El Sevilla exhibe sus carencias
Tras naufragar en el primer tiempo ante el Atlético de Madrid, los hispalenses sufren su primera derrota y evidencian la necesidad de fichajes
El Sevilla afrontaba la tercera jornada liguera habiendo firmado un seis de seis en el arranque del campeonato. Sin embargo, las vicisitudes de un mercado de fichajes que se acelera en estos últimos días condicionaron el duelo contra el Atlético de Madrid. Con la venta exprés de Oso al Estrasburgo -ya es oficial- y el descarte de Rubén Vargas por su posible salida, el equipo llegó a la cita con lo justo, cometiendo varios errores defensivos que fueron castigados por la pegada de los colchoneros (1-3). A pesar de la reacción tras el descanso, la derrota magnifica la necesidad de incorporar a varios refuerzos. La baja de última hora de Oso obligó a Luis García Plaza a remodelar su once respecto al que dispuso en San Mamés. El técnico madrileño introdujo a Julio Díaz en el extremo zurdo para poder cerrar con cinco en fase defensiva, tal como dejó caer en la previa del choque. Además, decidió sentar a Sangante para devolverle la titularidad a Kike Salas una vez cumplida su sanción. Antes del comienzo, el canterano fue homenajeado por su partido número 100 con el primer equipo, representando el relevo de liderazgo en el vestuario nervionense. El Sánchez-Pizjuán recibió a un Sevilla que quiso evitar riesgos innecesarios desde el inicio, pero el Atlético burló su entramado defensivo con Álex Baena como falso 9, provocando continuos desajustes en la zaga. La falta de coordinación entre Castrín y Kike Salas, además de un fallo de Juan Iglesias al tirar la línea del fuera de juego, facilitó el tempranero gol del internacional español. Los visitantes jugaron a un ritmo muy alto, subiendo mucho los laterales para que sus cuatro atacantes amenazaran los pasillos interiores. Juan Iglesias, en su peor noche desde que llegó al Sevilla, sufrió en exceso cuando no le ayudaban las ayudas ante Grimaldo y Lookman, que aprovechó la vía de agua para marcar el segundo; seis minutos después, la actitud contemplativa de los locales le permitió a Baena armar el disparo para el 0-3. Los sevillistas iban dos o tres marchas por debajo de su rival en todas las facetas del juego, llegando siempre tarde a los duelos y evidenciando la enorme diferencia de nivel que existe entre ambas escuadras. "Nos creaban mucho daño con la situación de Baena entre líneas porque en los dos primeros partidos no habían jugado así, con un rombo en medio, dos extremos muy abiertos y sin delantero centro", analizó García Plaza. Más allá de algún remate de Ure, un tiro de Kike Salas y las conducciones de Peque, su equipo no ofreció respuesta real hasta el final del primer tiempo. Solo pudo poner a prueba a Oblak a través del balón parado con varios disparos peligrosos que el esloveno resolvió sin problemas. Aun así, siguió concediendo mucho atrás y el Atlético rozó el cuarto varias veces al contragolpe. Luis García Plaza desveló su charla en el intermedio: "Les hemos dicho que la segunda parte nos servía para crecer, que con un resultado malo teníamos que transmitirle a la gente que íbamos a seguir compitiendo". El paso por vestuarios aleccionó al Sevilla, mejorando su versión a base de carácter ante un Atlético que fue cayendo en la relajación. El líder de la reacción fue el joven Miguel Sierra, sin duda, el mejor de los locales: se ofreció continuamente, desequilibró por su banda, encaró rivales, metió balones al área y buscó varias veces la portería de Oblak. Tuvo que ser Sierra quien recortara distancias, enganchando una volea de gran dificultad técnica para poner el 1-3. Su actuación confirmó un inicio liguero ilusionante donde está siendo la gran revelación del Sevilla. En estas tres primeras jornadas, el extremo granadino ha provocado un penalti y una tarjeta roja y ha marcado su primer gol en el fútbol profesional. Aportaciones como la suya son oro puro en una entidad que necesita más que nunca la ayuda del filial tanto a nivel deportivo como económico. El Sánchez-Pizjuán se rindió a su entrega ovacionándolo al ser sustituido. Con tanta desventaja, sorprendió que Luis García Plaza no moviera ficha hasta el minuto 55, decisión sintomática de su escasa profundidad de plantilla, pues apenas contó con 17 futbolistas del primer equipo. Guridi y Julio Díaz dejaron su sitio a Kochorashvili, que dio la talla en su debut, y un Chidera Ejuke que volvió a agitar el choque. El revulsivo nigeriano completó siete regates desde la banda izquierda colándose una y otra vez con peligro en el área rival. Menos incidencia tuvo la salida de Isaac por Peque, ya que, según reveló su entrenador, el lebrijano pasó la noche anterior con mucha fiebre. Tras la segunda pausa de hidratación, Alfon entró en lugar de Sierra. El manchego no jugaba en Nervión desde noviembre del año pasado y, al no hacer pretemporada por lesión, se le notó fuera de forma, teniendo que deshacer la permuta de posición con Ejuke. Los sevillistas mantuvieron la tensión competitiva hasta el final. Kike Salas reclamó penalti por una patada por detrás clara de Hjulmand, en una jugada similar a la de Sierra ante el Rayo Vallecano, pero Alberola Rojas no lo consideró punible y el VAR no intervino, algo que cuesta entender viendo las imágenes. La primera prueba del Sevilla ante un rival de gran envergadura expuso de forma nítida las costuras de la planificación. García Plaza, cada vez con menor disimulo, pide a gritos fichajes en varias posiciones antes de que cierre el mercado. Aunque su equipo volvió a mostrar alma para intentar rebelarse ante la adversidad, sin los mimbres necesarios corre el riesgo de no poder sostenerse durante una temporada completa. Ahora la pelota está en el tejado del club, al que otra vez le esperan varios días frenéticos.
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