El Eibar es una trituradora cada vez que abre la lata
Encadena 16 triunfos tras empezar el partido por delante en el marcador: sólo ha encajado 3 goles en esos encuentros
El 7 de diciembre de 2025, la Cultural venció en Ipurua tras remontar el gol inicial de Arbilla y agravó la situación del Eibar. El conjunto armero levantó el vuelo en 2026 para firmar la mejor vuelta de su historia y aquella dolorosa derrota supuso el último encuentro en el que no ha sido capaz de ganar después de adelantarse en el marcador. Abrir la lata es sinónimo de victoria para un equipo fiable cuando toca defender la ventaja. Lo fue con San José y lo continúa siendo con Jokin Aranbarri. Hasta en 16 partidos ha empezado ganando el Eibar desde que perdió contra los leoneses y todos ellos se han resuelto con una victoria para sus intereses. Los últimos 13 partidos de la pasada temporada en los que comenzó mandando en el marcador y los 3 del presente ejercicio han supuesto triunfos que le han disparado en la tabla. Además, en todas esas victorias logró mantener su portería a cero hasta en 13 ocasiones y sólo ha encajado 3 goles en casi 1.500 minutos de juego. Los datos explican lo complicado que es meter mano a este Eibar cuando es capaz de dar el primer puñetazo. La mejor noticia del arranque liguero de los armeros no es su posición en la tabla, sino las similitudes en el juego y las numerosas fortalezas que se encuentran con el equipo que hizo historia en la segunda vuelta del pasado curso. Con Aranbarri, el Eibar sigue siendo un equipo versátil, productivo en fase ofensiva y un muro en las labores de contención. 13 de las 16 veces en las que ha abierto el marcador lo ha hecho en la primera mitad. Atrás han quedado tiempos en los que el sufría cuando tenía que defender una renta favorable en los minutos finales. Ahora es un equipo compacto, que sabe juntar sus líneas y disfrutar también en el estrés que supone tener que conservar un resultado favorable cuando el rival acumula efectivos en ataque. Una mejoría que está ligada a una mayor calidad defensiva en la defensa del área, un mayor sacrifico de los jugadores de ataque, pero que también responde a un cambio de mentalidad en ese tipo de contextos. Hasta en inferioridad numérica, como le ha pasado en las dos últimas jornadas, es un equipo que no se descompone. En Andorra se vio obligado a jugar durante la última media hora con un futbolista menos por la expulsión de Magunazelaia y no concedió demasiadas ocasiones a un rival que acabó desesperado con el cerrojo armero. Tampoco el Granada aprovechó la expulsión de Jair para recortar distancias en el marcador. Aranbarri está sabiendo explotar una de las grandes herencias que dejó San José para mantener la dinámica ganadora que acompaña al equipo en 2026.
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