El mal endémico del Almería
Sólo ha ganado 16 de sus últimos 82 partidos como visitante entre Primera y Segunda, una losa que se mantiene pese a los cambios de entrenador y plantilla
Hay problemas que van más allá de un entrenador, de un sistema de juego o de una generación de futbolistas. El Almería lleva cuatro temporadas conviviendo con uno de ellos. Ganar lejos del UD Almería Stadium se ha convertido en una misión harto complicada para un equipo que, temporada tras temporada, renueva buena parte de su plantilla, ha cambiado varias veces de técnico e intenta modificar su idea futbolística sin lograr acabar con un mal que parece instalado en su propio ADN. Los números son tan contundentes como preocupantes. El conjunto rojiblanco solo ha conseguido 16 victorias en sus últimos 82 partidos como visitante entre Primera y Segunda división. Una estadística que incluye las dos derrotas sufridas en este inicio de temporada frente a Tenerife y Sabadell, confirmando que el problema continúa intacto pese a la llegada de Xavier García Pimienta al banquillo. La estadística adquiere todavía más relevancia si se amplía el foco. En las dos campañas en Primera , el Almería únicamente fue capaz de ganar tres encuentros fuera de casa, una cifra impropia para un equipo que aspiraba a consolidarse en la máxima categoría. Tras el descenso, el escenario tampoco ha cambiado en Segunda. Ni con Rubi ni, de momento, con García Pimienta el equipo ha encontrado la fórmula para competir con solvencia lejos de su estadio. De hecho, durante todo el año 2026 el balance como visitante refleja únicamente tres victorias, un dato que explica buena parte de las dificultades que ha tenido el conjunto rojiblanco para alcanzar sus objetivos. Porque el problema ya no es únicamente ganar, sino competir. En demasiados desplazamientos el Almería se ha visto superado desde el primer minuto por rivales que le han impuesto un mayor ritmo, más intensidad y una agresividad competitiva que los almerienses no han sabido igualar. Ni siquiera los encuentros de máxima exigencia sirvieron para romper esa tendencia. Si se añaden los tres desplazamientos de las fases de ascenso de las dos últimas temporadas, el balance continúa siendo desolador. El Almería no fue capaz de ganar en Oviedo, Castellón ni Málaga, saldando esas tres visitas con sendos empates antes de terminar quedándose sin el ascenso. Lo más llamativo es que durante este ciclo han pasado por el vestuario decenas de futbolistas con perfiles completamente diferentes. Han cambiado los líderes, los sistemas tácticos e incluso la propuesta futbolística. Sin embargo, el resultado fuera de casa sigue siendo prácticamente el mismo. Una constante que convierte este déficit en un problema estructural más que circunstancial. Mientras el UD Almería Stadium continúa siendo uno de los grandes fortines de la categoría, cada salida se ha convertido en una asignatura pendiente. Y si el conjunto rojiblanco quiere aspirar definitivamente al ascenso, deberá encontrar cuanto antes la solución a un mal que lleva demasiado tiempo acompañándole. Porque cuatro temporadas después ya no parece una mala racha: se ha convertido en el gran mal endémico del Almería.
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