¿En Monza empieza un nuevo Mundial de Fórmula 1?
El Gran Premio de Italia representa una prueba de fuego para el local Kimi Antonelli y un liderato que no se ha visto en peligro desde que construyó una enorme ventaja
En el calendario de la Fórmula 1 no hay muchas citas con el aura, como dicen los modernos, del Gran Premio de Italia. En Monza, el templo de la velocidad, es uno de los lugares en los que todavía se respira automovilismo puro entre la devoción por Ferrari, la marea de aficionados que pobla el parque durante todos los días y un cierto hilo de esperanza para ver un final de curso 2026 con curvas. El líder no es otro que el ídolo tricolor, Andrea Kimi Antonelli, y sus 59 puntos de margen representan una ventaja gigante. Pero la situación en su casa puede abrir un capítulo nuevo de cara al final de campaña. No está todo sentenciado. Porque en Italia confluirán varias situaciones al mismo tiempo. La más evidente es que Antonelli penalizará al introducir la nueva especificación de su unidad de potencia Mercedes y partirá al fondo de la parrilla de salida. "El algoritmo no entiende de países", decía su jefe Toto Wolff ante una decisión que sorprenderá entre aficionados, pero no tanto en una Fórmula 1 donde cada opción se estudia hasta el final. Entienden que en el trazado lombardo podrán adelantar entre las largas rectas y un propulsor fresco puede permitir que sume puntos. Aunque la victoria estará lejos. Se genera una oportunidad para todos. Hasta ahora ningún momento de debilidad del italiano ha sido aprovechado de forma notable y los ceros de Barcelona o Silverstone no tuvieron una continuidad que lastrase al joven boloñés. La de Monza casi que se antoja como momento final para cambiar la dinámica del campeonato, desde su propio compañero George Russell hasta unos Ferrari que corren con una motivación extra. De hecho, no es de extrañar que en su propio país muchos prefieren que gane el equipo de Maranello antes que Antonelli... Más allá de sentimientos, Ferrari también estrena novedades en su motor con el segundo ADUO y siempre rinde en su circuito. Para Hamilton (a 59 en la general) se genera una bonita oportunidad de pasar del enfado de Holanda a un buen resultado. Algo similar ocurre con Leclerc (a 87), que con dos triunfos siempre saca su mejor versión frente a unas gradas que le adoran. Aunque, al mismo tiempo, en el muro rosso tendrán que gestionar egos, talentos y a dos pilotos que representan las dos caras ferraristas. Leclerc es el preferido y favorito; Hamilton es el sueño cumplido de la dirección general del equipo. La indecisión de Ferrari y la obligación de remontar de Antonelli también abre el camino a la remontada de Mclaren con un Lando Norris (a 83) que viene lanzado tras vencer de forma consecutiva en Hungría y los Países Bajos. En Italia vivió hace un año como su título parecía imposible, y allí empezó a remontar. Ahora el británico está en su mejor nivel y el coche eleva el listón en condiciones de degradación alta o en el cuerpo a cuerpo. También viene con un nuevo contrato bajo el brazo, más a su favor. En ese dibujo de los favoritos falta alguien más, el último vencedor en Monza. Fue Max Verstappen, que en Italia comenzó una de las mejores remontadas de la historia. Su RB22 es sensiblemente diferente al monoplaza de un año atrás, aunque el motor RBPT-Ford sigue siendo considerado como el mejor para los medidores de la FIA. Si bien es cierto que en clave campeonato está descartado y que su coche ha entrado en un bache, el neerlandés puede aprovechar que la pista italiana rompe con lo visto hasta la fecha. Si ya de por sí es un trazado radicalmente diferente pues sólo cuenta con seis frenadas e innumerables rectas, con la reglamentación 2026 abrirá un casino en la energía y la gestión de las rectas. Otro factor más que puede alborotar más la batalla. Y que Antonelli, el piloto llamado a devolver a Italia a lo más alto, tendrá que salvar... como pueda.
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