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Saturday, August 29, 2026

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Baena hace que se cumplan los sueños

Exhibición del '10' en la primera parte, con doblete incluido y con Barrios como escudero, para sentenciar un duelo que el Sevilla pelea y en el que ven puerta Lookman y Sierra

· 643 words

El partido de las nueve y media parecía resuelto rondando las diez. Y lo había resuelto un '10', Álex Baena al aparato. Ejerciendo como falso '9' por momentos, pero un '10' al fin y al cabo. El campeón del mundo, conviene atender a tal condición que parece haber transformado al muchacho, se había adueñado del Pizjuán desde el arranque, flotando por donde entendiera menester entre el centro del campo y el área del Sevilla, para liderar una carga que se tradujo en tres goles, nada mal para el equipo sin delanteros. Dos de ellos llevaron su firma, además, para que no le faltará de na'... Primero dentro del área, cruzando con la derecha un servicio filtrado por Kang-in, que había tirado la diagonal. Después desde lejos, aprovechando la dimisión general nervionense para sacar un zapatazo raso tras pase corto de Llorente. En algo más de 30 minutos tantos goles como en toda una Liga, la última, primera que jugaba con el Atlético. Para colmo de males sevillistas, entre una muesca y otra del andaluz también se apuntó a la fiesta Lookman, que hizo buena una conducción de Barrios para disparar entre las piernas de Juan Iglesias. Tan cierto es que pudo ser peor desde una perspectiva local, tuvo una Baena para el 'hat-trick', se le hizo de noche a Grimaldo en una jugada que empezó solo y concluyó bloqueado por Kike Salas, como que el Sevilla también dispuso de alguna, concretamente dos después de las primeras dianas del rival, una de Ure asistido por Julio Díaz, extremo para la ocasión, otra de Peque tras fallo en la salida de Grimaldo. Ahí se requirió una intervención, la de Oblak, que resultaría otra vez necesaria poco antes del descanso y a disparo de Guridi. Se movía por arreones una escuadra, la de Luis García, ampliamente superada en lo que al juego respecta. Porque fortalecido por un Barrios maravilloso y por un Hjulmand que después iría a menos, y haciendo de la necesidad virtud, el Atlético decidió jugar sin puntas ya que no los tiene en plantilla, léase disponer sobre el pasto a cuatro diablos que se manejaban con soltura, por ahí velocidad en las bandas, por ahí sutileza por dentro, ninguno referencia para los centrales. Como anduvo fino ante la portería, además, aquello pareció coser y cantar durante un buen rato, cierto es que el último tramo hacia el refrigerio ya contempló una significativa reducción de marchas. El Sevilla procuraba manejarse con intensidad desde la presión arriba, pero llegaba tarde a casi todas. Sorprendió que Luis García no moviera el árbol de salida después, pero a la que comprobó que el partido se movía por el mismo camino, gol anulado a Lookman por fuera de juego anterior de Baena, tiró por fin de Kochorashvili y Ejuke para que ambos presentaran credenciales prácticamente de inmediato, rematando desviada el primero una acción que había nacido en el segundo. El Sevilla iba ganando metros porque el Atlético ya no amenazaba como antes... y fue entonces cuando Simeone apostó por un doble cambio extraño, Giménez y Arnau dentro, Llorente y Lookman fuera, que inmediatamente fue castigado por el fútbol. Sierra sacó una buena volea dentro del área y con Grimaldo haciéndose el longuis para acercar al Sevilla por fin. El canterano venía siendo lo mejor de su equipo y de hecho ya había dibujado un recorrido espectacular poco antes. El Cholo trató de hacerse el quite del perdón reforzando el mediocampo con Koke... y efectivamente el capitán echó el lazo a un partido que se complicaba. El Sevilla nunca se rindió, porque dicen que nunca se rinde, pero más allá del dominio apenas pudo protestar ya un flirteo de Hjulmand con el que hubiera sido su segundo penalti consecutivo. La tecnología dijo que nones... y, sin necesidad de formularlos en voz alta, Baena hizo que se cumplieran los sueños.

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