Skip to content

Monday, September 28, 2026

Gigantum.net
Soccer

Matthews, 4ª medalla mundialista 11 años después y tras superar una embolia que "pensé que me retiraba"

El australiano, que cumplió 36 años la víspera de la carrera, conquistó en Montreal su cuarta medalla mundialista

· 571 words

El arcoíris lleva once años esquivando a Michael Matthews. Cambian los circuitos, los campeones e incluso las generaciones que dominan el pelotón, pero el australiano siempre encuentra la manera de regresar al podio del Mundial. En Montreal volvió a quedarse a un paso de la gloria: Brandon McNulty fue el único capaz de derrotarlo. La canadiense fue la cuarta medalla mundialista de una trayectoria marcada por una extraordinaria regularidad. Matthews obtuvo su primera plata en Richmond 2015, cuando terminó por detrás de Peter Sagan y pareció cuestión de tiempo que acabara vistiendo el maillot arcoíris. Después llegaron los bronces de Bergen 2017 y Wollongong 2022. Ahora, once años después de aquella primera ocasión, vuelve a marcharse con la plata. El australiano ha conseguido mantenerse entre los mejores mientras el ciclismo se transformaba a su alrededor. Ha competido contra la generación de Sagan y sobrevivido hasta la época de Pogacar, Van der Poel y Evenepoel. Entre todas ellas, Matthews continúa encontrando su sitio gracias a una combinación de resistencia, velocidad y lectura de carrera que lo convierte en candidato permanente en las grandes citas. Su resultado en Montreal adquiere todavía más valor por el momento en el que llega. Matthews había celebrado su 36º cumpleaños el día anterior. Apenas unas horas después, soportó una de las carreras más exigentes de la temporada y volvió a subir al podio más importante del ciclismo de un día. La victoria volvió a escaparse, pero su colección ya dibuja una carrera excepcional: plata en Richmond, bronce en Bergen, bronce en Wollongong y plata en Montreal. Cuatro medallas conseguidas a lo largo de once temporadas y en tres continentes distintos. Matthews sigue sin tener el arcoíris que persigue desde hace más de una década. Sin embargo, pocas trayectorias representan mejor la perseverancia. El Mundial cambia de escenario y de favoritos, pero siempre termina encontrándolo cerca. A veces, la grandeza también consiste en no cansarse nunca de volver. El australiano venía de superar dos años marcados por una embolia pulmonar que llegó a poner en riesgo su vida y por una grave caída en marzo que le provocó fracturas en ambos brazos y le obligó a pasar dos veces por el quirófano. “Por todo lo que he pasado en los dos últimos años, pensando que mi carrera había terminado dos veces, volver y ser segundo en un Mundial me deja sin palabras”, explicó después de superar a Mathieu van der Poel en el esprint por la plata. Matthews reconoció además que Montreal podía haber sido “probablemente mi última oportunidad de ser campeón del mundo”, aunque añadió que, después de todo el camino recorrido, el segundo puesto “se siente como una victoria”. Buena parte de ese regreso se lo dedicó a su esposa, pieza fundamental durante los meses más duros de la recuperación. Tras romperse los dos brazos, Matthews llegó a necesitar ayuda incluso para vestirse. “Le debo todo a mi esposa. Estuvo cada segundo del día conmigo, ayudándome y manteniéndome motivado, recordándome que todavía quedaban grandes cosas por venir en mi carrera”, confesó. Antes de tomar la salida en Montreal, ambos se habían hecho una promesa: “Le dije: ‘Vamos a dejarlo todo ahí y a estar orgullosos al final del día. Termina sin nada en el depósito’”. Y así ocurrió. Por eso, cuando le preguntaron si aquella plata también pertenecía a ella, Matthews no dudó: “Sí, ella lo sabe. Es tanto su medalla de plata como la mía”.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.