El Madrid respira optimismo
'Al otro lado del espejo', una opinión de Alfredo Relaño
Con diez goles marcados y nueve puntos, el Madrid respira optimismo. Mourinho está barajando el grupo, son muchos ya los que han circulado por estos tres partidos (ayer hubo cinco cambios en la alineación inicial), y se nota un aire de ánimo renovado y alegría en el juego. Al que más le falta, conociendo su techo, es a Vinicius, que sin estar mal no es ese estilete en el costado del rival que conocíamos. A cambio, Bellingham está confirmando el retorno a sus máximos, a aquel jugador que entusiasmó en su primer cuatrimestre, entró en un túnel por su avería en el hombro, sufrió luego las confusiones del mal curso pasado y ya en el Mundial levantó el vuelo. Respaldado ayer por Valverde y Camavinga, armó, hizo circular el balón y llegó al gol. Digamos que marcó uno y medio, puesto que el segundo se debe clasificar como autogol del meta Herrero. De la buena mano de Mourinho lo más notable es el nuevo Trent, que ahora juega con nervio y atención, lejos del aire pánfilo que le veíamos hace un año. También se notó renacido y entusiasta a Camavinga, otra alma en pena el curso pasado. Hicieron tan poco, recuerdo, que ninguno de los dos fue al Mundial con su país. Enfrente, el Málaga jugó con un equipo de chavales, el mismo que ascendió, sin ningún refuerzo notable, y con un aire atrevido que no es costumbre en los equipos menores cuando se presentan en campos mayores. Hace poco le apretó al Atlético en el Metropolitano con esas mismas maneras; aquel día el Cholo Simeone sacó un equipo con varios canteranos y para doblegar al Málaga tuvo que recurrir a los mundialistas que había dejado en la reserva. El Madrid salió con un equipo que, pese a los cinco cambios respecto al otro día, podemos considerar titular pensando, por un lado, que aún no sabemos cuál será el definitivo, y por otro, que siempre que estén Courtois, Bellingham, Mbappé y Vinicius se hace presente el poderío del Madrid. Su contundencia arriba fue justamente lo que desequilibró pronto el partido, que a la media hora ya iba 3-0. Se puede culpar de la fácil derrota al entrenador malacitano, Funes, por su disposición atrevida, pero comparando los jugadores de uno y otro equipo se entiende que la diferencia en el marcador es consecuencia inevitable de eso, y no de ningún modelo táctico. El primer curso de Baena en el Atlético no fue bueno, y no por su culpa. Una lesión, una apendicitis… Felizmente, De la Fuente le recuperó para el Mundial, donde pudo jugar y lucir. Ha regresado como campeón del mundo, cargado de seguridad, firme en su juego, y he aquí que el Cholo ha encontrado en él, tras probar sin éxito con Lookman, la pieza para zurcir el centro del ataque, al menos mientras lo de Julián Alvarez y Sorloth se resuelve. Como falso nueve, de entrar y salir, con toque y gol, fue un espectáculo. Las pérdidas de tiempo de los porteros se estaban convirtiendo en epidemia. Pero en lugar de exhortar a los árbitros a no dejarse burlar y amonestar a los farsantes, se ha construido una regla artificial con retirada de un jugador de campo durante un minuto. Como las reglas ilógicas son difíciles de captar y de retener, la aplicación rigurosa de esta ya empieza a ocasionar fricciones. Sustituir la autoridad y el sentido común de los árbitros por un complejo manual de instrucciones nos lleva al absurdo y al fracaso.
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