Fermín deja las cosas en su sitio
Doblete para certificar una remontada que mantiene al Barcelona en lo más alto de la tabla, después de que Giuliano adelante a un Atlético de más a menos y en el que Julián naufraga
Fermín por aquí, Fermín por allá. El Atlético había apeado al Barcelona del liderato con el gol de apertura a mayor gloria de Giuliano, pero aquello fue cuestión de tiempo. Porque el equipo local fue de más a menos, sin capacidad alguna para rebelarse y dejando otra vez dudas desde lo físico y desde el banquillo, y porque el equipo visitante fue de menos a más, sin necesidad siquiera de que husmeara esta vez Raphinha, sostenido, eso sí, por Cubarsí y por Pedri. Así que apareció el 7 en la primera parte para resolver una especie de barullo, así que apareció el 7 en la segunda para hacer los honores a una delicia de Lamine. Con la izquierda y con la derecha. No es tan fácil bajar al Barça. De todo había pasado para cuando el Metropolitano rindió homenaje al malogrado Jesús de Miguel con el partido parado. En diez minutos absolutamente frenéticos se registraron un mano a mano, dos largueros y una diana, así que conviene ir por partes y con el freno de mano echado, no vaya a liquidarse esta crónica con el primer tramo de partido. Para empezar, porque el fútbol siempre tiene guiños y porque el verano había sido demasiado largo, Julián topó con una autopista hacia la portería del equipo en el que soñaba con jugar. Tuvo tanto tiempo para pensar desde que arrancó en mediocampo que se le ocurrió incluso la pésima idea de driblar a Joan sin atender a que éste, como sucedió, pudiera palmear la pelota. El Atlético derrochaba adrenalina, pero también toque para superar la zaga azulgrana adelantada. La tuvo después Pubill, cabezazo al travesaño a la salida de un córner, pero Pedri respondió enseguida con su primera incursión para topar también con la madera. No se vayan, aún hay más: una excelente apertura de Kang-in sirvió para que Julián se hiciera el quite del perdón asistiendo a Giuliano para el primero, que convirtió el Metropolitano en una jaula de grillos desde el liderato momentáneo. Diez minutos, conviene insistir. Simeone y Flick habían apostado por el producto nacional para sus respectivos mediocampos, Koke y Barrios en el doble pivote local, Bernal haciendo de Rodri. El Barça fue ganando metros poco a poco, a partir de lo que era sospecha y tornó en evidencia, Grimaldo iba a pasarlo mal ante Lamine, pero el Atlético siempre mantuvo la idea de hacer daño a la contra, de hecho Kang-in y sobre todo Julián volvieron a probar suerte para encontrarse con Joan. Pubill y Cubarsí sostenían a las zagas respectivas, pero el despliegue anteriorresultaba imposible de sostener para la tropa local, demasiado contemplativa en tres cuartos, de manera que aquello iba virando en lo que a la dirección respecta. No parecía dar para el empate antes del descanso... pero dio. Porque la última correría de Pedri llegó hasta el balcón del área y, sobre todo, hasta la zurda de Fermín. Que no avisa. Que ejecuta. Podía entenderse que el Barcelona tocaría a rebato y que golpe iba a tener un efecto demoledor para el Atlético, sobre todo con un doble pivote en el que el 6 sale de lesión y el 8 parece jugar con miedo a entrar en ella. Efectivamente, Lamine probó suerte dos veces en cuanto aquello se reanudó. Flick había envidado con De Jong por Fariñas, sin sorprender tanto el cambio como la constatación de que el neerlandés se iba a situar justo en el espacio que dejaba su compañero: en el lateral derecho. El rival no se sintió concernido, en todo caso: casi nunca apretó por ahí. Por el medio sí encontró una salida, otra vez para citar a Julián, otra vez para que la desaprovechara. Carente de velocidad, se la jugó desde lejos con una vaselina inocua. Llegados a ese punto el Metropolitano se había cansado del argentino, así que la aparición de Sorloth como primer cambio trajo música de viento por el sustituido, que fue Kang-in, que no por el sustituto. El equipo del Cholo boqueaba ya, pero al míster se le hizo de noche con el resto del carrusel. Ni siquiera entendió conveniente agotarlo atendiendo a que Lamine ya había encontrado a Fermín para cuando hizo los siguientes movimientos. Flick por su parte terminó prescindiendo de Fermín y moviendo por fin a De Jong, aunque tanto daba ya. El tramo final resultó absolutamente prescindible en clave de un Atlético al que la semana parece haber puesto en su sitio. El del Barça sigue siendo el que era: el primer puesto.
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