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La 'resurrección' de Isco Alarcón

El malagueño, decisivo ante Osasuna con un doblete, empieza a dejar atrás su calvario

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Cuando el Betis anunció el fichaje de Isco Alarcón, en julio de 2023, recurrió a una de las escenas más famosas de Juego de Tronos: la resurrección de Jon Nieve. En aquel vídeo, inspirado en la popular serie de televisión, el malagueño volvía a la vida después de una etapa complicada en su carrera, dispuesto a recuperar el fútbol que llevaba dentro. Más de tres años después, aquella presentación parece haber adquirido un significado casi premonitorio. Porque Isco, que ya había conseguido renacer futbolísticamente de la mano de Manuel Pellegrini, ha tenido que volver a hacerlo. Esta vez, después de un auténtico calvario de lesiones, operaciones y dolores que llegaron a sembrar dudas sobre su futuro. Su exhibición frente a Osasuna en la tarde de ayer en La Cartuja, con dos goles decisivos para que el Betis sumara tres nuevos puntos y prolongara su extraordinario arranque de temporada, fue la confirmación de que el camino recorrido ha merecido la pena para el capitán bético. Isco vuelve a sonreír sobre el césped, a disfrutar con el balón y a marcar diferencias. Y los números empiezan a reflejar una recuperación que va mucho más allá de las sensaciones. En apenas ocho jornadas de Liga y un partido de Champions, el mediapunta acumula 462 minutos repartidos en nueve encuentros oficiales, exactamente los mismos partidos que disputó durante toda la pasada temporada en la que las lesiones limitaron su participación a sólo 236 minutos. Es decir, prácticamente el doble de tiempo sobre el terreno de juego. También ha triplicado sus titularidades, pasando de dos a seis, y ha mejorado sus registros ofensivos: dos goles y una asistencia, frente a un tanto y un pase de gol en todo el curso anterior. Tres participaciones directas en goles frente a dos. Para entender el valor de esta nueva versión de Isco hay que remontarse a mayo de 2024. Cuando había recuperado su mejor nivel con el Betis y se había ganado el derecho a soñar con disputar la Eurocopa, una fractura de peroné frente a Las Palmas lo dejó fuera de combate. Tuvo que pasar por el quirófano y, ante las dificultades en la consolidación del hueso, someterse a una segunda intervención meses después. No pudo disputar el torneo continental que terminaría conquistando España y permaneció siete meses alejado de los terrenos de juego. Regresó en diciembre de aquel año y protagonizó una segunda mitad de temporada extraordinaria, liderando al Betis hasta la primera final europea de su historia. El fútbol volvía a sonreírle y se le abrían de nuevo las puertas de la Selección para disputar una Nations League que al combinado dirigido por Luis de la Fuente se le escapó en los penaltis ante Portugal. Pero cuando parecía haber dejado definitivamente atrás aquella pesadilla, el drama de las lesiones volvió a golpearlo con dureza. En agosto de 2025, durante el último amistoso de pretemporada frente a su querido Málaga en La Rosaleda, una entrada de David Larrubia le provocó una nueva fractura de peroné. Otra lesión grave, en la misma zona que había sufrido un año antes, pero sin relación con la anterior, que estaba completamente curada tal y como explicaron en su día los servicios médicos del club. Un nuevo contratiempo que le impidió comenzar la temporada con su equipo y lo mantuvo apartado durante más de tres meses. Reapareció en noviembre frente al Girona, con la mente puesta en jugar el derbi de la semana siguiente. Pero la alegría apenas le duró cuatro días. En su siguiente encuentro, ante el Utrecht en la fase de liga de la Europa League, un desafortunado choque con su compañero Sofyan Amrabat le provocó una grave lesión en el tobillo derecho, con afectación del cartílago. Los médicos apostaron inicialmente por un tratamiento conservador, pero los dolores persistían y finalmente tuvo que someterse a una nueva intervención quirúrgica. Fueron meses de incertidumbre, de dificultades para avanzar en la recuperación y de molestias que complicaban incluso los gestos más habituales de un futbolista. El estado del cartílago y la persistencia del dolor alimentaron las dudas sobre cuándo podría volver a competir al máximo nivel. Y no solo eso, como él mismo confesó después, la incógnita alcanzó incluso a la posibilidad de que no pudiera volver a jugar al fútbol de élite. El trabajo realizado durante el verano resultó fundamental para comenzar a dejar atrás aquellas molestias. Isco pudo completar la pretemporada con el grupo, recuperar progresivamente sensaciones y fortalecer un tobillo que llevaba demasiado tiempo condicionando su rendimiento. Pellegrini y su cuerpo técnico han administrado cuidadosamente sus esfuerzos, conscientes de la importancia de evitar sobrecargas después de un periodo tan prolongado de inactividad. Y el reciente parón de tres semanas a finales de septiembre y principios de octubre por los compromisos internacionales de selecciones ha supuesto otro impulso importante para el 22. Sin la exigencia de los partidos, el malagueño ha podido profundizar en su preparación física en los entrenamientos diarios con sus compañeros y dar un nuevo paso hacia su mejor versión. Una versión que ya pudo verse ayer en el partido ante el conjunto rojillo. "Contento, cada vez con más ritmo. Estas tres semanas me han dado tiempo para trabajar y ponerme a punto, que todavía me falta, pero trabajando con mucha ilusión, con muchas ganas de mejorar, de ayudar al equipo y se nos presenta una temporada muy ilusionante", reconocía en los micrófonos de Movistar LaLiga TV después de ser elegido mejor jugador del partido frente a Osasuna. Su doblete fue determinante. Primero abrió el marcador desde el punto de penalti y después apareció para firmar el 4-2 cuando Osasuna, que había llegado a perder por tres goles, amenazaba con completar una remontada inesperada. Pero su influencia en el juego fue mucho más allá de las dos acciones que terminaron en gol. Según los datos de Opta, Isco completó 41 de los 43 pases que intentó, con un 95,3% de precisión, y firmó 16 pases progresivos. En los 74 minutos que disputó acumuló seis remates, ganó dos duelos y recuperó cinco balones, sin registrar pérdidas de balón. Una actuación que reflejó tanto su capacidad para desequilibrar en los últimos metros como su creciente protagonismo en la elaboración del juego, bajando al centro del campo a recibir entre los pivotes para dar salida a las jugadas de su equipo poniendo orden y visión de juego. El Betis, poco a poco, vuelve a encontrar en él a ese futbolista capaz de interpretar cada jugada, manejar los tiempos y aparecer cuando el equipo más lo necesita. "Después de un montón de rebotes ahí en el área, he ido con fe, me ha caído el balón y he metido un gol importante porque se nos había puesto muy complicado. Ellos estaban apretando mucho y estoy contento sobre todo por la victoria", explicó sobre su segundo tanto, que trajo la calma a un Betis que había perdido el control de la situación ante los de Luis Miguel Ramis después de recibir dos goles prácticamente seguidos que apretaban el marcador. El entrenador chileno, que ha sido fundamental en las distintas etapas de recuperación futbolística del malagueño, tampoco ocultó su satisfacción tras el encuentro. "Me alegro mucho por él. Viene de dos lesiones que son fracturas importantes que le han impedido tener su nivel. Va sintiendo cada vez menos dolores y no lo sobrecargamos. Está prácticamente al cien por cien. Hoy lo demostró", destacó el Ingeniero en su paso por la sala de prensa. Unas palabras que confirman tanto la mejoría física del jugador como la prudencia con la que el cuerpo técnico sigue gestionando sus esfuerzos, dándole minutos y titularidades, pero no partidos completos por el momento. Porque el objetivo no es únicamente que Isco vuelva a brillar en un encuentro concreto sino que pueda mantener la continuidad y la regularidad sobre el terreno de juego que las lesiones le han arrebatado durante tanto tiempo. "Es un líder muy importante por lo que juega y transmite. Se lo merece por el esfuerzo que ha puesto para volver", añadió el técnico chileno. Y aunque el primer objetivo es recuperar definitivamente su mejor nivel con el Betis, Isco tampoco renuncia a volver a vestir la camiseta de la selección española, sacándose la espinita de esa Eurocopa ganada por la Roja en la que no pudo estar. Así lo reconocía hace apenas unos días en una entrevista con Sport, en la que admitía la dificultad de regresar al combinado de Luis de la Fuente, pero dejaba abierta la puerta a una nueva convocatoria. "Hay una selección muy joven con mucho talento y es difícil, sobre todo porque ya tengo una edad, pero aquí estamos. Voy a intentar sacar mi mejor nivel en el Betis y ojalá poder volver a ir, no me escondo", aseguraba el malagueño, que a sus 34 años todavía conserva la ilusión de volver a ser internacional. En esa misma entrevista, Isco reconocía que las lesiones le habían enseñado "a valorar el día a día, a disfrutar de cada entrenamiento, de cada minuto que estoy dentro del campo". Y resumía con una frase especialmente significativa el momento que atraviesa después de tanto sufrimiento: "Poder jugar, poder entrenar, poder competir… ahora, gracias a mucho trabajo y a muchos momentos del gimnasio, estoy viendo la luz otra vez". Aquel Isco que abrió los ojos en 2023 en su presentación inspirada en Juego de Tronos y que, contra todo pronóstico, logró recuperar su mejor versión, aquella que le hizo brillar en el Málaga y convertirse en una estrella internacional ganándolo todo en el Real Madrid, empieza a levantarse una vez más. Y después de tantas operaciones, meses de recuperación y dolores, el Betis vuelve a disfrutar de su magia con el balón. Una gran noticia para los verdiblancos y también para LaLiga.

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Monday, October 12, 2026

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