Arbilla: "En el fútbol no todo es dinero y tener los mejores jugadores"
A sus 39 años, el capitán del Eibar, líder de Segunda, se sienta con MARCA para analizar el gran momento del equipo y sus 11 temporadas en Ipurua
Once temporadas, 317 partidos y por encima de todo, el sentimiento por unos colores que representan a todo un pueblo. Pasan los años y Anaitz Arbilla sigue siendo un jugador capital dentro y fuera del campo. Un capitán que dignifica el escudo y el brazalete en un equipo que vuelve a ilusionar a su gente a golpe de victorias. El brillo en sus ojos es un reflejo de la situación idílica que vive el Eibar, al que no le asusta la altura del liderato y que también está preparado para amortiguar el impacto de los malos momentos que llegarán durante el año. El tiempo pasa para todo el mundo menos para usted. A mi edad -39 años- me muevo por sensaciones y sólo miro el presente. Estoy contento con este inicio de Liga y me siento cómodo, tenemos unas instalaciones maravillosas y hay un gran grupo dentro del vestuario. Seguir siendo parte de este club es algo que me hace muy feliz. Una de las claves es el gran grupo que hay. ¿Es de los mejores que ha tenido en estas 11 temporadas? Hemos tenido vestuarios muy buenos y otros no tan buenos, pero mi personalidad encaja con la gente humana que tenemos dentro. Es un vestuario divertido, amable, cercano y humilde. Estoy disfrutando mucho con el grupo. Cada vez hay más presencia de la cantera en el primer equipo. ¿Qué significa eso para alguien que lleva tanto tiempo como usted? Significa que se están haciendo las cosas bien y con las instalaciones que tenemos ahora creo que vamos a ir creciendo en eso. Recuerdo que a Mada le conocí cuando estaba en juveniles. Había tenido una lesión grave y coincidimos en Vitoria, porque yo también me estaba tratando de una lesión. Me enorgullece ver que gente que empezó desde abajo ha ido dando saltos hasta llegar aquí y en el caso de Mada, encontrarnos en el primer equipo después de conocernos en aquella situación, es algo muy bonito. Líderes y con 21 puntos de 24 posibles. No se puede pedir más. No estamos ni sorprendidos ni eufóricos. En la segunda vuelta de la pasada temporada estuvimos a un gran nivel. Estamos con la flechita para arriba, nos está saliendo todo, pero esto es muy largo. Somos conscientes de que va a llegar un momento en el que lo vamos a pasar mal y estamos mentalizados. Ahora lo que queremos es alargar esta situación y seguir con el mismo hambre e ilusión. ¿Cuál fue el punto de inflexión la pasada temporada para pasar del descenso a pelear por los playoffs? Hicimos una autocrítica general y tuvimos muchas charlas internas. Fuimos humildes para aceptar la situación. Entendimos que en ciertos momentos no teníamos que ser un equipo tan atrevido porque era un estilo que no nos estaba funcionando. Estoy orgulloso de que siguiéramos siendo una familia en esos momentos porque eso es lo que te lleva al éxito. Si a las prestaciones defensivas se le suma que son el equipo más goleador de la categoría, ¿el resultado es el liderato? Ahora estamos siendo un equipo más vertical de lo que hemos sido otros años. No estamos atacando a defensas que están tan encerradas, porque llegamos con más velocidad y menos pases. Para ganar hay que meter goles y soy partidario de que tenemos que atacar todo lo que podamos. No estaban entre los candidatos a subir hace dos meses y lo de ir de tapados podría beneficiarles. Ahora ya todo el mundo mira al Eibar como un rival a batir. Queda un mundo, pero no es casualidad que llevemos siete victorias seguidas. Estamos haciendo muchas cosas bien. Es el momento de creernos que estamos líderes, darle valor, pero sin equivocarnos porque no hemos hecho nada. Hay que aprovechar esta dinámica y tener claro lo que queremos hacer. Lo bueno es que esto es una continuación de la segunda vuelta. En 2026 han sumado 67 puntos de 93 posibles, superan incluso el ritmo de puntuación de la temporada 2021-22. Aquel año merecimos ascender, teníamos un equipo increíble y fue una pena que no se diera. Ahora estamos en una etapa diferente en la que por méritos propios el proyecto está funcionando. En el fútbol no todo es el dinero y tener los mejores jugadores; a veces un bloque humilde y solidario es más importante. Se marchó San José y llegó Aranbarri, pero el equipo sigue funcionando a la perfección. Lo importante ha sido que el bloque ha permanecido unido. Hay diferencias entre cada entrenador, pero el equipo está comprometido para adaptarse a cualquier novedad. No teníamos ninguna duda de que Aranbarri iba a entran bien. Es una persona de la casa, cercana y el grupo ha tenido una aceptación espectacular. Creemos en su idea. Es un entrenador valiente y atrevido, nos ha inculcado su idea y estamos muy felices con él. La motivación sigue intacta con 39 años. ¿Qué es lo que mantiene encendida la llama? A mí me apasiona este deporte. Son muchas temporadas y no me veo haciendo otra cosa. No tengo nada interno que necesite sacar. Los primeros años en Segunda sí que tenía esa necesidad de quitarme el mal sabor de boca del descenso y de los ascensos que no se dieron. Ahora sigo porque estoy disfrutando del día a día y de mis compañeros. Amo este club, lo doy todo por el Eibar y tampoco tendré ningún problema en dar un paso hacia el costado cuando alguien me lo diga. De momento, me siento bien físicamente y mientras eso no cambie, seguiré. Pasan los compañeros, entrenadores y sigue siendo un jugador imprescindible. Cuando un jugador dura tantas temporadas y con tantos entrenadores, es por algo. Mi única forma de entender el fútbol es venir todos los días a Areitio y darlo todo en cada entrenamiento. Estoy fuerte, me siento a gusto y estoy ilusionado con este inicio liguero. Ya es el cuarto jugador con más partidos en la historia del club y aún puede superar a Bixente. Cuando empiezas, no te pones un objetivo como ese y ahora tampoco vengo a entrenar para adelantar a nadie. Quiero seguir disfrutando de esto. Son datos muy importantes porque ser parte de la historia de un club como el Eibar me hace muy feliz. Me siento muy identificado con lo que es el club, el pueblo y eso me hace estar mucho más orgulloso que cualquier estadística. Aquí intentamos inculcar unos valores que son importantes. ¿Cuál es el mayor aprendizaje que saca del último año? He aprendido a gestionar mejor los momentos de euforia y de derrota. Intento controlar ese tipo de sentimientos, aunque creo que es muy importante que celebremos cada victoria. La derrota me mata y me hace mucho daño, pero la gestiono a mi manera y trato de no estar en una montaña rusa constante.
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