Los datos marcianos de Benja Noval, doble campeón mundial: 5,94 W/kg y su pulsómetro llegó a marcar 207
MARCA desvela las cifras que movió el doble campeón mundial durante la prueba de este jueves donde ganó su segundo oro
Los números ayudan a entender un poco mejor la dimensión de lo que hizo Benja Noval este jueves. Más allá del resultado y de las sensaciones que dejó sobre la bicicleta, los registros de potencia y frecuencia cardiaca retratan una carrera llevada prácticamente al límite desde el punto de vista físico. El joven español movió durante la prueba 5,94 vatios por kilo, una cifra enorme para un esfuerzo de estas características y que vuelve a poner números al extraordinario estado de forma con el que ha llegado al Mundial. La carrera, además, fue todo menos sencilla. Desde los primeros kilómetros hubo una tensión enorme, con continuos cambios de ritmo, movimientos tácticos y un ritmo que apenas concedió momentos de recuperación. España asumió responsabilidad, Noval tuvo que estar siempre bien colocado y el desgaste se fue acumulando antes incluso de llegar a la parte verdaderamente decisiva. En un recorrido mundialista, donde cada aceleración cuesta mucho más por la velocidad y la calidad de los rivales, el esfuerzo no se limita al momento del ataque final: empieza mucho antes. El propio desarrollo de la prueba ayuda a explicar esos registros. Noval tuvo que responder a los movimientos, mantener posiciones delanteras y llegar con fuerzas a los kilómetros en los que se terminó decidiendo todo. No fue una carrera de ritmo uniforme, sino de constantes picos de intensidad, pequeñas arrancadas, frenadas y nuevas aceleraciones. Ese tipo de esfuerzo castiga especialmente el corazón y dispara tanto la potencia normalizada como las pulsaciones. Pero hay un dato todavía más llamativo. El dispositivo de Noval llegó a marcar durante la carrera un máximo de 207 pulsaciones por minuto. Evidentemente, se trata de una cifra extraordinariamente elevada y que debe interpretarse con cautela: un pico de esa magnitud puede responder a un error puntual de lectura del pulsómetro o del sensor. Es decir, el aparato registró 207, pero eso no significa necesariamente que el corazón del español alcanzara realmente esa frecuencia. Lo verdaderamente significativo aparece al comparar sus registros con los de sus propios compañeros. Uno de los corredores españoles que compartió carrera con Noval terminó con unas 180 pulsaciones de media, un número que sirve como referencia para dimensionar la intensidad a la que se disputó la prueba. Teniendo en cuenta que Benja fue quien terminó desarrollando uno de los mayores esfuerzos y que estuvo permanentemente en las zonas de máxima exigencia, todo apunta a que su media pudo moverse también alrededor de las 185 pulsaciones por minuto, aunque en su caso no existe un dato definitivo que permita confirmarlo. El dato de potencia sí resulta especialmente revelador. 5,94 W/kg llegó a mover el asturiano. Y ahí está precisamente una de las claves. Noval no llegó fresco al desenlace después de permanecer escondido durante toda la jornada. Tuvo que gastar antes, gestionar esfuerzos, mantenerse dentro de los cortes y responder en los momentos importantes. Cuando llegó la hora de jugarse la carrera, todavía conservaba capacidad para volver a acelerar. Esa combinación entre resistencia y potencia explica mejor que cualquier otro dato el nivel mostrado. Son números que ayudan a explicar lo que muchas veces no aparece en televisión. Detrás de cada ataque, cada aceleración y cada movimiento decisivo existe una exigencia fisiológica enorme. Una colección de registros que completa el retrato de un Mundial en el que Benja Noval no sólo está dejando resultados. También está dejando números de otro nivel.
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