Atleti-Barça: un traspaso imposible
Los verdaderos motivos por los que en el Metropolitano nunca se llegó a valorar un acuerdo con el club azulgrana por Julián Alvarez
Mucho se ha hablado y escrito sobre el caso Julián. Todo el mundo presumía de conocer la verdad y la realidad de la situación se ha tergiversado hasta superar todos los límites. Al final se cerró el mercado y se cumplió lo que Miguel Ángel Gil repitió públicamente hasta en cuatro ocasiones: nunca se negoció con el Barcelona y el delantero sigue en la disciplina rojiblanca. Esta estrategia del club, respaldada desde el primer momento por sus accionistas mayoritarios, encabezados por Apollo Sports Capital, se mantuvo en todo momento a pesar de las voces teledirigidas que apuntaron hasta la saciedad hacia otro escenario muy distinto. Pero, ¿por qué el Atlético de Madrid decidió seguir tan firme en esa línea dura y se negó a negociar con el Barcelona? El club rojiblanco ha dejado claro a todo el que le ha querido escuchar que tiene una manera de actuar y negociar basada en una serie de valores fundamentales y en la ética profesional. Siempre han transmitido que para ellos la transparencia, el respeto entre instituciones y la coherencia deben guiar tanto la dirección estratégica como el día a día del club. Consideran que esta manera de trabajar maximiza el valor y la imagen del club. El club madrileño no se opone a mantener conversaciones y negociaciones con ningún club por sistema o por capricho. Insisten en que no es una cuestión de ego ni mucho menos un asunto personal, como se ha deslizado en numerosas ocasiones. Para el equipo que dirige el club, se ha tratado siempre de una “cuestión de principios, de respeto y de hacer las cosas bien”. En este sentido, apuntan que, si un futbolista que entra en los planes de los rojiblancos no está a gusto en el club, lo primero es valorar la situación e intentar acercar posturas. Sin embargo, si finalmente el jugador prefiere buscar otras opciones donde seguir su carrera, la manera de proceder pasa por fijar un valor de mercado, exigiendo transparencia en las negociaciones tanto al club interesado como al representante del futbolista. Si ambas partes no se suman a esta forma de actuar, el club corta radicalmente cualquier tipo de conversación. A partir de ahí, cualquier intento de presión va a obtener un rechazo frontal por parte del Atlético de Madrid. Los responsables del club transmiten abiertamente que esa apuesta por la transparencia y la coherencia garantizan unas potenciales negociaciones justas y dentro del mercado. Sin embargo, en opinión de los rojiblancos, el conjunto azulgrana hizo todo lo contrario. Negoció a espaldas del Atlético de Madrid, se dirigió al jugador antes de duelos directos la pasada temporada, lanzó mensajes falsos a través de portavoces mediáticos y utilizó todo tipo de estratagemas que nada tienen que ver con la manera en la que el equipo ejecutivo del club y su Consejo de Administración entienden que debe gestionarse una negociación. A nadie se le escapa que la postura del Atleti ha sido muy firme. En las oficinas de la entidad madrileña califican lo sucedido este verano como “un ataque muy sucio por tierra, mar y aire. El Barcelona ha actuado de forma impresentable desde el principio hasta el final. Siempre han sabido que así no iban a conseguir nada, pero aun sabiéndolo y admitiéndolo en privado, han decidido seguir engañando a sus aficionados, a su entrenador y a su propia plantilla hasta el último día”. Está claro que las relaciones quedan muy tocadas entre ambos clubes. En el Atleti trabajan para recuperar cuanto antes a un jugador “que ha sido utilizado y engañado” y que siempre ha tenido una forma de actuar muy profesional y comprometida. “Él, como nosotros, lo ha pasado muy mal con toda esta situación alimentada por mucha información falsa y muy mala intención”.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.