Los orígenes de Huijsen: "Mourinho le dijo a su madre que ya era un gladiador... aunque fuera del campo siguiera siendo su niño mimado"
Marbella fue testigo de los inicios de un Dean que Mou fichó en su etapa al frente de la Roma
Las primeras patadas de Huijsen a un balón, en la península, fueron en Marbella. Por aquel entonces Dean era delantero y soñaba con seguir los pasos de su padre. Donny Huijsen había deslumbrado como ariete del Ajax y su hijo deseaba emularle. Pero el fútbol y el empeño de Adam, su primer entrenador, fueron retrasando su posición hasta el centro de la zaga... lugar en el que ha triunfado. Tras Marbella llegó Málaga, la Juve, la Roma de Mou, la Premier y... el Madrid. Quienes le conocen desde sus inicios coinciden en la importancia de su mentalidad, clave en una carrera forjada en la costa del sol. "Cuando Dean empezó a jugar con nosotros, era delantero centro. Su padre había sido delantero en Holanda y su ilusión de pequeño era esa. El culpable de que Dean fuese retrasando su posición, fui yo. Después de muchas charlas, de negociaciones tanto con él como con el padre, acabamos poniéndole de central", cuenta Adam a MARCA. Él fue vital en sus inicios, cuando 'los Huijsen' llegaron a Marbella y Dean empezó a dar sus primeros pasos futbolísticos en el equipo que él dirigía. "La clave para que Dean esté donde está hoy es su mentalidad, su capacidad de trabajo y de escuchar. Fue un ejemplo porque la mayoría de los niños en esas edades tienen otras distracciones y él siempre ha trabajado. Llegó un momento que él dijo que quería ser futbolista. De hecho, cuando celebraba sus cumpleaños con los niños del equipo, era el único que no tomaba bebidas gaseosas, es más, no tomaba ni su tarta de cumpleaños", asegura su primer entrenador. Fueron años de adaptación y de mucho aprendizaje que terminaron con Dean firmando por el Málaga. Allí le 'descubrió' el mítico Duda. Por aquel entonces el portugués se convirtió en coordinador y director de la academia del Málaga CF. "Era un niño que todos los días decía a sus padres que a las 9 de la noche se tenía que ir a dormir para poder descansar 10, 12 horas. Tenía una mentalidad, ya con esa edad, que hoy en día es difícil de ver en un profesional", recuerda Duda en MARCA. Dean comenzaba a despuntar, pero el club boquerón no atravesaba una etapa sencilla desde el punto de vista financiero. El objetivo era renovarle, pero ya había muchos 'peces gordos' detrás del prometedor central. "Fue en cadete. Nosotros estábamos en una situación económica muy mala y no teníamos cómo renovarle. Sólo le podíamos convencer dándole lo que merecía en lo deportivo. Por eso le pedí a Manolo, que era el director deportivo por aquel entonces, que lo subiese a entrenar con el primer equipo. Él estaba fuera en ese primer entreno, que era básicamente un partidillo, hasta que el míster lo mete en el campo. En la primera jugada controla el balón y caño al delantero y coge el míster y dice: 'Niño, pa fuera'", nos cuenta entre risas Duda. Su familia también fue parte muy importante en dichos orígenes. "Era una familia espectacular. Jamás se han metido en nada, todo lo contrario. Siempre ayudando, pero no sólo con su hijo, con todos", asegura el mítico jugador boquerón. El fútbol siempre fue sinónimo de alegría en casa de los Huijsen, aunque en una ocasión, de camino a un entrenamiento, Dean y su padre sufrieron un fuerte accidente de coche. "Estábamos en la oficina y nos llega una llamada: 'hay un coche que posiblemente sea siniestro en la carretera y va un niño vuestro'. No das crédito e intentas enterarte de lo que ha pasado. Al poco nos llegó que tras el accidente, que de no ser por el coche de gama alta que llevaban hubiera sido... paró un coche de un compañero que también iba a entrenar y Dean les pidió que le llevaran al entreno, que no se lo podía perder", concluye Duda. Un ejemplo más de la determinación de Dean. Un niño con un sueño: ser futbolista, que hizo todo lo que estaba en su mano para lograrlo. El camino lo recorrió junto a su familia, clave en toda su carrera, y junto a Alex Santisteban, su representante desde los 14 años hasta su etapa en el Bournemouth. Pocos conocen a 'DH4' como él. "Era un chico con con mucho carácter, en el buen sentido de la palabra, con mucha personalidad y de pocas palabras fuera del campo. Siempre le comparaban con con Piqué, pero él siempre ha tenido claro que su ídolo es Sergio Ramos. De esa primera etapa recuerdo el tema de jugar con las medias bajadas. Nosotros le echábamos la bronca, le decíamos que que se vería más estilizado si se subía a las medias, pero era muy cabezón", nos confiesa entre risas Alex. Dean fue creciendo y a pesar de los intentos del Málaga por retenerle, tenía a media Europa detrás suya. "Teníamos ofertas de todos los equipos de España: del Barça, del Madrid, del Sevilla... de todos. También teníamos algunas ofertas de fuera, sumado a una muy buena relación con el director de scouting de la Juve. Le llamé y le comenté que teníamos un chico que la estaba rompiendo", continúa Santisteban. "Gracias al padre, que ponía cámaras en la pandemia y grababa todos los partidos de Dean, con la condición de compartirlos con el entrenador, le pudimos mandar imágenes a la Juve de Huijsen jugando. Al tiempo, decidieron venir a verlo en directo, en un partido contra el Granada juvenil nacional. A los 10 minutos vino el director de scouting y me dijo: 'Bueno, vámonos que hace mucho frío'. Yo le pedí que lo viera un poco más, que estaba jugando bien y me contesto: 'No me hace falta verle más, nos lo quedamos'", sigue el ex-representante de Huijsen. Tras un tiempo muy fructífero en la Juve, que sirvió a Dean para crecer defensivamente gracias al rigor del fútbol italiano, llegó la Roma. "Fue con un poquito de fortuna y casualidad, se juntaron varios factores. Uno de ellos es que Mourinho conocía a Huijsen de hacía tiempo, porque los hijos de Mourinho tenían relación con la familia de Huijsen. La Roma también tenía un problema de fair play financiero y tenía jugadores en la Copa África jugando. Se creó una tormenta perfecta y empezamos las negociaciones. No fue fácil, la Juve lo puso muy difícil, pero finalmente Dean pudo ir a la Roma y tuvo muchísimos partidos y un gran protagonismo", asegura Alex. "Mou fue muy simpático con él, lo conocía bien. Lo acogió enseguida, como a un hijo. Le explicó el desafío que tenía por delante, lo que significaba la Roma, que confiaba en su calidad y que le daba igual su edad, que jugara sin presión y que se divirtiera. Aunque hubo una anécdota muy divertida con su madre. Mourinho le dijo: 'Señora, de la ciudad deportiva para dentro su hijo es un hombre, es un guerrero, un gladiador y es un jugador más de la Roma y de puertas para afuera seguirá siendo su hijo, su pequeño y su niño mimado", concluye el agente Santisteban.
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