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Los errores defensivos alejan al Nàstic de la victoria

Los granas se adelantan dos veces en El Pozuelo, la última a tres minutos del final, pero siguen sin levantar cabeza a domicilio

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El fútbol de la Primera Federación volvió a demostrar por qué rara vez conviene abandonar el estadio antes del pitido final. En un duelo frenético del Grupo 2 correspondiente a la séptima jornada, el Juventud Torremolinos CF y el Gimnàstic de Tarragona firmaron un 2-2 que se decidió en un cierre eléctrico, con tres goles repartidos entre los minutos 78 y 90. El colista rescató un punto que, por desgracia para él, apenas cambia su situación, pero que llegó con el sabor de pequeña victoria moral. FICHA TÉCNICA Juv. Torremolinos: Javi Belman; Rodri Ajegun (Pau Pérez, 63’), Javi Mérida, Grozdanic, Diaby (Manu Sánchez, 63’); Cristian Rodríguez, Climent, Mati Barboza, Dominique (Krug, 46’); Dioni (Dorgu, 86’) e Iván Laca (Ibrahim, 63’). Gimnàstic: Vicent Abril; Joseda (Oriol, 79’), José Amo, Athuman, Manel Royo; Meshak, Eugeni (Gómez, 68’); Carlos Segura (Prohens, 68’), Montalvo, Almansa (Villote, 88’); y Sinan Bakis (Borja Sánchez, 68’). Goles: 0-1 (26’): Eugeni. 1-1 (78’): Cristian Rodríguez. 1-2 (89’): Borja Sánchez. 2-2 (93’): Mati Barboza. Árbitro: Clemente Ortuño, del colegio murciano. Amonestó a los locales Dominique, Javi Mérida, Javi Belman y Climent; y a los visitantes Almansa, Montalvo, José Amo y Meshak. Campo: El Pozuelo. Un partido que se rompió al final Durante buena parte del encuentro, el Nàstic manejó el marcador. El conjunto tarraconense golpeó primero en el minuto 26, cuando Eugeni Valderrama definió un ataque bien construido tras asistencia de Sinan Bakış. Con ese 0-1, los visitantes se replegaron y encontraron comodidad: su mapa estadístico fue el de un equipo que jugó al contragolpe y dejó la pelota al rival. Los números lo confirman. El Torremolinos dominó la posesión (57% frente al 43%) y acumuló más pases totales (329 por 251) y más pases acertados (233 frente a 160), pero fue el Nàstic quien generó más disparos (15 por 12) y más tiros entre los tres palos (5 por 3), además de estrellar un balón en la madera. El guion parecía encaminado hacia la victoria visitante hasta que el partido estalló en su tramo final. En el minuto 78, Cristian Rodríguez igualó la contienda tras un pase de Manuel Sánchez Ruiz —uno de los tres cambios que el técnico local introdujo en el minuto 64 y que alteraron el ritmo del choque—. El 1-1 encendió la esperanza del fondo local, pero el Nàstic respondió con contundencia: en el 89, Borja Sánchez, que había entrado en el 69, culminó una jugada iniciada por Diego Gómez para poner el 1-2 y, aparentemente, sentenciar. Aparentemente. Porque apenas un minuto después, en el 90, Matías Barboza firmó el 2-2 definitivo asistido, de nuevo, por Cristian Rodríguez, que terminó el encuentro con un gol y una asistencia. El tanto desató la euforia en las gradas y dejó al Nàstic con la sensación amarga de haber dejado escapar dos puntos en el último suspiro. Dos goles de Cristian Rodríguez a la decisión La figura del partido fue, sin discusión, Cristian Rodríguez. El atacante local no solo igualó el marcador en el 78, sino que participó directamente en el tanto del empate definitivo. Su intervención fue el eje sobre el que giró la remontada parcial de un equipo que, hasta su irrupción, chocaba una y otra vez contra la disciplina defensiva visitante. Por el lado del Nàstic, la pareja Diego Gómez-Borja Sánchez resultó determinante desde el banquillo: Gómez entró en el 68 y asistió en el gol del 1-2 que marcó Borja Sánchez. El dato de los cambios es revelador en los dos bandos; ambos entrenadores acertaron al refrescar sus ataques, y fueron precisamente los suplentes quienes decidieron el desenlace. El reparto de tarjetas también refleja la tensión del tramo final: el Torremolinos vio tres amonestaciones y el Nàstic cuatro, con un cierre de partido picado en el que cayeron varias cartulinas en apenas unos minutos. Ninguno de los dos equipos, eso sí, terminó con menos jugadores: no hubo expulsiones. La lectura táctica del choque El contraste de estilos explica buena parte del 2-2. El Torremolinos apostó por la posesión y la elaboración, pero le costó traducir ese dominio en ocasiones claras: pese a sus 12 disparos, solo tres fueron a puerta. El Nàstic, por su parte, fue más vertical y directo en la finalización —ocho de sus quince tiros llegaron desde fuera del área— y se apoyó en un trabajo defensivo notable: acumuló 41 despejes por los 21 del rival y 12 intercepciones por 7, además de ganar el 80% de sus entradas. Esa solidez atrás sostuvo su ventaja durante más de media hora, hasta que la frescura de los cambios locales terminó por agrietarla. El reparto de grandes ocasiones fue equitativo: dos para cada equipo, una convertida y otra desperdiciada por bando. En un duelo tan igualado en lo esencial, el empate es un resultado justo con el guion que ofreció el partido. Lo que dice la clasificación El punto apenas maquilla la delicada situación del Juventud Torremolinos CF, que sigue como colista del Grupo 2 con solo 2 puntos en siete jornadas, fruto de dos empates y cinco derrotas. Su balance goleador es el más preocupante del grupo: 8 goles a favor por 18 en contra, con una diferencia de -10. El equipo andaluz todavía no conoce la victoria y necesita convertir cuanto antes su buen trato de balón en resultados. El Gimnàstic de Tarragona, por su parte, se queda en la decimocuarta posición con 8 puntos (dos victorias, dos empates y tres derrotas), con 9 goles marcados y 11 encajados. Para un club con las aspiraciones del Nàstic, dejar escapar una ventaja en el minuto 89 ante el último clasificado es un tropiezo que le mantiene en la zona media-baja de la tabla, lejos todavía del grupo de cabeza que encabeza el Real Zaragoza con 15 puntos. Conclusión El 2-2 entre Juventud Torremolinos CF y Gimnàstic de Tarragona fue un ejercicio de resiliencia por parte del colista y una advertencia para el visitante. El equipo de casa demostró que, pese a su posición en la tabla, tiene recursos para competir y para castigar los despistes del rival hasta el último segundo. El Nàstic, en cambio, deberá revisar cómo gestionó un cierre de partido que tenía ganado. Dos puntos perdidos para unos, uno ganado a la desesperada para otros: el final de infarto dejó emociones encontradas, pero una conclusión compartida de que en esta categoría nada está decidido hasta el pitido final.

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Saturday, October 10, 2026

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