Mbappé y la rebelión de las estrellas contra el 'patrocinador obligado': una guerra que inició LeBron
El delantero francés apartó una botella de bebida isotónica durante la rueda de prensa previa de Champions en un gesto que recuerda al de Cristiano Ronaldo
Hay gestos que duran un segundo y negocios que mueven millones. Kylian Mbappé protagonizó uno de esos esta mañana en Valdebebas. En la rueda de prensa previa al estreno del Real Madrid en la Champions frente al Inter, el delantero francés retiró del centro del plano una botella de Gatorade. Este gesto no es un capricho ni un arrebato de rebeldía higiénica. Es negocio. Mbappé, guardián de sus propios derechos de imagen y firmemente posicionado en contra de promocionar comida ultraprocesada o bebidas con alto contenido de azúcar, ha reabierto un melón histórico que comenzó en las canchas de la NBA. Una guerra fría en el deporte mundial donde las obligaciones comerciales de los torneos colisionan de frente con los imperios individuales de los atletas. Para entender el manotazo de Mbappé hoy en Valdebebas hay que viajar doce años atrás, a las Finales de la NBA de 2014. En el infierno de San Antonio, con el aire acondicionado roto a más de 32 grados, LeBron James cayó fulminado por calambres extremos en el primer partido del Miami Heat. Gatorade, patrocinador oficial de la NBA, olió la sangre y tuiteó con sorna: "Nosotros estábamos listos, el jugador que se acalambró no toma nuestro producto". El problema es que 'El Rey' era el rostro franquicia de Powerade (Coca-Cola). Aunque la marca borró el tuit y pidió perdón, la veda quedó abierta. Desde entonces, LeBron James instauró una costumbre en cada postpartido de la NBA: arrancar meticulosamente la etiqueta de Gatorade de las botellas obligatorias antes de responder a los micrófonos. Aquello resumía perfectamente la nueva realidad: la liga tenía sus patrocinadores y sus jugadores tenían los suyos. Y no siempre coincidían. El boicot se transformó en epidemia en el baloncesto estadounidense, una liga donde Gatorade inyecta millones (hasta el punto de dar nombre a la G League). Pero los contratos personales pesan más: Con el paso de los años, aquella batalla se convirtió casi en un pequeño género dentro de las ruedas de prensa de la NBA. Klay Thompson, uno de los rostros de BodyArmor (Coca-Cola), llegó a apartar las botellas de Gatorade de su espacio en los medios tirándolas con desprecio al suelo. Kawhi Leonard también protagonizó escenas similares, basando su discurso en la salud de los deportistas y añadiendo: "Los niños no necesitan estar tomando eso", en plena rueda de prensa. Stephen Curry, patrocinado por la marca de agua Oxigen, también ha sido visto apartando las botellas o haciendo gestos de desaprobación visual si se le encuadra junto al logotipo del rayo Esta 'guerra contra el patrocinador obligado' saltó del baloncesto a los mayores escenarios del fútbol internacional, dejando imágenes que cambiaron las políticas de marcas de las federaciones. Cristiano Ronaldo y el desplome de Coca-Cola (Eurocopa 2020) se convirtió en el momento más mediático de la historia del marketing deportivo. Durante la rueda de prensa previa al debut de Portugal en la Eurocopa (junio de 2021), Cristiano Ronaldo se sentó, miró con repulsión dos botellas de Coca-Cola (patrocinador oficial del torneo), las apartó del tiro de la cámara y, sosteniendo una botella de agua limpia, sentenció: "¡Agua! Coca-Cola, no". El gesto dio la vuelta al mundo en minutos. Coincidiendo con el desplome del mercado general en esa jornada, las acciones de Coca-Cola bajaron un 1.6%, perdiendo la compañía 4.000 millones de dólares en valor de mercado de forma momentánea durante esa franja horaria. Días después del incidente de CR7, Pogba retiró una botella de cerveza Heineken de su mesa de prensa. Al ser un musulmán devoto, Pogba no quería ser asociado visualmente con la promoción de bebidas alcohólicas (pese a que la botella en cuestión era la versión 0.0 sin alcohol). Este caos comercial obligó a la UEFA a emitir un comunicado de advertencia urgente a las selecciones nacionales, recordando que los ingresos de los patrocinadores son esenciales para el financiamiento de los torneos y amenazando con multas económicas a las federaciones si los jugadores seguían saboteando los productos en pantalla. Lo visto hoy en la rueda de prensa no pilla de sorpresa a quienes conocen la trayectoria del '10' blanco. Durante el Mundial de Qatar 2022, el delantero francés ejecutó un boicot sistemático a Budweiser, patrocinador oficial del premio MVP del partido. Mbappé posó repetidamente escondiendo el logotipo de la cervecera para cumplir con su estricta política de imagen: no asociar su nombre al alcohol, las apuestas o la comida rápida. Hoy, en la antesala de la Champions, la botella de Gatorade ha sido la última víctima del jugador que no solo domina el juego, sino también los encuadres de realización de televisión. Las marcas pagan fortunas por estar en esa mesa, pero las superestrellas globales mandan más que los logos. Una botella delante de un futbolista no es decoración: es una valla publicitaria de unos centímetros que puede aparecer en millones de fotografías, vídeos y redes sociales. Las marcas pagan por ese espacio, pero las grandes estrellas han aprendido que su cara también es un territorio propio. Mbappé pertenece a esa generación que ya no sólo juega al fútbol sino que también gestiona una marca, protege una imagen y decide hasta dónde quiere que llegue el patrocinio. El francés no necesitó levantar la voz ni convertir la rueda de prensa en una protesta. Le bastó con mover una botella. El producto salió del plano, y el delantero del Real Madrid volvió a recordarnos que el fútbol moderno también se juega ahí, en ese partido de logos, contratos y cámaras. A veces, para dejar claro quién decide, basta con apartar una botella.
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