Una victoria de leyenda: Antonelli conquista Monza desde el fondo de la parrilla
El italiano partía 19º y logró un golpe durísimo al Mundial de Fórmula 1. Alonso abandona en la vuelta 25 y Sainz lucha sin premio
El Fratelli d'Italia retumba, los tifosi lloran y copan cada palmo de su Coliseo, el Autodromo Nazional de Monza. Hay un héroe transalpino que ya se ha doctorado. Andrea Kimi Antonelli logró la mejor y más impresionante victoria de su carrera deportiva en el Gran Premio de Italia. Allí donde no ganaba ningún local desde 1966 con Scarfiotti. Allí donde Ferrari es la religión, pero hay un nuevo nombre que roza el título mundial de la Fórmula 1. El más joven de la parrilla arrasó saliendo desde las catatumbas (19º) de la parrilla. Ver para creer. Fue un Monza de locos. Quizá por el desconcierto de la energía que alteró el tablero y lo hizo algo irreal. Pero no quita lo especial que quedará en la historia. Porque Antonelli volaba con su motor fresco, clavó las dos salidas, Mercedes le metió en boxes justo a tiempo y pasó a su compañero George Russell. Ya tiene 66 puntos de ventaja con el británico en una cita donde Verstappen cazó un podio. Y allí no estuvo Ferrari. Los del Cavallino venían con el homenaje a Michael Schumacher, un motor nuevo y los focos de la previa con Sebastian Vettel levantando a los tifosi. Pero en un par de vueltas todo terminó. Charles Leclerc y Lewis Hamilton tuvieron sus más y sus menos en la primera frenada de carrera tras un intento desde su casa del británico y la defensa, con cierre al límite, del monegasco que envió al 44 a la grava. De por sí era polémico, pero el drama no se quedó ahí, pues Charles Leclerc mantuvo el ataque y terminó chocando en la Parabólica a más de 250 km/h. Perdió el control, fue directo a las protecciones y se levantó mareado. Estaba fuera y Hamilton con unas opciones limitadas que terminaron en un 6º final tras un recto que reventó su carrera. La bandera roja provocada por Leclerc facilitó la cosa a Antonelli. Compactó el grupo que Gasly no pudo liderar tras caerse con un ritmo de carrera inferior (fue octavo final), pudo moverse con soltura entre los grupos y ya estaba primero tras 16 giros. Era una superioridad brutal en el motor y Mercedes también decidió que su estrategia fuese la ganadora. Porque Stroll provocó un coche de seguridad virtual, cambió al medio cuando batallaba con Russell al límite de las fuerzas y emprendió una caza con toques de dramatismo final. Cazó, de nuevo, a Russell, se tiró en la Primera Variante y cometió un fallo al tocar la goma de fuera de la trazada. Pisó la grava, pero evitó el trompo y pudo lanzarse. Y ya no tuvo piedad. Justo antes de Ascari había metido su coche y pudo entrar a pista entre la emoción de Monza. Habían pasado 60 años. Italia tiene a un futuro campeón. "Estoy muy orgulloso", decía llorando en la radio. El éxtasis total. Mientras tanto, el emocionado Kimi tomó la tricolor y lanzó su puño al aire. Y al mismo tiempo, los aficionados corrían por la pista lombarda. El golpe es brutal por el fondo y las formas. El de ganar en casa, el de salir desde donde nadie lo había hecho (11º era el récord) y también eclipsar a todos sus rivales. Russell luchó, pero no tenía tanto ritmo. Y Verstappen dio la talla, pero su velocidad sólo valía para mantener a raya a los McLaren, con guerra final, y un Hamilton perdido. Entre los españoles se esperaba el peor Monza desde tiempo inmemorial y la carrera lo evidenció. Carlos Sainz sí pudo terminar (13º), pero su batalla estaba lastrada, nunca mejor dicho, por un Williams que no puede defenderse pese a su buen motor Mercedes. De hecho, el drama viene cuando no pudo mantener el pulso ante coches con peores bases teóricas para la alta velocidad italiana. Sí que superó a los Haas en la parte final y Albon sirvió, de nuevo, de ayuda. Pero lo puntos estaban en una posición inaccesible ante la velocidad de Alpine y RB. Peores sensaciones transmitió Fernando Alonso. Su Aston Martin duró 25 vueltas tras una carrera que empezó desde el pit-lane y la batalla se centró con Stroll y Checo Pérez. Allí se vieron los problemas con el motor Honda, pero no fue esa la causa del abandono. En la primera parte de carrera, el asturiano vio como su coche tenía daños tras una salida de pista en Lesmo 2, algo cedió aerodinámicamente y perdió todo el sentido seguir. El motivo recibió confirmación por parte de la estructura británica poco después. Los dos pilotos nacionales aterrizarán en Madrid a contrapié, pero sabiendo que, por lo menos, la cosa debería mejorar. En Monza salieron a la luz las costuras de todos los problemas que han afectado a los dos proyectos en el curso. Los de Williams son un coche que nació mal, sin capacidad de evolución y centrado en un paquete que aterrizará en Bakú. Para Aston Martin la colección es mayor y deben agarrarse con Alonso a pistas en los que el chasis ofrezca alguna ventaja.
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