Un Ibiza en su mejor versión provoca la primera derrota del filial amarillo
Ortiz logró el gol del triunfo ibicenco en la recta final del choque
En la sexta jornada del Grupo 2 de Primera Federación, la UD Ibiza silenció al Villarreal B U23 con un gol tardío de Pedro Ortiz, un futbolista que apenas llevaba ocho minutos sobre el césped cuando desniveló un partido que el filial amarillo había tenido en sus manos. El 0-1 final premió la eficacia visitante y castigó la falta de puntería de un conjunto local que generó, pero no concretó. FICHA TÉCNICA Villarreal B: Yakiv Kinareykin; Eneko Ortiz, Enric Pujol, Álvaro García, Arnau Forés; Cheikh Thiam, Pablo Pascual (Douga Fofana, 84’), Nizar El Jmili (Mahamoud Barry, 70’), Joselillo Gaitán; Albert García (Ayman Arguigue, 84’) y Nico Barattucci (Facundo Viveros, 65’). UD Ibiza: Andrés Prieto; Pablo Busto (Gonzalo Almenara, 51’), Erik Ruiz, Jérémy Blasco, Víctor García; Josep Calavera (Ismael Fadel, 61’), Théo Valls, David Astals (Pedro Ortiz, 73’); Ander Yoldi, José Carlos Lazo (Iker Varela, 61’) y Manu Justo (Javi Eslava, 73’). Gol: 0-1, Pedro Ortiz (81’). Amonestaciones: Por parte del Villarreal B, Cheikh Thiam (49’) y Enric Pujol (90+5’). Por parte de la UD Ibiza, Manu Justo (15’), Ismael Fadel (74’) y Pedro Ortiz (90’). Árbitro: Gerard Rius Riu, del Comité Catalán. Estadio: Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza. El guion del partido El encuentro, disputado este domingo a las 12:00 CEST, respondió al patrón de muchos duelos igualados de la categoría: dominio territorial compartido, pocas ocasiones claras y una decisión que lo cambió todo en el tramo final. El Ibiza acumuló algo más de balón (55% de posesión) y fue más preciso en la circulación, con 401 pases acertados por los 317 del Villarreal B. Pese a ello, el filial amarillo no fue inferior en el apartado ofensivo. Los locales dispararon trece veces, por las doce del Ibiza, aunque ambos equipos coincidieron en la escasa precisión: solo dos tiros entre los tres palos por bando. La diferencia estuvo en las ocasiones de peligro real: el Ibiza generó tres grandes oportunidades y anotó una, mientras que el Villarreal B falló la única que labró. La secuencia de acontecimientos tuvo un punto de inflexión en el minuto 76, cuando una revisión del VAR acabó sin penalti para el conjunto local, en una jugada que pudo haber cambiado el signo del choque. Cinco minutos después, en el 81, llegó el único tanto del partido. El gol que lo decidió Carlos Carrión —técnico que no necesitamos aquí— aparte, el movimiento clave fue del banquillo visitante. En el minuto 73, Pedro Ortiz saltó al terreno de juego en sustitución de David Astals. Apenas ocho minutos después, el centrocampista firmó el 0-1 con el único remate que necesitó: su disparo a puerta se transformó en el gol que valió tres puntos. Terminó el encuentro con la mejor nota del partido junto al meta rival derrotado, un 7,6, pese a sus escasos diecisiete minutos sobre el césped. Fue el ejemplo perfecto de la revolución táctica desde el banquillo. El protagonismo también recayó en la figura de Andrés Prieto. El guardameta del Ibiza, con un 7,5 de valoración, firmó dos paradas —ambas a remates desde dentro del área— que mantuvieron la portería a cero y resultaron decisivas para blindar la ventaja en los compases finales. La frustración local El Villarreal B U23 tuvo motivos para lamentarse. El extremo Nizar El Jmili, el jugador mejor valorado del filial con un 7,4 antes de ser sustituido en el minuto 70, fue un incordio constante: completó tres de cinco regates y repartió cuatro pases clave, los que más del encuentro. En punta de ataque, Albert García —un 7,2— generó la gran ocasión local que no encontró rematador, mientras que el centrocampista Cheikh Tidiane Thiam (7,2) sostuvo el centro del campo con siete duelos ganados. Pero la pólvora estuvo mojada. Joselillo Gaitán, el jugador de mayor valor de mercado sobre el césped, lo intentó hasta en cuatro ocasiones sin acierto, y el delantero Nicolás Barattucci desperdició una de las grandes oportunidades antes de ser relevado. En la zaga, un error del central Álvaro García, señalado como determinante en la acción del gol, acabó pesando como una losa en el marcador. Lo que dice la clasificación El resultado tiene lecturas distintas para cada equipo. El Villarreal B U23 encaja su segunda derrota del curso y se queda con 13 puntos (cuatro victorias, un empate y dos derrotas en seis jornadas), lo que le mantiene en la segunda plaza del Grupo 2, aunque permite que el líder Real Zaragoza, con 15 puntos, amplíe ligeramente su colchón en lo más alto. El AD Alcorcón, tercero con 12 puntos y aún invicto, acecha a escasa distancia. La UD Ibiza, por su parte, suma tres puntos de oro que la impulsan hasta los 9 puntos y la octava posición, con un balance de tres triunfos y tres derrotas que refleja la irregularidad de un conjunto capaz de lo mejor y lo peor. La victoria a domicilio, además, le permite igualar su saldo de goles a favor y en contra (8-8) y colocarse en la zona noble de la tabla, a solo dos puntos del cuarto clasificado. Perfil del partido en números La estadística dibuja un choque parejo en casi todas las facetas. Los córners (10-9 para el Ibiza), las faltas (13-12 para el Villarreal B) y los duelos (54%-46% a favor del filial) reflejan un equilibrio que solo rompió el acierto visitante en el área. El Ibiza fue más contundente en la recuperación defensiva, con diez intercepciones por las seis de los locales, un dato que explica por qué el filial amarillo, pese a sus cincuenta entradas al último tercio, apenas transformó su dominio en remates claros a puerta. El central francés Jérémy Blasco (7,4) y el lateral Erik Ruiz (7,5) comandaron una defensa visitante que se mostró sólida en los minutos finales, con siete despejes del segundo. En el centro del campo, el capitán Théo Valls aportó orden y el recambio Pablo Busto, antes de retirarse lesionado o sustituido en el 51, firmó la mejor nota del once inicial visitante con un 7,7. Conclusión El Villarreal B U23 pagó caro su déficit de puntería y un error puntual atrás, en un partido que mereció algo más por volumen de juego pero que se saldó con un resultado adverso. La UD Ibiza, en cambio, exhibió el pragmatismo de los equipos que saben ganar sin brillar: un gol desde el banquillo, un portero inspirado y una defensa que aguantó el tirón final. Pedro Ortiz entró para cambiar un guion que el filial creía controlar, y vaya si lo cambió.
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