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"El Funes Buque empieza a zozobrar..."

La opinión de Antonio J. Merchán

· 501 words

Los milagros tienen fecha de caducidad. También en el fútbol. Y pretender que una plantilla construida para competir en Segunda puede sostenerse, casi sin retoques, en Primera División es una temeridad que el Málaga está empezando a pagar. El ascenso fue extraordinario, pero precisamente por eso no podía convertirse en una excusa para no elevar el nivel de la plantilla. Loren Juarros ha vuelto a confiar demasiado en las rentas de un grupo que ya venía funcionando y en una cantera que, además, él no construyó. El problema es que Primera no perdona las carencias y las nueve primeras jornadas ya están dejando señales demasiado evidentes. No todo se explica por un calendario especialmente exigente para un recién ascendido. Hay también una cuestión de planificación. El Málaga necesitaba incorporar futbolistas capaces de elevar el techo competitivo del equipo y, hasta ahora, son muy pocos los que han llegado con ese perfil. El salto de categoría exigía algo más que continuidad. Y anoche, además, falló el banquillo. Juanfran Funes no encontró la manera de cambiar el rumbo del encuentro y volvió a quedar expuesta una de las grandes dificultades de este proyecto: la inexperiencia del técnico en una categoría de máxima exigencia. Eso no invalida su trabajo ni mucho menos su valentía. Pero tampoco puede convertirle en el único responsable de una situación que viene de mucho más arriba. Ya son varios los entrenadores de LALIGA EA Sports que han demostrado más capacidad para leer determinados partidos, tanto desde la preparación como durante los noventa minutos. Señalarlo no significa pedir su destitución. Significa exigir que el análisis sea completo y que Funes no termine pagando, en exclusiva, los errores de planificación de todo el club. Porque proteger al entrenador no puede significar dejarlo solo. Y tampoco puede servir para tapar que hay futbolistas que, por rendimiento, todavía no han demostrado estar preparados para este nivel. El Málaga necesita reaccionar. Entrenador, jugadores y dirigentes tienen que asumir que el escenario ha cambiado y que las decisiones importantes no pueden aplazarse. Resulta difícil entender que Funes cargue públicamente con buena parte de la responsabilidad mientras Kike Pérez permanece en un segundo plano sin ofrecer explicaciones sobre el proyecto ni trasladar un mensaje claro a una afición que, pese a todo, continúa sosteniendo al equipo. No se trata ahora de buscar culpables individuales ni de hacer una lista de futbolistas señalados. Se trata de detectar el problema antes de que sea demasiado tarde. Porque todavía existe margen para corregir el rumbo. Y hay una cuestión que debería estar grabada a fuego en La Rosaleda: resulta mucho más barato invertir ahora para mantener la categoría que volver a construir desde cero un proyecto destinado a regresar a Primera. Ojalá todo esto quede en una exageración de octubre. Ojalá dentro de unos meses podamos reírnos de este diagnóstico. Pero, a día de hoy, aquel Funes Buque que navegaba con viento a favor empieza a parecerse demasiado al Titanic blanquiazul. Memoria, compromiso y fe, sobre todo esto último.

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Monday, October 19, 2026

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