Courtois les da alas
El belga salva en el primer tiempo a un Madrid que llega al Clásico goleando. Bernardo abre la cuenta, Arda brilla, Mbappé hace su gol y Diomande deslumbra en el lugar de un mustio Vini
El Real Madrid completó el pleno de puntos en el arranque de Champions con la contundencia que se le supone. Tramitó el duelo ante el Leipzig con suficiencia, demasiada en el primer acto, hasta invocar la aparición del portero más decisivo del planeta. Salvó dos goles Courtois, imponente, para mantener vivo a su equipo hasta que abriera la lata. Atinó Bernardo, después Arda, el mejor futbolista de campo, y completaron Mbappé y Diomande, que volvió a brillar donde no lo hizo Vinicius. El sorpasso está servido. Al Clásico con una pegada incontestable. En las dos áreas. Por tercer partido consecutivo, Valverde arrancó como capitán y lateral derecho, esta vez en Champions ante el Leipzig. Venían los alemanes de recibir un severo correctivo del Bayern en la Bundes, pero cuando el Madrid juega andando no hay enemigo pequeño. Las rotaciones de Mourinho, con un doble pivote inédito (Camavinga-Bernardo) no agilizaron el juego, y el regreso de Vinicius al verde en plena sanción liguera no resolvió dudas. Puso intención Junior, incluso trabajo en alguna recuperación, pero se ofreció poco. Muy poco. El primer amago de ocasión fue para el departamento de marketing, la contra de la BMV que condujo Bellingham, sirvió Mbappé y no llegó Vinicius al centro-chut del francés. Pero todo lo diferente, lo inesperado, lo desequilibrante, partía casi siempre de pie izquierdo de Arda Güler. Toques de primera, controles, incluso alguna conducción en el área deteniendo el juego, a lo Buitre, de otro nivel Pero como el Madrid no subía el ritmo, el Leipzig se animó y llevó a Courtois a la portada del partido. Primero avisó Nusa con un control estratosférico con desborde a Valverde que no encontró rematador. Después sí apareció Rómulo en el área para volear una pelota sin dueño y obtener el póster de la noche. El de Courtois retorciéndose abajo, a su izquierda, para sacar una pelota imposible para cualquiera salvo para él. Brotaron los primeros silbidos de la hinchada blanca de Champions, que suele ser más bullanguera pero no traga con según qué cosas. Escuchó Mou la silbatina y sacó a sus suplentes a calentar. Espabilen. Respondió casi de inmediato Vinicius al buscar su diagonal favorita, en individual. Le tapó Vandervoort. Es difícil ver combinaciones entre la M y la V. Por lo que sea. Volvió a abusar Nusa de la pasividad en su zona (salvó Rüdiger) y la tuvo Nkunku en un mano a mano. Un coloso naranja le ocultó la portería y dio alas a su equipo. Porque el Madrid te castiga como nadie si perdonas. Bastó un ataque rápido de izquierda a derecha, centro atrás de Valverde, remate de Arda y Bernardo, que ya había aparecido por el área chica en el primer tercio del encuentro, cobró la mala fortuna de Vandervoort en los rebotes. 1-0. Parecía abierto el encuentro al descanso, pero el Leipzig acusó la desventaja más de la cuenta. Valverde empezó a desbordar a la espalda de Güler, que se hinchó a servirle balones. Como el que sacó Vandervoort al minuto. Pero el segundo tanto llegó por el otro lado. Controló Vini en banda, sirvió profundo a Bellingham que templó al segundo palo, cabeceó Mbappé y remachó en la línea Arda. Premio para el crack turco. Partido liquidado. Los cambios de Demichelis buscaron más ahorrar energía para la Bundesliga que buscar el milagro. Quitó primero a Gruda y después a Nusa, sus mejores argumentos ofensivos. Porque a Rómulo Cardoso le cuesta girarse un mundo. Aún así pudo descontar al escaparse de Huijsen en el área y quedarse solo. Apareció por detrás Valverde como una centella para demostrar que es un todocampista único. También sorprendió con sus relevos Mourinho. Quitó a Vinicius, después de una hora larga sin intentar un regate. No tenía que reservarle para el Clásico. Entró Diomande, ex del Leipzig, y también Cucurella, pitado por los cientos de alemanes que había en la grada. Tanto que los madridistas tuvieron que silenciarlos con aplausos al lateral. El modo ahorro de energía antes del Clásico fue evidente en el tramo final, aunque la relajación en las marcas facilitó el tiroteo. Controló solo en la frontal Mbappé y firmó su diana de Champions, al ángulo opuesto. Descontó en la respuesta el Leipzig con un remate cruzado de Gomis, con la zaga blanca descolocada. Y el punto final lo puso Diomande con una volea espectacular a la escuadra. El marfileño, en la izquierda, es demoledor. Como lo fue en su día Vinicius. Saquen sus propias conclusiones.
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