Íñigo le debe un café a Buchanan
Un gol del canadiense le da aire al entrenador de un Villarreal que ganó muy apurado a un Getafe que no ofreció demasiado
El Villarreal lo vio negro, mucho, pero salvó un punto de partido de manual. Un gol de Buchanan, cuando se habían jugado 80 minutos soporíferos, le dio los tres puntos a los amarillos cuando todas las miradas y los pitos de La Cerámica se habían dirigido ya al banquillo. El gol del canadiense le da una bola extra a Íñigo, al que se le había nublado el futuro. Al técnico le queda mucho para encontrar el rendimiento real de su plantilla, pero al menos se marcha al parón con el cargo asegurado y con tiempo para intentar darle la vuelta al juego. El gol de Romero, tras una acción de fantasía de Ayoze cerró el marcador y la agonía Un espuelazo de Mouriño con estirada de Soria fue lo único rescatable de una primera mitad soporífera. De hecho fue el único disparo a puerta y llegó ya en el añadido. Desembarcaba el Villarreal en el estadio de La Cerámica dañado. Cuatro días antes los amarillos se habían llevado la peor paliza de su historia en Europa y esas cosas dejan secuelas. Además en el ambiente estaba el posible despido de Íñigo Pérez en caso de sumar una nueva derrota. En ese escenario, el Getafe salió a lo suyo: balón para el rival y a esperar errores. El partido salió espeso como el buen chocolate. Nada por unos y nada por otros. Más de 25 minutos sin ver a los porteros hasta que Mikautadze descorchara un recorte imposible dentro del área cuyo centro estuvo a punto de rematar a gol Buchanan si no hubiera sido por el despeje sobre la línea de Mojica. La ocasión más clara se la apuntaban los locales que apostaban todo a una combinación de Moleiro, jugando con total libertad. En los de Bordalás solo las arrancadas por banda derecha del reconvertido Andrés García daban sensación de poder generar peligro. El técnico del Getafe no tiene extremos pero con el ex del Levante, actual jugador del Aston Villa, se ha inventado una solución de urgencia de nivel. Pasada la media hora del partido llegó la jugada polémica del choque. Mario Martín le soltó el brazo a Maciá sin balón. El colegiado le sacó amarilla, pero los jugadores del Villarreal pidieron roja. El colegiado consultó al VAR pero lo dejó en la sanción mínima. Al menos, discutible. Sin cambios en el horizonte una falta de Djene en la frontal sobre Gueye abrió la puerta para que los locales desatascaran la cosa a balón parado. El disparo de Gueye pegó en la cabeza de Mario que desvió a córner. A falta de juego, llegaron algunos enganchones. Un posible penalti sobre Moleiro generó una pequeña tangana en el área que no fue a más. La entrada de Ramón Terrats al campo, para protegerse de una posible segunda amarilla a Mario Martín, le sentó bien al Getafe que dio más sensación de peligro en cinco minutos de la segunda mitad que en toda la primera parte. Los de Bordalás se estiraban con algo más de confianza y a los locales se les iba haciendo bola el choque a toda velocidad. En ese escenario apareció un pie milagroso de David Soria para frustrar la mejor ocasión de Gueye. La oportunidad espoleó algo a los locales que apretaron el acelerador mientras los madrileños se hacían fuertes en su propia área. El Villarreal atacaba de forma más continua, más fluida, pero sus llegadas se quedaban en balas de fogueo, sin peligro real. En ese guión, cuando más cómodo parecía estar el Getafe, llegó el tanto de Buchanan, el que más lo había buscado por parte de los locales. Pese al gol al Getafe no le daba para intentar darle la vuelta a la cosa y en la última acción del partido Romero aprovechó un pase de maestro de Ayoze para celebrar los 1.000 partidos en primera con una victoria.
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