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El 'caso Asencio' reaviva la tensión médica: "Ahora estaría perfecto"

Malestar en el entorno del jugador por una operación que entienden llega tarde

· 890 words

"Ahora estaría perfecto", lamentan en el entorno de Asencio, donde existe malestar por cómo se ha llevado la lesión del defensa. El enfado viene por una operación que entienden llega tarde y en el peor momento posible. Hace tiempo que gente próxima a Asencio ponía en duda la insistencia en el tratamiento conservador para recuperarse de la lesión, pero los servicios médicos del Madrid apostaron por alargarlo y aplazaron la operación hasta ahora. Asencio sufrió el primer problema en la tibia en enero y ha pasado por el quirófano en octubre, nueve meses después. Un periodo de tiempo en el que el jugador nunca ha llegado a estar bien, sufriendo recurrentes episodios de dolor, pese a lo cual nunca se bajó del barco, y compitiendo y entrenando muy limitado por las molestias. La primera solución fue un tratamiento mínimamente invasivo destinado a retirar células anómalas en la zona de la cicatriz de la tibia, donde se había formado un callo mal consolidado. Un plan inicial que no funcionó y que llevó a poner por primera vez encima de la mesa la posibilidad de operarse al acabar la temporada. Se trataba de aprovechar el verano para reducir el tiempo de baja en competición y zanjar la lesión. Los servicios médicos no consideraron entonces oportuna la operación y la propuesta para el verano fue reposo, recuperación y dejar que el paso del tiempo permitiera a la zona regenerarse. La previsión era que la tibia respondiera al descanso después de meses de exigencia. Pero el segundo plan tampoco salió como se esperaba y ya en agosto Asencio sufre otra recaída. Ahora, tras la segunda, es cuando los médicos han dado luz verde a que se operase. Tarde, consideran en el entorno de Asencio. "Le dijeron que no, que había solución...", se quejan. Ahora el jugador pasará por el quirófano con la temporada en marcha para estar varios meses de baja que le condicionarán el resto de la campaña. Un golpe duro para el defensa, convencido de que en plenitud podía ganarse la confianza de Mourinho. Más allá de cada lesión concreta, la situación apunta a un problema estructural que no se consigue atajar en el Madrid. El club no está logrando espantar los fantasmas de una tensión médica que agita una y otra vez al vestuario con protocolos de actuación y decisiones que no satisfacen a algunos jugadores. Los cambios en la parcela física a nivel de preparadores y responsables médicos han sido constante en los últimos tiempos, lo que habla de los problemas en el área. La pasada temporada, el volumen de lesiones elevó la crisis médica en el Real Madrid hasta su punto más álgido. El club no se movió en el mercado de enero para reforzar al equipo, pero lo que sí hizo fue mover ficha en los servicios médicos y en la preparación física. El doctor Niko Mihic recuperó el protagonismo perdido en el Madrid para regresar como supervisor médico, mientras que Pintus, alejado de la primera línea de la preparación física del equipo tras la llegada de Xabi Alonso, volvía a tomar las riendas tras la salida del ahora técnico del Chelsea y la llegada de Arbeloa. Aun así, nada cambió y las polémicas fueron una constante. Varios casos pusieron en jaque a los servicios médicos del Real Madrid. El más sonado, el de la rodilla de Mbappé. El delantero francés arrastraba desde el 7 de diciembre un problema en la rodilla izquierda que en un principio fue diagnosticado como un esguince en el ligamento lateral. Tres meses después, tras varias entradas y salidas de la enfermería, la lesión no solo no se había resuelto, sino que cambió de diagnóstico a una rotura parcial del ligamento cruzado posterior. La decisión de Mbappé de irse a París a tratarse escenificó la polémica y el malestar del jugador. Otro caso que generó dudas fue el de Bellingham. Se lesionó el 1 de febrero frente al Rayo con un problema muscular que, en un principio, le dejaba alrededor de cuatro semanas fuera de los terrenos de juego. Sin embargo, finalmente fueron 49 días de baja y la sensación de que el Madrid no pudo recuperar la mejor versión del inglés en el tramo decisivo, ofreciendo su mejor nivel en el Mundial. Otros casos llamativos no fueron especialmente traumáticos, pero sí fueron minando la confianza en los servicios médicos. Camavinga estuvo nueve días de baja por un dolor de muelas. El caso resultó extraño por el tiempo de ausencia del jugador. Como el de Carreras. El lateral comenzó arrastrando unas molestias en un gemelo tras recibir un golpe. Durante varios días se consideró simplemente una contusión, lo que permitió al jugador continuar con un protocolo diferente al de una lesión, haciendo trabajo en el interior de las instalaciones, tal y como informaba el club día a día. Sin embargo, las pruebas posteriores confirmaron finalmente una rotura fibrilar en el gemelo, una lesión que lo tuvo finalmente dos semanas de baja. Por no hablar de la recaída de Militao en abril de la lesión muscular que ya le había apartado de media temporada y que se la terminó de arruinar. Incluso, le condicionó la actual porque todavía sigue de baja tras tener que pasar por el quirófano. Ahora el caso de Asencio hurga más en una herida que el Madrid no consigue cerrar.

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Thursday, October 1, 2026

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