Territorio Mou
El técnico portugués regresa al Bernabéu con una cifra extraordinaria (44 partidos consecutivos sin conocer la derrota) y una idea muy clara
El regreso de Mourinho al Bernabéu estuvo acompañado de un dato que resume a la perfección la relación del técnico portugués con el estadio: 75 victorias en 89 partidos como entrenador del Real Madrid. Un registro extraordinario, que se traduce en un 84,3 % de triunfos y que vuelve a situar al Bernabéu como uno de los grandes escenarios de dominio del técnico. A pesar de que su último partido en casa se remontaba a 2013, Mourinho volvió a ganar y amplió a 44 el número de partidos consecutivos sin conocer la derrota en el Bernabéu al frente del conjunto blanco. Para el portugués, sin embargo, los números son mucho más que una estadística. Son una referencia.. y también una exigencia que ha querido implantar en el vestuario desde el primer día. El entrenador quiere que el Bernabéu vuelva a ser una auténtica fortaleza. Un estadio en el que el Real Madrid no solo gane, sino que imponga las condiciones del partido, transmita autoridad y convierta cada visita en un desafío para el rival. El ADN ganador y la mentalidad competitiva deben hacerse todavía más evidentes cuando el equipo juega ante su público. Y la razón es sencilla: LaLiga se decidirá punto a punto... y el Madrid tiene que volver a no dejar escapar puntos en su territorio. Ya la temporada pasada en el Benfica firmó algo pocas veces visto. Invicto en competición liguera (23 victorias y 11 empates)... con una derrota que no llegó nunca, pero sí la condena de los empates acumulados. El pulso con el Barcelona y el Atlético será constante y, en una competición tan igualada, cualquier tropiezo puede terminar teniendo un peso decisivo. Mourinho no quiere conceder esa ventaja. Su planteamiento pasa por hacer del Bernabéu uno de los pilares del campeonato: ganar en casa, minimizar las concesiones y sumar el mayor número de puntos posible. El partido también dejó motivos para el optimismo en el apartado ofensivo. El equipo convirtió 4 de sus 5 grandes ocasiones, remató 20 veces y encontró la portería rival en 11 de esos disparos. Especialmente después del descanso, el Real Madrid aumentó su presencia ofensiva y generó numerosas situaciones de peligro. Aun así, Mourinho no se quedó únicamente con lo positivo. La primera mitad, más irregular y con algunos momentos de duda, evidenció que todavía hay aspectos por ajustar. El técnico entiende que el equipo puede ofrecer más continuidad, mayor control y una circulación más fluida. El próximo domingo, ante el Málaga, tendrá una nueva oportunidad para seguir avanzando en esa dirección. Consolidar conceptos, afianzar automatismos y convertir las buenas sensaciones en hábitos. Porque las señales son positivas. El equipo está creciendo y lo está haciendo de la mejor manera posible: ganando. Así siempre es más fácil de que todos crean en el proyecto... pero Mourinho no se conforma. quiere más y quiere que el Bernabéu sea el lugar donde esa ambición se haga evidente cada semana.
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