El Viking se hace fuerte en casa y logra su primer triunfo
La expulsión de McCarthy fue una losa para el Sabah que terminó siendo goleado
El Viking FK ofreció una exhibición de paciencia y pegada en el Lyse Arena de Stavanger para imponerse por 4-1 al Sabah FK en la cuarta jornada de la UEFA Champions League. El cuadro noruego encajó primero, remontó con solvencia y acabó goleando a un rival que resistió durante una hora antes de desmoronarse, acelerando su caída con una expulsión y un error defensivo en el tramo final. Un golpe inicial que no cambió el guion El partido arrancó de la peor manera posible para los locales. En el minuto 11, Patrick Orphe M'Bina cazó un envío de Umarali Rakhmonaliev para adelantar al Sabah y silenciar las gradas de Stavanger. Fue, sin embargo, un espejismo. El Viking apenas se descompuso y respondió con la calma de quien domina el balón: en el minuto 27, Erik Botheim definió un pase de Kristoffer Haugen para firmar el 1-1 con el que se llegó al descanso. Los números del primer acto ya anticipaban hacia dónde iba el choque. El Viking generó peligro de forma constante y terminó el encuentro con 21 remates por 16 del Sabah, además de 8 tiros a puerta frente a 4. Más revelador aún fue el dato de ocasiones: los goles esperados (xG) favorecieron al conjunto noruego por 2,68 a 1,49, y en la métrica de xG a puerta la diferencia fue abismal (5,03 frente a 0,77), reflejo de la claridad con la que llegó el local al área rival. Tripić dirige la orquesta Si el Viking fue superior, buena parte del mérito recayó en su capitán. Zlatko Tripić firmó una actuación sobresaliente —mejor nota del partido con un 8,8— al combinar sacrificio y desequilibrio: cinco remates, cuatro pases clave, un xG de 1,09 y un volumen de conducciones que desbordó al Sabah por banda. En el minuto 69, Tripić asumió galones y, sin asistencia, batió al meta visitante para poner el 2-1 que encarriló definitivamente el duelo. Doce minutos después, el capitán se convirtió en asistente: su centro lo remató Henrik Sælebakke Falchener en el 81 para el 3-1. El central, por cierto, completó un partido notable (nota de 8,1) sumando gol, cinco intercepciones y solidez atrás. El Sabah había perdido el equilibrio poco antes. En el minuto 77, y tras revisión del VAR, la amarilla de Aden McCarthy se transformó en roja, dejando a los azerbaiyanos con diez hombres para afrontar los últimos compases. Con un futbolista menos y el marcador en contra, la resistencia visitante se vino abajo. Botheim pone el broche El 4-1 definitivo llegó en el minuto 90. Peter Christiansen, que había entrado desde el banquillo, asistió a Erik Botheim para que el delantero firmara su doblete y sentenciara una goleada que no admite discusión. Botheim, con una nota de 8,2, fue el hombre más efectivo del ataque local: cuatro remates, dos goles y un rendimiento de killer pese a tocar poco el balón. El Sabah se marcha con el honor de su portero En la derrota, el Sabah tuvo un claro refugio: Stas Pokatilov. El guardameta y capitán visitante fue el mejor de los suyos (nota de 7,8), con cuatro paradas, dos balones altos atrapados y, sobre todo, un penalti detenido. De hecho, su registro de goles evitados (+1,03) explica que el marcador no fuera todavía más abultado. El propio Tripić falló desde los once metros, en una de las pocas notas negativas de su gran noche. El Sabah tuvo momentos, especialmente a través de Rakhmonaliev, autor de la asistencia del gol y con tres pases clave, y de Tymoteusz Puchacz, que repartió seis pases clave desde el lateral. Pero la falta de puntería —solo una de sus grandes ocasiones acabó en gol— y los errores en defensa, incluido el que condujo al cuarto tanto, condenaron a los visitantes. Du Queiroz y Rahman Dashdamirov, este último protagonista del fallo decisivo, no encontraron el partido tras salir del banquillo. Claves del partido El Viking ganó la batalla del medio del campo y, sobre todo, la del área. Sus 40 toques en zona de peligro frente a los 14 del Sabah resumen quién mandó. La posesión estuvo igualada (51%-49%) y el conteo de pases fue casi idéntico (457-462), pero la diferencia la marcó lo que cada equipo hizo al llegar a la meta contraria. El Viking fue más vertical, más agresivo en los duelos (53% ganados) y mucho más determinante en las acciones de ataque, con tres grandes ocasiones frente a una. La expulsión de McCarthy en el 77 fue el punto de inflexión que convirtió una victoria trabajada en goleada. A partir de ahí, con un jugador menos y la moral tocada, el Sabah no pudo contener a un Viking lanzado que sentenció con los tantos de Falchener y Botheim. Un resultado de autoridad El 4-1 refleja fielmente lo visto en el Lyse Arena: un Viking paciente que no se desesperó tras el gol tempranero del Sabah, que fue de menos a más y que, apoyado en el liderazgo de Tripić y la pegada de Botheim, firmó una de sus mejores noches en esta edición de la UEFA Champions League. El Sabah, pese al orgullo de Pokatilov, se marcha de Noruega con la sensación de que el resultado pudo ser aún peor y con deberes claros de cara a lo que resta de competición.
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