciones para negociar. Se han eternizado... y lo más llamativo es que no se han llevado varias al unísono. Todo el mercado ha sido monotemático. Primero una, luego otra... y más tarde la siguiente. Porque nombres ha habido encima de la mesa según qué posiciones se necesitaban. Estaba hecho el trabajo bajo la premisa del poco dinero que había en caja para acometer operaciones, se han tratado de ajustar los parámetros en futbolistas que cupiesen dentro de esas normas u obligaciones que habían dispuesto desde Singapur. Pero después las negociaciones se han hecho eternas. Y esa falta de agilidad ha llevado a un estancamiento en el mercado para los intereses del club de Mestalla. A todo ello el descontrol mostrado internamente en la parcela deportiva ha sido el motivo por el que los Lim han decidido prescindir de sus servicios a cualquier coste.

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