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Monday, September 28, 2026

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La dura reflexión de Seixas: “Mis compañeros no merecen un líder como yo”

El francés sufrió calambres en la última vuelta y terminó 15º, a 2:47 de McNulty, después del enorme desgaste de Francia

· 660 words

Paul Seixas era una de las grandes esperanzas de Francia para el Mundial de Montreal y durante buena parte de la carrera todo avanzó según el plan francés. Su selección endureció el circuito desde las primeras vueltas y el joven galo aguantó entre los mejores hasta el tramo decisivo. El esfuerzo acabó pasando factura. Los calambres aparecieron en la última vuelta, cuando todavía perseguía a Brandon McNulty y mantenía opciones de entrar en la pelea por las medallas. El golpe fue enorme y Seixas no tuvo piedad consigo mismo al analizar lo ocurrido. Francia fue una de las selecciones que asumió el peso de la carrera cuando el Mundial entró en el circuito de Montreal. A 12 vueltas del final, Bruno Armirail elevó el ritmo y el pelotón empezó a perder unidades. La ventaja de la fuga cayó con rapidez y Seixas terminó encontrándose solo a más de 70 kilómetros de meta. Hasta Remco Evenepoel, 12º después de sufrir durante buena parte de la jornada, señaló después la dureza del movimiento francés: "Fue una carrera realmente extraña por el ritmo tan alto que impuso Francia. Quizá también acabaron destruyendo a su propio líder". Seixas sobrevivió a aquella primera selección y llegó a los kilómetros decisivos con opciones reales de conseguir un gran resultado. "Era una carrera para hombres fuertes y, para mí, era perfecta. Es una decepción enorme. Mis compañeros lo dieron todo para que pudiera conseguir el mejor resultado y esto es un fracaso". Sus sensaciones, según explicó a L'Équipe, habían sido excelentes hasta ese momento. "Todo iba muy bien, tenía unas piernas increíbles y, sinceramente, no me apetece hablar mucho de ello. Es una vergüenza lo que he hecho hoy, tener calambres así". El francés fue todavía más duro al buscar responsabilidades. "Es un error de novato. Nunca había tenido calambres encima de la bicicleta en mi vida. Estoy decepcionado conmigo mismo, pero es lo que me merezco. Mis compañeros hicieron un trabajo increíble. No se merecen un líder como yo". Los problemas llegaron cuando la carrera estaba prácticamente decidida. Seixas seguía en el grupo perseguidor de McNulty y afrontó la última vuelta con posibilidades de meterse en la lucha por las medallas. Entonces aparecieron los calambres. "Debió de ser por la hidratación, no lo sé. Tampoco me apetece hablar mucho de ello". Seixas no encontró una explicación definitiva para el problema. Cuando notó los primeros síntomas entendió que la situación se había complicado de golpe, aunque trató de resistir por el trabajo que sus compañeros habían hecho durante los 273,7 kilómetros. "Cuando empecé a tener calambres, sabía que iba a ser complicado, pero pensé en mis compañeros, en todo lo que habían hecho, y aguanté hasta el final". Acabó perdiendo definitivamente el contacto con los mejores y cruzó la meta en 15ª posición, a 2:47 de Brandon McNulty, campeón del mundo después de atacar a 33 kilómetros de la llegada. El trabajo de Francia, sin premio El resultado chocó con el protagonismo que Francia había tenido durante gran parte del Mundial. La selección había puesto hombres y ritmo al servicio de Seixas, y eso fue precisamente lo que más castigó al joven francés al terminar. Más que la medalla perdida, le dolía no haber podido convertir todo aquel trabajo en un resultado. "Es extremadamente frustrante luchar para acabar así. Es culpa mía y estoy tremendamente decepcionado con lo que he hecho". Ni siquiera aceptó demasiado consuelo cuando le recordaron que había estado cerca de los mejores durante buena parte de la carrera: "Se podría decir que no estuve lejos, pero hoy estuve muy lejos". La decepción seguía demasiado fresca cuando Seixas atendió a los medios en Montreal. Francia regresaba sin una sola medalla después de haber asumido buena parte del desgaste de la carrera y su líder necesitaba tiempo para digerir una última vuelta marcada por los calambres. "Ahora mismo es difícil consolarme. No se puede pasar página fácilmente después de algo así. Voy a necesitar tiempo".

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