¿Quiénes son los dueños de las escuderías de F1? Futbolistas y ‘private equity’ agitan el ‘paddock’
El mapa accionarial de la Fórmula 1 se ha ido diversificando en los últimos años y los equipos se han convertido en un activo relevante de inversión para fondos soberanos, firmas de capital privado, empresarios y estrellas del deporte
El multimillonario heredero del imperio de Johnson & Johnson, Robert Wood Johnson, protagonizó hace unas semanas la enésima compraventa de una escudería de la Fórmula 1. El también dueño de los Jets de la NFL y copropietario del Crystal Palace FC de la Premier League se hizo con alrededor de un 15% de la escudería Aston Martin por unos 525 millones de dólares (452 millones de euros) y se incorporó a la junta de gobernadores del equipo como vicepresidente. No ha sido el primer inversor ajeno al automovilismo en verse atraído por el renovado magnetismo del paddock bajo el manto de Liberty Media, pero tampoco será el último. Esta inversión vuelve a evidenciar la transformación del mapa accionarial de la competición en sus años de mayor crecimiento mediático y comercial. Los equipos han dejado de ser estructuras deportivas dependientes casi exclusivamente de fabricantes de automóviles o grandes empresarios, para convertirse en activos donde confluyen fondos soberanos, private equity, grandes fortunas y estrellas del deporte y el entretenimiento. La Fórmula 1 se ha convertido en una de las oportunidades de inversión más codiciadas de la industria del deporte y cada nueva operación corporativa vuelve a elevar el listón de sus valoraciones. Si Williams F1 se vendió en 2020 por unos 200 millones de dólares, su valor se ha multiplicado por más de diez en sólo un lustro y las últimas transacciones elevan el valor agregado de los equipos entre los 34.000 y los 36.000 millones. Según el propio Stefano Domenicali, consejero delegado de la Fórmula 1, cada escudería vale como mínimo más de 2.000 millones de dólares, y las grandes se mueven entre los 4.000 y los 6.000 millones, tal y como recogió el Corriere della Sera. Múltiplos que han ido subiendo bajo el paraguas de un Mundial que en 2025 batió todos sus récords: 3.873 millones de dólares de facturación, un 13% más que el año anterior, con 6,7 millones de espectadores en los circuitos y una audiencia televisiva acumulada de 1.830 millones de espectadores, un 6,8% más que en 2024, según Nielsen. No existe, eso sí, un único patrón, sino que se trata de un mapa heterogéneo que ha experimentado muchas modificaciones en las últimas temporadas. Ferrari continúa ligada a la familia Agnelli; Mercedes reparte su capital entre su fabricante, Ineos, Toto Wolff y el fundador de CrowdStrike; Red Bull controla dos equipos al 100%; Williams está íntegramente en manos de un fondo; Alpine abrió su accionariado a deportistas y estrellas de Hollywood; y Audi y Cadillac representan la nueva ofensiva de los fabricantes. ¿Quién controla realmente cada escudería? La Scuderia Ferrari presenta uno de los modelos más singulares de la parrilla porque forma parte del grupo de coches de lujo, integrada en su división comercial, y separada desde hace una década del antiguo grupo FIAT. Exor, el hólding inversor de la familia Agnelli, es su accionista de referencia con un 24,4% del capital. Su poder dentro del fabricante es incluso superior al que indica ese porcentaje, ya que concentra aproximadamente un 36,2% de los derechos de voto. El segundo gran accionista individual es Piero Ferrari, hijo del fundador Enzo Ferrari, con un 10,4% del capital y aproximadamente un 15,4% de los derechos de voto. El 65,2% restante se encuentra en manos de inversores y accionistas minoritarios a través de su cotización en las bolsas de Nueva York y Milán. Il Cavallino Rampante genera 820 millones anuales con la pata de su negocio que gira en torno a la F1. El equipo Mercedes F1 también conserva una importante presencia de su fabricante, aunque comparte el control con fondos de inversión y su primera línea ejecutiva. Hasta finales de 2025, la estructura estaba dividida prácticamente a partes iguales entre Mercedes-Benz Group, el grupo químico Ineos y Toto Wolff, con un 33,3% cada uno. Ese equilibrio se modificó con la entrada de George Kurtz. El fundador y consejero delegado de CrowdStrike, patrocinador de la escudería desde 2019, adquirió el 15% del vehículo de inversión de Wolff, equivalente a aproximadamente un 5% del equipo. La operación valoró Mercedes F1 en 6.000 millones de dólares. Wolff mantiene un 28,3% de las acciones, así como su rol como consejero delegado y director del equipo. Este movimiento supone uno de los fenómenos más novedosos, como es que los propios patrocinadores compren participaciones en la escudería a la que apoyan comercialmente. El camino inverso, del accionariado al patrocinio, lo recorrió Ineos en su momento en el equipo de las flechas plateadas, mientras que Red Bull siempre ha vinculado propiedad y patrocinio en sus inversiones más relevantes. La reciente entrada de Woody Johnson en Aston Martin fragmenta aún más la propiedad del que es de largo el proyecto accionarialmente más atomizado de la parrilla de F1. En el equipo de Fernando Alonso, Lawrence Stroll sigue al frente a través del consorcio Yew Tree, y mantiene alrededor del 33% del capital. Además, el empresario canadiense cuenta con el control político de la estructura al poseer el 75% del derecho a voto. Y su hijo está a los volantes de uno de los dos monoplazas. Su posición se ha ido complementando durante los últimos años con la entrada de fondos e inversores estratégicos. La estructura accionarial actual la completan Arctos Partners con un 17,3%, Woody Johnson (alrededor del 15%), el title sponsor Aramco (cerca de un 12%), HPS Investment Partners y Accel (11,3%) y el fondo soberano saudí PIF (6,8%). A ellos se les suma el ingeniero Adrian Newey, actual director del equipo y cuyo fichaje también incluía una participación minoritaria del 4,7%. Es decir, los equipos ya empiezan a utilizar el capital como herramienta para atraer talento ejecutivo. Renault Group mantiene un 76% de Alpine, pero desde 2023 comparte el proyecto con varias personalidades que controlan el 24% restante. El paquete minoritario fue adquirido por Otro Capital junto a RedBird Capital Partners, dueño del AC Milan, y Maximum Effort Investments, el vehículo inversor ligado al actor Ryan Reynolds. La operación dio entrada a una larga lista de deportistas en la que destacan Patrick Mahomes, Travis Kelce, Anthony Joshua, Juan Mata y Trent Alexander-Arnold, entre otros. Otro Capital llegó a explorar la venta de su participación a lo largo del último año, e inversores como Toto Wolff o el exdirectivo de Red Bull Christian Horner, no tardaron en pujar. Finalmente, el proceso quedó en suspenso después de que las valoraciones exigidas dificultaran alcanzar un acuerdo. El directivo de Mercedes buscaba convertir a la estructura de Enstone en un equipo filial de Mercedes. El modelo de equipo filial por antonomasia es el del grupo Red Bull. De hecho, se trata del modelo más vertical de la Fórmula 1. La multinacional de bebidas energéticas es propietaria del 100% tanto de Red Bull Racing como de Racing Bulls. La estructura deportiva depende directamente de Red Bull GmbH, cuyo capital está repartido entre la familia tailandesa Yoovidhya, con un 51%, y Mark Mateschitz, hijo del cofundador Dietrich Mateschitz, con el 49% restante. Eso permite al grupo controlar dos de los once equipos de la parrilla. Red Bull Racing funciona como la estructura principal, mientras que Racing Bulls ejerce como segundo equipo y como plataforma para desarrollar talento, tecnologías y activos comerciales. El fabricante de bebidas es también el mejor ejemplo de una escudería concebida históricamente como gran herramienta de marketing. McLaren ha protagonizado una de las grandes transformaciones corporativas de los últimos años. Después de atravesar importantes dificultades financieras durante la pandemia, que lo llevaron a vender su histórica sede en Woking (Reino Unido), su revalorización deportiva y comercial ha permitido simplificar su accionariado y concentrarlo en dos grandes inversores de Oriente Medio. Mumtalakat, fondo soberano de Baréin, mantiene el control mayoritario con alrededor de un 70% de las acciones, mientras que CYVN Holdings, vehículo inversor respaldado por Abu Dhabi, posee cerca de un 30%. En 2025, ambos inversores adquirieron las participaciones que aún estaban en manos de MSP Sports Capital, O’Connor Capital Solutions, Ares y Caspian Funds, haciéndose conjuntamente con el 100% de McLaren Racing. La operación valoró la estructura en torno a 4.100 millones de dólares (3.530 millones de euros), frente a los aproximadamente 645 millones de euros en los que estaba valorada cinco años antes. El equipo Williams F1 cambió de manos en 2020 tras más de cuatro décadas bajo el control de la familia Williams, fundadores del proyecto. La firma de capital privado Dorilton Capital compró el 100% de la escudería por 200 millones de dólares, y poco más de un lustro después ya está valorada en 2.140 millones de dólares (1.842 millones de euros), según Sportico. En este tiempo, el fondo estadounidense ha impulsado una profunda transformación deportiva y comercial destinada a devolver al equipo a las primeras posiciones, que ha contado con el fichaje de Carlos Sainz, al que recientemente se le renovó el contrato hasta 2028. En este tiempo, el proyecto ha multiplicado su plantilla, ha abierto una oficina en Nueva York y ha reforzado su cartera de patrocinadores. Gene Haas continúa siendo uno de los pocos grandes propietarios individuales de la parrilla. El empresario estadounidense controla el 100% de la escudería Haas F1 a través de sus compañías. La estructura norteamericana nació vinculada a Haas Automation y ha basado parte de su estrategia en acuerdos técnicos y de suministro que le permiten competir con una organización más reducida. Uno de los acuerdos más destacados es el que firmó en 2024 con Toyota como socio técnico a través de su división de motorsport e investigación Toyota Gazoo Racing (TGR). Para esta temporada, el fabricante japonés elevó su influencia y se convirtió en title sponsor a través de la marca TGR. Audi iba a representar el regreso del modelo de fabricante puro, pero finalmente también comparte protagonismo con el capital soberano. La marca alemana de automóviles del grupo Volkswagen, con gran presencia en otros campeonatos del motorsport, completó la adquisición del 100% de Sauber Holding AG a la firma de inversión suiza Longbow Finance, vinculada a inversores como Finn Rausing, para convertir la histórica estructura suiza en su equipo oficial de fábrica desde 2026. Pero a finales de 2024, Audi dio entrada al fondo soberano qatarí Qatar Investment Authority (QIA), que adquirió una participación del 30%. La operación permitió reforzar la financiación del proyecto y acometer las inversiones necesarias en las instalaciones de Hinwil antes del debut de Audi como equipo oficial. Así, el fabricante mantiene la mayoría del capital, mientras el fondo soberano qatarí ejerce como socio de referencia. La última incorporación a la parrilla del gran circo del automovilismo tenía que ser uno de los máximos exponentes del motor en Estados Unidos. La marca Cadillac ha debutado este año en F1 con un proyecto que presenta un modelo híbrido entre el fabricante y un grupo de inversores. La escudería pertenece a TWG Cadillac Formula 1 Team Holdings, una joint venture participada por TWG Motorsports y General Motors. Detrás de TWG se encuentran empresarios como Dan Towriss y Mark Walter, que recientemente ha acordado la venta de Los Ángeles Lakers en plena investigación por presunto fraude, mientras que General Motors aporta Cadillac como marca y el componente industrial.
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