¡Cómo nos gusta dar instrucciones!
Cuestiones mías
Sí, y me refiero a nosotros, a los que nos dedicamos a informar, comentar o navegar por el día a día de la información deportiva. Ahora estamos encelados con el asunto Mbappé. Sus idas y venidas a París, su paseo en bicicleta y, claro, su posible rendimiento –si es que juega– ante el Villarreal. Ya hemos puesto el foco, no en su posible vuelta, sino en los pitos que va a tener que soportar de la afición blanca por todo esto que ha hecho desde que dejó su selección por unas molestias en la rodilla. Y vamos más allá incluso en nuestros vaticinios: “Si no marca un par de goles… lo va a pasar mal.” Le van a pitar cuando mencionen su nombre en el arranque del partido, luego cuando toque balón y también seguro al final del partido. Así lo dicta la opinión publicada y así parece que sucederá. Y yo, veterano ya y sin ningún ánimo de pregonar nada, me hago una pregunta muy sencilla: ¿sería el Real Madrid mejor o peor equipo sin Mbappé? Yo lo tengo bastante claro: Mbappé no es el problema del Real Madrid. ¿Dígame, por favor, qué entrenador no querría tenerle en su equipo? ¿Y qué equipo puede prescindir de su inmensa cantidad de goles? Todo lo demás son detalles, para mí insignificantes. ¿Que sería perfecto si además fuera plano, no tuviera opinión, no tuviera la ambición por el Balón de Oro y se echara todos los días la siesta después de comer…? Lo que usted quiera, pero Kylian Mbappé lleva casi 100 goles desde que se vistió de blanco y eso no se puede camuflar con afirmaciones como “solo marca en los partidos irrelevantes…”. Yo diría que solo le sacan los colores cuando el Madrid pierde y no marca, y yo echaría otros números: ¿cuántos partidos hubiera perdido el Madrid, desde su llegada si no hubiera marcado tantos goles? Mire, querido lector, intentar señalar a Mbappé por los males del Madrid es una coña. ¿Que debería ser más líder? Es posible, pero futbolísticamente es uno de los grandes, grandes, grandes. El liderazgo es otra cualidad, pero a Mbappé le interesan los goles y lo que pasa en el área. Y ahí es insuperable. Más allá de que se deje ver dándose una vuelta de vez en cuando con su pareja, que, por otra parte, es lo más normal del mundo a estas edades. La afición, que se exprese como quiera, pero apelando a su criterio y no a los catálogos de mano que ya estamos repartiendo desde los púlpitos públicos.
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