El VAR castiga al Celta y Osasuna lo remata
Una rigurosa roja directa a Marcos Alonso vista desde el monitor cambia el signo del partido y los de Ramis no lo desaprovechan para remontar
El fútbol es tan impredecible que una sola acción, una, es capaz de cambiar un partido por completo. Eso es lo que ocurrió en Balaídos. El Celta mandaba en el marcador y tenía el encuentro bajo control. No sufría. Había dominado gran parte de la primera mitad. Y todo saltó por los aires en el minuto 48. Una falta clara de amarilla (la primera del Celta en todo el encuentro) de Marcos Alonso a Iker Muñoz la transformó el colegiado, previo paso por el VAR, en roja. Con uno más, Osasuna, muy bien dirigido por Ramis desde el banquillo, aprovechó la ocasión para remontar y acabar dominando por completo el choque. Una acción decisiva que dio la primera victoria a los rojillos y que mantiene al celta sin saber lo que es ganar. Dominó desde el comienzo el conjunto vigués, aunque sin generar ocasiones. Hasta que apareció su líder. Iago Aspas, quién si no, fue el que se encargó de abrir la lata. Giráldez le regaló la titularidad ante Osasuna y el capitán tardó menos de un cuarto de hora en corresponderle. Recibió en tres cuartos de campo tras una pérdida de Osasuna. Torró le dejó avanzar y luego no tapó a tiempo su recorte hacia adentro para taponar un disparo raso y seco ante el que nada pudo hacer Sergio Herrera. Demasiadas facilidades para tanto talento. Bajó la intensidad el Celta, que no volvió a probar portería antes del descanso, y la aprovechó Osasuna para crecer y crear cierto peligro, aunque su repertorio de ocasiones se redujo a un tiro lejano de Bretones que se marchó fuera y a un tiro manso al centro de Raúl García. Todo parecía controlado por parte de los jugadores de Giráldez hasta que el colegiado quiso ser el protagonista. Al poco de la reanudación, llegó la acción de Marcos Alonso, que vio la amarilla por llegar a un balón dividido con Iker Muñoz. Pero el VAR llamó a Miguel Sesma y apreció que, en el choque, los tacos acabaron en la pierna de su rival. Cambio de decisión y roja directa. Demasiada rigurosidad que castigó al Celta y dio alas a Osasuna, que estaba en superioridad numérica y empataba al minuto por medio de Kike Barja. Entre medias, Giráldez quitó a Aspas por Starfelt. Todo se torció para los gallegos. El partido había cambiado. Ramis olió la sangre y movió el banquillo. Quitó a Herrando, además de Dubasin, para dar entrada a Rubén García y Budimir para colocar un sistema más ofensivo. Encerró al Celta y encontró la recompensa en forma de penalti por mano de Javi Galán a un remate del propio Budimir a la salida de un córner. El croata no perdonó. Giráldez volvió a tirar del banquillo buscando soluciones, pero no las encontró. El Celta tiró de orgullo y Osasuna resistió la embestida final. La victoria viajó a Pamplona dejando helado Balaídos.
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