Lamine Yamal madruga y Mikel Merino trasnocha
El extremo se especializa en abrir pronto el marcador y el navarro en goles a última hora
A primera hora y a última. La selección española es veneno para sus rivales al empezar los partidos y cuando llega la hora de acabarlos. Tiene a dos especialistas para que el peligro se multiplique en los primeros minutos y para que al llegar el 90 haya una figura que acapare protagonismo a base de goles. El que madruga es Lamine Yamal. Los tres partidos en la presente Nations League, España se ha lanzado a la victoria con goles de su astro antes de llegar a los siete minutos. En Wembley y el Sánchez-Pizjuán marcó antes de los 120 segundos de juego. En el Tartiere esperó hasta el minuto seis. Pero ya en el primero tuvo una ocasión clarísima en la que quiso ajustar tanto la pelota al palo izquierdo del meta eslovaco que se le fue fuera. La segunda que tuvo la alojó en la escuadra derecha de Kinsky, al que de nada le valió su desesperado vuelo. De los once goles que suma Lamine Yamal con España, cinco los ha marcado en los diez primeros minutos de partido. La primera vez que marcó tan pronto fue contra Chipre en Limasol. Cuatro minutos necesitó para anotar el que era su segundo gol con la selección. En el Mundial fue él quien abrió la cuenta de goles española. Lo hizo a los diez minutos del segundo partido, ante Arabia y en Atlanta. Y esa cuenta de goles madrugadores se ha disparado con los tres con los que ha abierto los partidos de esta Liga de las Naciones, las victorias ante Inglaterra, Croacia y República Checa. De esas once dianas de Lamine Yamal, seis han supuesto el primer tanto de España en el partido. A las cinco en los diez primeros minutos se suma la obra de arte con la que firmó el 1-1 ante Francia en las semifinales de la Euro. Al otro lado del reloj aparece la poderosa figura de Mikel Merino. De sus 13 goles con España, cinco han sido con el partido expirando. Los tres últimos que ha marcado el navarro han llegado más allá del minuto 85. Ante los checos cerró el marcador con el crono en el minuto 90. En ese contexto le dio a España en el Mundial el pase a cuartos (gol a Portugal en el descuento, el 0-1) y a semifinales (el 1-2 fue suyo en el minuto 88 contra Bélgica). Y pese a ese valor monumental de sus goles en Dallas y Los Ángeles, Mikel tiene otro gol como su recuerdo preferido. El de Stuttgart, en el minuto 119 de los cuartos de final de la Eurocopa. El imponente cabezazo con el que España derrotó a Alemania en su casa para estar en semifinales y vencer por primera vez a un anfitrión en Mundiales o Eurocopas. Y en medio, un gol salvador de la racha en Rotterdam. En los cuartos de final, cuando la derrota por 2-1 parecía segura. Pero ahí apareció Mikel. Son las dos caras de una España empeñada en exigir a sus rivales del minuto uno al noventa. Por la mañana, Lamine; por la tarde-noche, Mikel Merino.
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