Arda Güler desperto al Madrid de una siesta que no venía a cuento
La opinión de José Vicente Hernáez
Dicen los profesionales del fútbol desde hace muchos años que los dos partidos seguidos en casa (de Liga) sólo se ganan en un diez por ciento de los casos, salvo los grandes. No hay más que ver los datos para comprobarlo. Esta temporada, por ejemplo, ni siquiera un grande, el Atlético, lo ha hecho. El Real Madrid, sí. Este último, ante el Málaga, lo pudo hacer por una soberana goleada incluso, pero no lo hizo. ¿Y por qué no lo hizo? No lo hizo porque tras llegar al descanso ganando 3-0 se echó a dormir en la segunda parte, como si el miércoles le esperase la visita del Inter en la Champions. Sólo que se equivocó de semana. El Inter, que ganó una Champions en el Bernabéu con Mourinho en el banquillo, no llegará hasta el martes 8 de septiembre, así que no se explica a qué demonios venía esa siestecita del Madrid cuando podía haberle hecho media docena al Málaga y Mbappé, por ejemplo, podría haber dado un salto importante en la lucha por el Pichichi y la Bota de Oro. Para hacer el partido que hizo en la segunda parte no tenía sentido, por abundar en el tema, dar entrada a Diomande, al que hay muchas ganas de verlo, especialmente en el Bernabéu. Tocó tres balones y poco más. Habría tenido más sentido que jugase de inicio en lugar de Brahim, que fue cuando el Madrid pisó el acelerador a fondo, si bien fue la calidad individual de algunos jugadores, especialmente Jude Bellingham, quien marcó las diferencias. Marcó dos goles, aunque el segundo las altas esferas no se lo otorgasen a él, y pudo hacer un par de ellos más. El otro gol fue de Mbappé tras un gran pase de Trent, que para eso está. Era un partido para él, los de más enjundia van a ser para Dumfries. Hasta que, en fin, salió Arda Güler a cinco minutos del final y despertó al Madrid de la siesta. Hizo el 4-0 (espectacular) y también hizo que Vinícius, al que se le sigue esperando, entrase en el partido de una vez. Y es que un poco de Arda Güler es mucho.
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.